La superficie de bosques naturales en el Altiplano Central está disminuyendo, mientras que la fuerza laboral joven abandona sus lugares de origen para buscarse la vida en otros lugares. Esta realidad plantea la urgente necesidad de innovar el mecanismo de asignación de tierras y bosques, vinculando derechos y responsabilidades. Al mismo tiempo, se deben desarrollar políticas que atraigan a las generaciones más jóvenes a participar en la protección y el desarrollo forestal.
Recursos económicos de los bosques
El Altiplano Central posee la segunda mayor superficie forestal del país y es el origen de 11 ríos importantes que afectan a las regiones Central y Sudeste y a países vecinos como Laos y Camboya. Por lo tanto, los bosques del Altiplano Central desempeñan un papel fundamental en la regulación climática, la protección ambiental y el mantenimiento de la seguridad hídrica.
Sin embargo, en las últimas décadas, la superficie forestal de las Tierras Altas Centrales ha disminuido continuamente. En un trabajo de investigación de 2020, el Dr. Tran Ngoc Thanh (Asociación de Ciencia y Tecnología Forestal de Dak Lak) afirmó que, entre 2010 y 2019, la región perdió un promedio de más de 31 000 hectáreas de bosque natural al año. Las principales causas son la sobreexplotación, la conversión del uso del suelo y la falta de mecanismos de gestión eficaces.
Ante esta situación, el Gobierno ha promulgado numerosas políticas para la socialización de la silvicultura, en particular la Decisión 304/QD-TTg de 2005, sobre la puesta a prueba de contratos de asignación y protección forestal para hogares y comunidades de minorías étnicas locales. Sin embargo, hasta la fecha, solo alrededor del 2,55 % de la superficie forestal se ha asignado a hogares y comunidades para su gestión. La mayor parte de la superficie forestal aún está en manos de organizaciones estatales.
Otro problema notable es que muchos hogares reciben "bosques pobres" con escaso valor económico, lo que no motiva su protección. La descentralización de la propiedad forestal es confusa, lo que genera conflictos de intereses entre el Estado y la comunidad. Además, la falta de mecanismos de apoyo posteriores a la asignación forestal deja a las personas sin recursos suficientes para invertir y explotar de forma sostenible.
Desde una perspectiva económica, las tierras forestales del Altiplano Central constituyen un recurso estratégico si se explotan adecuadamente. Una asignación clara y transparente de los derechos de uso de la tierra, sumada al apoyo técnico, financiero y de mercado, ayudará a las personas a aumentar sus ingresos, reducir la presión de la deforestación y crear una cadena de valor de productos forestales vinculada al desarrollo local.
El problema de retener a los jóvenes
Los bosques del Altiplano Central no solo constituyen un escudo ecológico, sino que también constituyen el hábitat de millones de personas pertenecientes a 49 grupos étnicos diferentes. Durante mucho tiempo, las aldeas han mantenido convenios para proteger los bosques, especialmente los bosques sagrados río arriba. Sin embargo, muchos jóvenes abandonan sus lugares de origen para buscar trabajo en zonas urbanas debido a la falta de oportunidades y los bajos ingresos, mientras que quienes se quedan no están interesados en el trabajo forestal debido a las duras y peligrosas condiciones. Como resultado, el personal de protección forestal está envejeciendo.
Retener a los jóvenes no es solo una cuestión de recursos humanos, sino también de desarrollo socioeconómico. Sin un sucesor joven, los programas de asignación de tierras y bosques carecerán de implementadores, creatividad y resiliencia. El desarrollo forestal asociado a los medios de vida, el ecoturismo y la producción agroforestal requiere la participación de las generaciones más jóvenes, especialmente de aquellas con cualificaciones, habilidades y conocimiento del mercado.
Para resolver este problema, es necesario implementar una política que incentive la participación de los jóvenes en la gestión, especialmente vinculando los intereses de la población con la protección, la prevención de incendios forestales y el desarrollo forestal. En este sentido, el Parque Nacional Ta Dung (Lam Dong) está teniendo un excelente desempeño.
En consecuencia, el Parque Nacional Ta Dung cuenta con aproximadamente 25 mil hectáreas de bosque natural y zona de amortiguamiento. Solo en el período 2021-2025, este Parque Nacional contrató la protección forestal de 153 hogares. De los cuales, el 100% de los hogares contratados pertenecen a minorías étnicas que viven cerca del bosque, como: M'Nong, Dao, Tay... Con base en el área contratada, el parque ha pagado entre 15 y 20 millones de VND por hogar al año. Además de pagar por los contratos de protección forestal, el Parque Nacional Ta Dung también prioriza la contratación de hogares que viven cerca del bosque para realizar trabajos forestales como la forestación y la prevención de incendios forestales... Estas actividades han contribuido significativamente al desarrollo económico de la población. Como resultado, los actos de usurpación de los recursos forestales se han limitado al nivel más bajo.
Las Tierras Altas Centrales se enfrentan a una encrucijada importante: o bien seguir permitiendo que se pierdan los recursos forestales, o bien transformarse drásticamente empoderando a las comunidades y a las nuevas generaciones. Modelos como el Parque Nacional Ta Dung demuestran que cuando las personas se vinculan directamente con el bosque, no solo se convierten en una fuerza de protección eficaz, sino también en sujetos del desarrollo económico local.
Para replicar este éxito, se necesita una estrategia integral y coordinada, en la que la asignación de tierras y bosques debe ir de la mano con la inversión en las personas, especialmente en las generaciones jóvenes. Solo cuando los bosques se conviertan en medios de vida sostenibles y un espacio para las empresas jóvenes, las Tierras Altas Centrales podrán mantener el color verde de los bosques y la vitalidad de las tierras altas.
Fuente: https://baolamdong.vn/khoi-day-nguon-luc-tu-rung-de-giu-chan-nguoi-tre-389426.html
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