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Afirmar que la cultura es un cambio estratégico.

VHO - Ayer, 20 de enero, en el Informe sobre los documentos presentados al XIV Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam, presentado por el Secretario General To Lam en la sesión inaugural del XIV Congreso Nacional, la palabra "cultura" se mencionó 14 veces para afirmar un cambio estratégico: la cultura ha sido colocada en el lugar que le corresponde como fundamento espiritual de la sociedad, una fuerza intrínseca, un recurso y una fuerza impulsora para el desarrollo del país.

Báo Văn HóaBáo Văn Hóa21/01/2026


Afirmar el cambio cultural es una estrategia clave - imagen 1

Según el secretario general To Lam , el XIV Congreso Nacional del Partido se celebra cuando el "reloj histórico" marca las horas decisivas antes del hito de 2030…

En particular, esta frecuente aparición guarda una estrecha relación con la Resolución 80 sobre el desarrollo de la cultura vietnamita, emitida recientemente como una "orden de salida", que permite al sistema político transformar el pensamiento cultural en mecanismos, los lemas en indicadores y las aspiraciones en acciones, ayudando a Vietnam a entrar en una nueva era que no solo es más rica, sino también más civilizada, más humana y más feliz.

Situar la cultura como el "motor" del nuevo modelo de desarrollo.

Si hubiera que destacar el aspecto más relevante del Informe sobre los Documentos Presentados al XIV Congreso Nacional en la sesión inaugural, no serían solo los ambiciosos objetivos de crecimiento ni los avances en instituciones, recursos humanos e infraestructura, sino también la forma en que se mencionó la "cultura" catorce veces con un enfoque totalmente diferente: la cultura ya no es un elemento secundario, ni meramente un "ámbito espiritual", sino que se considera un elemento constitutivo de la capacidad nacional. Esto cobra aún mayor relevancia al compararlo con la Resolución 80 sobre el desarrollo de la cultura vietnamita, un documento temático fundamental que redefine las prioridades y exige la institucionalización de la idea de que "la cultura es un pilar del desarrollo".

En otras palabras, si la Resolución 80 creó una "vía férrea" para el pensamiento y la orientación, el Informe Político presentado al XIV Congreso Nacional en su sesión inaugural situó la cultura como el "motor" del nuevo modelo de desarrollo. Estos dos documentos confluyen en un punto crucial: la cultura no es solo para glorificar, sino para actuar; no solo para hablar, sino para medir; no solo para crear movimientos, sino para convertirse en una capacidad de implementación y una fortaleza intrínseca.

En primer lugar, el Informe sitúa la cultura dentro de la arquitectura de desarrollo nacional como un pilar fundamental. El documento establece claramente que el desarrollo socioeconómico y la protección del medio ambiente son centrales; la construcción del Partido es clave; el desarrollo cultural y humano es la base; la defensa nacional, la seguridad y las relaciones exteriores son cruciales y constantes. Esta disposición no es solo una cuestión de redacción equilibrada; es una forma de "reposicionar" la cultura dentro de la estrategia nacional. Aquí, la cultura se convierte en el fundamento del desarrollo rápido y sostenible, en consonancia con el espíritu de la Resolución 80 al establecer el papel protagónico de la cultura en el desarrollo humano y social de la nueva era. Un país que aspira a un alto crecimiento, que desea transitar hacia una economía basada en el conocimiento, que quiere avanzar en la transformación digital y verde… si carece de una base cultural suficientemente sólida, caerá fácilmente en la paradoja: crecimiento rápido pero frágil; modernización rápida pero fragmentada; innovación rápida pero falta de resiliencia.

Afirmar que la cultura es un cambio estratégico - imagen 2

Partiendo de esa base, el Informe aclara aún más una concepción muy progresista: la cultura y las personas son «fuerzas internas», recursos e impulsores del desarrollo. Este es el hilo conductor tanto de la Resolución 80 como del Informe inaugural: la cultura no se queda rezagada con respecto a la economía, ni se sitúa al margen de ella, sino que impregna la esencia de la competitividad nacional. Esta fortaleza interna se entiende como patriotismo, autosuficiencia, aspiración al progreso, solidaridad, responsabilidad y disciplina. En el contexto de un mundo sumamente competitivo y en constante transformación, donde la tecnología altera el orden de la producción, la información y el poder, la fuerza decisiva no reside únicamente en el capital o los recursos, sino en la calidad de los recursos humanos y el sistema de valores que genera la capacidad de la nación para la unidad, la resiliencia, la adaptabilidad y el progreso.

Por lo tanto, el Informe subraya la importancia de construir un marco de referencia para la sociedad: valores nacionales, culturales y familiares, así como los estándares de la humanidad vietnamita. Esta sección invita a la reflexión, ya que muestra que la cultura se aborda como un diseño integral, en lugar de componentes aislados. En la era digital, donde la velocidad de difusión puede distorsionar la distinción entre lo correcto y lo incorrecto; donde las normas se ven desafiadas por estilos de vida extremistas y la mentalidad de masas; donde el éxito se equipara fácilmente con el materialismo; entonces el sistema de valores se convierte en el pilar que impide que la sociedad se desvíe. La Resolución 80 también enfatiza la importancia del sistema de valores como fundamento esencial para el desarrollo humano, dado que las personas son tanto el objetivo como el motor del desarrollo. El informe inaugural ha ubicado este requisito en el lugar que le corresponde dentro de la estrategia 2026-2030 y la visión 2045.

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La viceministra permanente de Cultura, Deportes y Turismo, Lam Thi Phuong Thanh, y los delegados que asistieron al Congreso.

La medida definitiva de todas las políticas son las personas.

Es importante destacar que la cultura descrita en el Informe trasciende los meros conceptos, concretizándose a través de cualidades muy claras: patriotismo, autosuficiencia, aspiración al progreso; compasión, lealtad, honestidad, responsabilidad y disciplina. Estas son las palabras clave que "moldean al pueblo vietnamita" en la nueva era. Esto también se relaciona directamente con el espíritu de la Resolución 80: el renacimiento y desarrollo cultural no consiste en añadir más festividades o lemas, sino en crear una nueva generación de ciudadanos informados, capaces y con competencias digitales, que a la vez posean respeto por sí mismos, honor y la capacidad de priorizar el bien común sobre los intereses particulares. Una nación que busca un desarrollo sostenible debe poseer este "capital cultural", porque todo lo demás se puede comprar con dinero, pero la confianza y la disciplina social no.

Más aún, el Informe sitúa la cultura en un nuevo espacio, un punto que la Resolución 80 también aborda particularmente: el ciberespacio. El documento aboga por la creación de un entorno cultural saludable en las familias, las escuelas, las comunidades y el ciberespacio. Este es un reconocimiento oportuno. El entorno vital vietnamita actual se ha expandido al ámbito digital, y la cultura debe acompañar a las personas en este espacio, en lugar de permanecer anclada y dirigirlas. El ciberespacio puede ser un lugar para cultivar el conocimiento, difundir la belleza y fomentar la creatividad; pero también puede ser un caldo de cultivo para las noticias falsas, la violencia verbal y los estilos de vida desviados. Por lo tanto, junto con la Resolución 80, el Informe inaugural demuestra un espíritu coherente: construir una cultura para la nueva era significa construir un entorno, un ecosistema de valores, normas y comportamientos, donde las familias y las escuelas no pueden actuar solas, sino que requieren la participación de los medios de comunicación, la tecnología, el derecho y la comunidad.

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Delegados e invitados internacionales asisten a la sesión inaugural del Congreso.

Un aspecto fundamental del Informe es la integración de la cultura en la gobernanza nacional y el control del poder. El documento subraya la necesidad de diseñar mecanismos para controlar el poder de manera que este se mantenga siempre dentro del marco de la ley, la ética, la cultura, las tradiciones nacionales y la confianza del pueblo. Esta frase resulta crucial para la nueva etapa, ya que indica que el poder requiere no solo barreras legales, sino también culturales; es decir, una cultura del poder, una cultura de la integridad y una cultura de la vergüenza ante las dificultades. La Resolución 80 sitúa la cultura como un pilar del desarrollo; el Informe inaugural la sitúa como un pilar de la gobernanza, lo que significa que la cultura no solo enriquece el espíritu, sino que también purifica el aparato, fortalece la disciplina y perdura la confianza.

A partir de ahí, se planteó la "cultura del servicio público" como un requisito para la acción, vinculada al lema de todo el mandato: Hablar menos, hacer más y llevar las cosas hasta el final. El informe exige la implementación de una cultura del servicio público honesta, profesional y científica, utilizando la satisfacción de los ciudadanos y las empresas como indicador. Aquí, la cultura no solo forma parte de la vida comunitaria, sino que impregna cada proceso de trabajo, cada gesto o interacción con el gobierno, cada decisión administrativa que puede facilitar o dificultar la vida de la ciudadanía. La Resolución 80 busca que la cultura se convierta en un pilar; el informe inicial identifica el mecanismo para transformar ese pilar en una capacidad de implementación: integrar la cultura en el sistema de criterios para evaluar a los funcionarios, en la disciplina administrativa y en los datos de retroalimentación de la ciudadanía. En otras palabras, la cultura no es solo un eslogan vacío, sino que debe convertirse en un indicador concreto.

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Representantes de las Madres Heroicas Vietnamitas asistieron a la sesión inaugural del Congreso.

La cultura también se sitúa en el contexto de la seguridad moderna. El informe menciona la «seguridad cultural e ideológica» como un componente de la seguridad nacional en la era digital. Esto es algo que merece reflexión. Un país puede tener fronteras sólidas, pero si la confianza social disminuye, los valores se erosionan y las normas se subvierten, se debilitará internamente. Proteger los valores culturales e ideológicos no es, por tanto, solo una tarea de «propaganda», sino una tarea de construir resiliencia social, fortalecer el carácter nacional e incrementar la «inmunidad» frente a la distorsión, la incitación y la división. Este es un punto en el que la Resolución 80 y el informe inicial comparten un espíritu común: la cultura se construye y se preserva; se desarrolla y se protege como fundamento de los valores.

El último punto, pero quizás el más importante: la cultura en el Informe está estrechamente vinculada al objetivo de la felicidad. El desarrollo debe enriquecer la vida material y espiritual; el crecimiento debe ir de la mano del progreso y la equidad; nadie debe quedarse atrás; la sociedad debe esforzarse por alcanzar la civilización, la disciplina y la seguridad. En esta lógica, la cultura es el aspecto «humano» del desarrollo, la parte que genera las cualidades de la prosperidad. La Resolución 80 afirma que la cultura es un pilar; el Informe inicial afirma que la cultura es el fundamento espiritual y la fuerza impulsora endógena; ambas coinciden en un punto: la medida última de todas las políticas son las personas, sus vidas, sus creencias y su felicidad.

Por lo tanto, las 14 menciones de la palabra "cultura" en el Informe de Apertura pueden entenderse como 14 recordatorios de que el país, al entrar en una nueva era, no puede depender únicamente de la velocidad, sino de la profundidad; no puede depender únicamente de la infraestructura física, sino que debe contar con una infraestructura blanda; no puede depender únicamente de las leyes y la tecnología, sino que debe contar con un sistema de valores y normas; no puede depender únicamente de la aspiración al crecimiento, sino que debe tener la aspiración a la civilización. Si bien la Resolución 80, emitida recientemente, estableció una firme determinación política sobre el desarrollo de la cultura vietnamita, el Informe de Apertura del XIV Congreso Nacional sitúa esa determinación en el centro del modelo de desarrollo, estrechamente vinculada a las instituciones, la gobernanza, la disciplina en la aplicación de la ley, la seguridad y la confianza del pueblo. Este es un paso adelante notable: la cultura se nombra no solo para honrar, sino para "ordenar" la acción: acción de cada funcionario y miembro del partido hacia cada organismo y localidad; acción desde la política pública hasta la vida práctica.

En definitiva, lo más importante no es que la cultura se haya mencionado catorce veces, sino cuántas veces se manifestará en la vida real después del Congreso: en escuelas, hospitales, oficinas, empresas; en cómo las personas se tratan entre sí en la calle y en línea; en cómo el poder se limita a sí mismo; en cómo el sistema sirve al pueblo. Entonces, la Resolución 80 no será solo un documento, el informe de apertura no será solo un discurso, sino que se convertirá en una transformación: una transformación de las palabras a la acción, de la orientación a los resultados, de la aspiración a la realidad, para que Vietnam pueda ascender no solo a través de la fortaleza económica, sino también a través de las cualidades culturales de una nación civilizada, resiliente, humana y creativa.

  Si hubiera que elegir la señal más destacable del Informe sobre los Documentos Presentados al XIV Congreso Nacional en la sesión inaugural, no sería solo el ambicioso objetivo de crecimiento o los avances en instituciones, recursos humanos e infraestructura, sino también la forma en que se mencionó la "cultura" 14 veces con un espíritu completamente diferente: la cultura ya no es un elemento secundario, ni meramente un "ámbito espiritual", sino que se considera un elemento constitutivo de la capacidad nacional.

Esto cobra aún mayor relevancia si se considera junto con la Resolución 80 sobre el desarrollo de la cultura vietnamita, un documento temático histórico que redefine las prioridades y exige la institucionalización de la idea de que "la cultura es el pilar del desarrollo"...



Fuente: https://baovanhoa.vn/van-hoa/khang-dinh-van-hoa-la-mot-su-chuyen-dich-chien-luoc-198961.html


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