La gente acude a los templos para acumular méritos y rezar por la paz, mientras que los ladrones irrumpen en los templos para robar tortugas y venderlas a cambio de dinero.
A medida que se acerca el Tet, la gente se enfrasca en rituales y oraciones, y a veces baja la guardia. Los ladrones se aprovechan de esto, buscando cualquier oportunidad para atacar, sin importar si se trata de un lugar sagrado o privado.
La sinceridad es importante, pero la cautela tampoco debe faltar. Las cámaras o los sistemas de alarma son ahora formas de protegerse contra... las mentes impuras.
- Parece que esos ladrones que robaron las tortugas del templo durante estas fiestas del Tet aún no han encontrado paz ni consuelo, ¡pero ya han acumulado un karma mucho mayor que el de esos caparazones de tortuga!
Fuente: https://www.sggp.org.vn/nguoc-doi-post838560.html






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