La pregunta es: ¿cómo podemos expandirnos de manera que se aborden tanto los aspectos cuantitativos como cualitativos de la fuerza laboral?
El borrador de la circular sobre el programa de formación profesional para aspirantes a profesores de educación general, publicado recientemente por el Ministerio de Educación y Formación, revela un enfoque destacable: mayor flexibilidad en los requisitos de acceso, pero al mismo tiempo mayores exigencias en cuanto a la competencia profesional real.
Según la normativa vigente (Circular n.º 11/2021/TT-BGDĐT y Circular n.º 12/2021/TT-BGDĐT), quienes pueden participar en la formación pedagógica deben ser graduados universitarios. Esto significa que muchos estudiantes de otras disciplinas que aspiran a ser docentes deben esperar hasta después de graduarse para obtener el certificado pedagógico, lo que prolonga su elegibilidad al menos un año antes de poder optar a la contratación. Este lapso de tiempo supone una barrera, tanto temporal como económica, que afecta la decisión de muchos jóvenes de dedicarse a la docencia.
El borrador de la nueva Circular ha eliminado este obstáculo al permitir que los estudiantes que hayan completado al menos el 70% de los créditos de su especialidad participen en la formación pedagógica. De hecho, los estudiantes de pedagogía ya llevan cursando asignaturas relacionadas con la pedagogía desde su tercer año, por lo que esta normativa se considera apropiada.
Este cambio tiene claras implicaciones prácticas, ya que representa un paso significativo hacia un sistema flexible de oferta docente que se adapte a las necesidades reales de cada localidad. En lugar de una brecha entre la formación especializada y la formación docente, los estudiantes pueden prepararse para su carrera profesional desde el tercer o cuarto año de universidad.
Esto no solo ayuda a acortar el tiempo de acceso a la profesión y a preparar con mayor antelación una cantera de profesores para las instituciones educativas , sino que también contribuye a superar las dificultades para atraer recursos humanos al sector, especialmente para materias especializadas como Música, Bellas Artes y Tecnologías de la Información, que actualmente se enfrentan a una escasez de personal.
Ampliar el grupo de candidatos no implica una reducción de los estándares de calidad. El borrador de la Circular muestra claramente un cambio en la concepción del desarrollo curricular, pasando de un enfoque basado en contenidos a uno basado en competencias, con el objetivo de desarrollar competencias profesionales integrales que ayuden a los docentes a afrontar las exigencias del nuevo contexto.
Por primera vez, temas como la aplicación de la tecnología digital , la enseñanza en línea, el uso de plataformas digitales y la inteligencia artificial (IA) se han incluido en los programas de formación docente.
El tiempo mínimo de formación está claramente estipulado en 10 meses, y muchos módulos requieren asistencia presencial. El número de créditos ha disminuido, pero la proporción de formación práctica ha aumentado, con un mayor énfasis en habilidades profesionales prácticas como el diseño de lecciones, la gestión del aula, el manejo de situaciones pedagógicas y la organización de actividades educativas.
Se hace hincapié en la eficiencia y la calidad, con el objetivo de formar un equipo de docentes con una sólida competencia profesional, adaptables a las reformas educativas y capaces de guiar a los estudiantes en un entorno de aprendizaje en constante cambio.
Una nueva generación de jóvenes docentes, con trayectorias profesionales diversas y sólidas habilidades, tendrá la oportunidad de desarrollarse desde temprana edad. Esto, sin duda, supondrá un soplo de aire fresco y contribuirá a la implementación eficaz y exhaustiva del Programa de Educación General de 2018.
Fuente: https://giaoducthoidai.vn/mo-rong-nguon-tuyen-giao-vien-post778722.html











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