Los primeros movimientos revelaron un hecho destacable: el sistema permaneció intacto, se mantuvieron las operaciones básicas y, en muchos lugares, se estableció un nuevo ritmo operativo, en consonancia con las exigencias de racionalización, eficacia y eficiencia.
Sin embargo, tras esa estabilidad inicial, también han surgido muchos problemas fundamentales que requieren una evaluación franca y soluciones más profundas en la siguiente fase, especialmente en el contexto de la aplicación de la Resolución 80-NQ/TW sobre desarrollo cultural.

Los desafíos y dificultades que surgen
La experiencia de la ciudad de Hue, una ciudad con gobierno central, un rico patrimonio cultural y una gestión cultural compleja, ofrece una perspectiva relativamente clara. Inmediatamente después de implementar el modelo de dos niveles, el Departamento de Cultura e Información revisó y reorganizó proactivamente su estructura, emitió planes de implementación y se adaptó rápidamente a las exigencias de la descentralización y la delegación de autoridad.
Cabe destacar que el 100% de los trámites administrativos en el ámbito de la cultura y el deporte se han realizado en línea en el nivel 4; todos los trámites se han actualizado en el sistema nacional de datos; la descentralización de la gestión de 200 sitios históricos se ha implementado con prontitud; y el movimiento deportivo de masas se mantiene activo, con el 100% de los municipios y distritos organizando congresos deportivos de base. Estas cifras demuestran algo aún más importante: el modelo de gobierno de dos niveles no ha afectado la vida cultural y social a nivel local.
A nivel nacional, esta tendencia se confirma a medida que el nuevo sistema de gobierno comienza a funcionar sin problemas, se simplifican muchos trámites administrativos y se redefinen las responsabilidades para que sean más cercanas a la ciudadanía, más rápidas y más claras. En particular, en el ámbito de la cultura y las artes, la publicación de reglamentos sobre descentralización y manuales de orientación para el nivel comunal ha contribuido a crear un marco de implementación relativamente claro en la fase inicial de transición.
Sin embargo, evaluar simplemente la "estabilidad operativa" resulta insuficiente. La cuestión ya no es si puede operar, sino cómo operar de manera que se mejore realmente la calidad de la gobernanza, en consonancia con el espíritu de la reforma administrativa y las exigencias del nuevo desarrollo. Una de las mayores dificultades radica en la falta de claridad en la definición de responsabilidades.
En realidad, muchos ámbitos, como la evaluación profesional, la concesión de licencias para actividades culturales y las inspecciones especializadas, siguen presentando dificultades para identificar al organismo responsable, lo que genera retrasos o una gestión inconsistente. Esto refleja una realidad: la descentralización, si no va acompañada de procesos estandarizados y normativas detalladas, puede convertirse fácilmente en una mera descentralización teórica, que en la práctica sigue requiriendo la aprobación de múltiples instancias.
Otro obstáculo reside en el personal de base. Cuando la carga de trabajo aumenta significativamente y muchos funcionarios deben ocuparse de múltiples áreas, garantizar una implementación uniforme y de calidad se vuelve difícil. Este es un problema fundamental. El modelo de gobierno de dos niveles solo puede ser eficaz cuando el nivel comunal tiene la capacidad real de gestionar el trabajo, no solo de recibirlo.
Garantizar la implementación también representa un desafío importante. En muchas localidades, especialmente en zonas remotas, la infraestructura de tecnología de la información es inadecuada; las instituciones culturales se están deteriorando; y el sistema de radiodifusión local no se ha modernizado por completo. Cuando el nuevo modelo de gobernanza exige mayor velocidad de procesamiento, transparencia y conectividad, estas limitaciones se hacen aún más evidentes.
En particular, la cuestión de los recursos sigue siendo un obstáculo recurrente pero sin resolver. La realidad es que entre el 30 % y el 40 % de los sitios históricos se están deteriorando, pero carecen de los fondos necesarios para su restauración; la movilización social sigue siendo limitada; y los recursos no presupuestarios no se han utilizado eficazmente. Este no es un problema exclusivo de una localidad, sino una cuestión común a nivel nacional, como se señala claramente en la Resolución 80.
Aclarar los resultados más destacados, así como las dificultades y los obstáculos encontrados.
El 15 de mayo, la viceprimera ministra Pham Thi Thanh Tra presidió una reunión para elaborar una revisión preliminar del primer año de funcionamiento del sistema político y de gobierno local de dos niveles. En la reunión, la viceprimera ministra hizo hincapié en que la revisión preliminar tiene como objetivo evaluar de forma integral y objetiva los resultados de un año de implementación de la reorganización de las unidades administrativas en todos los niveles y del funcionamiento del modelo de gobierno local de dos niveles en todo el país; aclarando los logros más destacados, los modelos eficaces, las dificultades, los obstáculos, las causas y las lecciones aprendidas durante el proceso de implementación.
Sobre esta base, los ministerios, sectores y localidades propondrán tareas y soluciones clave para el período 2026-2030 con el fin de mejorar aún más el modelo de gobierno local de dos niveles, aumentar la eficacia y la eficiencia de la gestión estatal, especialmente a nivel comunal, y satisfacer las necesidades de desarrollo del nuevo período.
T. SUONG
Un cambio radical de la "adaptación" a la "mejora de la calidad".
En este contexto, la Resolución 80-NQ/TW abrió un nuevo enfoque: considerar la cultura no solo como un fundamento espiritual, sino también como un recurso endógeno, un motor de desarrollo y un poder blando de la nación. No se trata de un eslogan general, sino de una directriz política muy clara con implicaciones concretas.
Cuando las exigencias son garantizar el funcionamiento eficaz de las instituciones culturales a nivel local, digitalizar el patrimonio, aumentar la inversión en cultura y desarrollar la industria cultural, el modelo de gobierno de dos niveles sirve como una "prueba" práctica de su capacidad para alcanzar esos objetivos.
Desde esta perspectiva, resulta evidente que la siguiente fase requiere un cambio radical, pasando de la «adaptación» a la «mejora de la calidad». Ante todo, es necesario seguir perfeccionando el marco institucional de manera que se aclaren la autoridad, la responsabilidad y los procedimientos. Cualquier solapamiento o inconsistencia debe revisarse y corregirse con prontitud para evitar una confusión prolongada a nivel local.
Más importante aún, mejorar las capacidades de los funcionarios culturales a nivel comunal debe considerarse un avance significativo. Los funcionarios culturales de base no pueden limitarse a asignar tareas administrativas; deben ser organizadores de la vida cultural comunitaria, gestores del patrimonio, operadores de instituciones, responsables de la comunicación de políticas y adaptarse al entorno digital. Esto requiere un programa de formación y desarrollo sistemático, continuo e integral.
Simultáneamente, se requiere una inversión específica en el sistema de instituciones culturales, información comunitaria y deportes. La inversión no debe ser dispersa, sino dirigida a solucionar problemas y satisfacer necesidades prácticas. Para localidades como Hue, donde la cultura es tanto patrimonio como motor de desarrollo, invertir en instituciones culturales no solo beneficia al público, sino que también está directamente vinculado a la estrategia de desarrollo de una ciudad patrimonial y la industria cultural.
Una dirección indispensable es acelerar la transformación digital. En un modelo de gobierno de dos niveles, la transformación digital ya no es una herramienta de apoyo, sino una condición para que el sistema funcione eficazmente. Desde la gestión de sitios históricos y la organización de actividades culturales y artísticas hasta la comunicación de políticas y la prestación de servicios públicos, todo debe basarse en una plataforma digital, interconectada y basada en datos.
Finalmente, es necesario un cambio de mentalidad respecto a la movilización de recursos. La cultura no puede depender únicamente del presupuesto estatal. El mecanismo de movilización social debe rediseñarse para que sea transparente, eficiente y atractivo para las empresas y la comunidad. Cuando la cultura se convierta realmente en un recurso para el desarrollo, la movilización de recursos sociales se volverá más natural.
Se puede afirmar que, tras casi un año de funcionamiento del modelo de gobierno local de dos niveles, los ámbitos de la cultura, la información y el deporte han superado la fase de "estabilización inicial" con muchos indicios positivos. Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer con exigencias aún mayores. De "hacer las cosas" a "hacerlas bien", de la "descentralización" a la "gobernanza eficaz", de "mantener" a "desarrollar"... estas transiciones no son fáciles, pero son inevitables.
En este camino, el espíritu de la Resolución 80 sirve como principio rector fundamental: la cultura debe convertirse verdaderamente en el fundamento, la fuerza motriz y el poder blando para el desarrollo. En ese caso, el modelo de gobierno de dos niveles no solo representará una reforma de la estructura organizativa, sino que constituirá un avance sustancial en la gestión del desarrollo cultural en Vietnam.
( Continuará )
Fuente: https://baovanhoa.vn/van-hoa/lo-dien-nhung-van-de-mang-tinh-can-cot-229726.html






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