Esto no es solo un ajuste legal, sino que también abre oportunidades para que la capital desempeñe su papel como fuerza líder, centro de innovación y motor del crecimiento nacional.
De un enfoque de "dar y recibir" a la toma de decisiones proactiva y la asunción de responsabilidades.
Durante muchos años, uno de los mayores obstáculos para el desarrollo de Hanói ha sido la brecha entre las exigencias de gobernanza propias de una megaciudad y el marco legal aún uniforme que se aplica a todas las localidades. A medida que la urbanización se acelera, el crecimiento demográfico aumenta, las demandas de inversión en infraestructura, la transformación digital y la resolución de problemas urbanos se vuelven cada vez más complejas, los antiguos mecanismos de gestión revelan gradualmente sus limitaciones.

En realidad, muchas políticas necesarias para el desarrollo urbano requieren largas consultas con ministerios y agencias, o bien la orientación del gobierno central. Esto suele impedir que Hanói responda con la suficiente rapidez a las necesidades urgentes de la situación.
En este contexto, la Ley de la Capital de 2026 se considera un avance institucional, centrado en la descentralización sustantiva e integral del poder hacia el gobierno de la ciudad.
El artículo 4 de la Ley afirma que el principio de descentralización debe implementarse rigurosamente, definiendo claramente la autoridad del Consejo Popular, el Comité Popular y el Presidente del Comité Popular de la ciudad. Más allá de la mera delegación de poder, la Ley también establece mecanismos para que el gobierno municipal descentralice aún más la autoridad a niveles inferiores, garantizando así un funcionamiento continuo, flexible y práctico.
Un aspecto destacable es el espíritu de «empoderamiento con responsabilidad». La ley exige que todas las actividades de descentralización garanticen la apertura, la transparencia, la rendición de cuentas, el control del poder y la prevención y lucha contra la corrupción y las prácticas ilícitas. Asimismo, se ha diseñado un mecanismo de seguimiento y evaluación para permitir ajustes oportunos en caso de que la implementación resulte ineficaz.
Según los expertos, esto representa un cambio importante en la concepción de la gobernanza. Anteriormente, las autoridades locales solían operar con la mentalidad de "solicitar mecanismos especiales", pero ahora Hanoi tiene la oportunidad de decidir de forma proactiva sobre muchos asuntos importantes, asumiendo además una mayor responsabilidad por los resultados de la gobernanza.
La Ley de la Capital de 2026 representa un avance significativo al otorgar a Hanói casi 200 facultades, muchas de ellas completamente nuevas e inéditas en el ordenamiento jurídico actual. Esta importante descentralización del poder a la capital, que incluye la facultad de emitir reglamentos legales e implementar mecanismos especiales, demuestra la confianza de la Asamblea Nacional en el liderazgo de Hanói. Sin embargo, junto con esta expansión de poder, deben existir mecanismos para controlarlo, fortalecer la supervisión, garantizar la rendición de cuentas y mejorar la calidad de los funcionarios encargados de implementar las políticas.
Representante de la Asamblea Nacional Ta Van Ha (delegación de la ciudad de Da Nang )
En declaraciones a la prensa durante el debate de la Asamblea Nacional sobre la enmienda a la Ley de la Capital, muchos diputados argumentaron que Hanói necesitaba una mayor autonomía debido a su envergadura, su papel y los desafíos únicos que enfrenta, propios de pocas otras localidades. Por consiguiente, este mecanismo especial no es un privilegio, sino una condición necesaria para que la capital funcione eficazmente y genere un efecto multiplicador de desarrollo para la región y el país en su conjunto.
Uno de los puntos más destacables es la disposición sobre la aplicación de la ley en el artículo 5. En consecuencia, en caso de discrepancia entre la Ley de la Capital y otras leyes o resoluciones de la Asamblea Nacional sobre el mismo tema, prevalecerá la Ley de la Capital. Esto se considera un marco jurídico especial que permite a Hanói resolver de forma proactiva los problemas persistentes.
Además, si el gobierno central posteriormente emite nuevos mecanismos más favorables o ventajosos para otras localidades, el Consejo Popular de la Ciudad tiene derecho a decidir cuáles aplicar para garantizar los intereses de desarrollo de la capital. Esta normativa ayuda a Hanói a evitar el atraso institucional en la competencia por el desarrollo, al tiempo que crea la flexibilidad necesaria para una gobernanza urbana moderna.
Crear nuevos espacios institucionales para la innovación y la creatividad.
Otro avance destacable de la Ley de la Capital de 2026 es la ampliación de las competencias de Hanói para organizar su estructura administrativa, su sistema de función pública y desarrollar sus propias políticas.
Según el artículo 7, el Consejo Popular de la Ciudad tiene amplia autoridad para decidir sobre la estructura organizativa, la estructura de los organismos especializados, el número de representantes del Consejo Popular a nivel comunal, la plantilla y los puestos de trabajo de los funcionarios y empleados públicos. En particular, Hanói está facultada para desarrollar políticas de ingresos para su personal, funcionarios, empleados públicos y trabajadores que reciben salarios del presupuesto municipal.
Esto se considera un avance significativo en el contexto de una competencia cada vez más feroz por recursos humanos de alta calidad. Un área urbana especial que aspira a una gobernanza eficaz necesita una administración pública altamente capacitada y competente para satisfacer las exigencias de la gestión de ciudades inteligentes, el gobierno digital y los nuevos modelos de desarrollo.

El argumento es que, sin mecanismos suficientemente sólidos para retener a personas con talento, el sector público tendrá dificultades para competir con las empresas privadas e internacionales.
Otra novedad destacable es que el Comité Popular de la Ciudad tiene derecho a regular las políticas y medidas para organizar la implementación de la administración digital y los servicios públicos digitales; promover la democracia participativa y movilizar a los ciudadanos para que participen en la gobernanza local.
Esto demuestra que la ley no solo amplía los poderes del gobierno, sino que también busca un modelo de gobernanza más moderno, en el que los ciudadanos se conviertan en participantes activos en lugar de meros beneficiarios de las políticas.
Además, el artículo 8 otorga a Hanói la autoridad para emitir documentos legales con diversos contenidos o que aún no estén regulados por el gobierno central, con el fin de satisfacer las necesidades de desarrollo de la capital.
En otras palabras, Hanoi ya no espera pasivamente documentos orientativos en cada caso, sino que puede diseñar de forma proactiva herramientas de gobernanza que se adapten a las necesidades prácticas, siempre que cumplan con la Constitución, no violen los tratados internacionales y se adhieran a los principios de transparencia y evaluación integral del impacto.
Esto se considera un gran avance en la administración pública, porque para un área urbana especial como Hanói, la rapidez de la respuesta política es crucial para la eficacia del desarrollo.
Anteriormente, muchos modelos nuevos se enfrentaban a dificultades debido a la falta de una base legal, pero ahora, la Ley de la Capital abre un espacio institucional más amplio para la innovación, la reforma administrativa y la transformación digital.
Los avances deben ir de la mano de controles y equilibrios.
Una disposición muy elogiada por muchos expertos es el artículo 9, que regula la puesta en marcha de nuevos mecanismos y políticas. Según esta disposición, Hanói está autorizada a implementar mecanismos y políticas que difieran de las leyes y resoluciones de la Asamblea Nacional, o que aborden cuestiones aún no reguladas por ley, con el fin de satisfacer necesidades prácticas de desarrollo.
El programa piloto tiene un alcance muy amplio, que abarca desde modelos organizativos, servicio público, ciencia y tecnología, educación, atención médica y transformación digital hasta gestión urbana, agricultura de alta tecnología, movilización de recursos y el abordaje de cuestiones que afectan directamente a la calidad de vida de las personas.
Esto significa que Hanói podría convertirse en el "laboratorio institucional" del país, donde se prueban los nuevos modelos antes de replicarlos.
Sin embargo, la ley también establece "barreras técnicas" muy estrictas. El programa piloto no debe restringir los derechos humanos ni los derechos civiles, ni perjudicar la defensa nacional, la seguridad, el orden social ni el entorno de inversión y empresarial.
Cada mecanismo piloto debe definir claramente sus objetivos, alcance, plazo, medidas de gestión de riesgos, mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas.
Los expertos creen que se trata de un enfoque progresista, que crea espacio para la experimentación controlada y garantiza tanto la innovación como la seguridad del sistema.
Se puede observar que el núcleo de la Ley de la Capital de 2026 reside no solo en la cantidad de nuevos mecanismos y políticas, sino, lo que es más importante, en el cambio de mentalidad en materia de gobernanza: de una gestión basada en modelos a una gobernanza basada en la práctica; de un mecanismo de "solicitud y concesión" a la descentralización con rendición de cuentas; y de una gestión administrativa a una gestión orientada al desarrollo.
Con un mayor empoderamiento, Hanói también se enfrenta a mayores exigencias en cuanto a eficiencia, transparencia y rendición de cuentas en la gobernanza ante la ciudadanía.
Pero es precisamente bajo esta presión donde surgen oportunidades para lograr avances significativos. Porque si se utilizan eficazmente los mecanismos superiores de la Ley de la Capital, Hanói no solo podrá resolver los problemas internos de una zona urbana especial, sino también convertirse en un modelo de gobernanza moderna, aportando experiencia institucional a todo el país en esta nueva fase de desarrollo.
La Ley de la Capital de 2026 puede considerarse un hito muy importante, ya que crea una base legal única para que Hanói se desarrolle de forma más rápida y sostenible en esta nueva etapa. La ley destaca por tres avances fundamentales: avances en las instituciones, avances en la concepción del desarrollo y avances en el ámbito del desarrollo.
En primer lugar, un avance significativo en la reforma institucional: la Ley de la Capital otorga mayor autonomía y responsabilidad al gobierno de la ciudad de Hanói para desarrollar e implementar mecanismos y políticas acordes con las características específicas de la capital. Hanói ha obtenido mayor descentralización y delegación de poder en la gestión estatal, particularmente en la estructura organizativa, la administración de personal y el desarrollo socioeconómico.
En segundo lugar, un avance significativo en el pensamiento sobre el desarrollo: la ley orienta la construcción de un nuevo modelo de desarrollo para la capital, basado en la innovación, la transformación digital, la economía verde, la economía circular y nuevos modelos económicos. Esta es la base para que Hanói se desarrolle de forma rápida y sostenible, mejorando la calidad de vida de sus habitantes.
En tercer lugar, un avance significativo en el ámbito del desarrollo: la ley amplía el mecanismo de vinculación regional entre Hanói y las localidades dentro y fuera de la Región Capital; al mismo tiempo, crea un mecanismo para el desarrollo profundo del espacio urbano, como el espacio subterráneo y el espacio a nivel del suelo, y proporciona directrices para la explotación del espacio a nivel del suelo en el futuro.El abogado Nguyen Ngoc Hung, director del bufete Connect (Colegio de Abogados de Hanói).
Fuente: https://hanoimoi.vn/luat-thu-do-nam-2026-ha-noi-but-pha-tu-co-che-dac-thu-757745.html











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