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El Arsenal está cada vez más cerca de ganar el título de la Premier League tras su victoria por 1-0 sobre el West Ham. |
Cuando Chris Kavanagh se dirigió a la pantalla del VAR en el minuto 94 del partido entre el West Ham y el Arsenal el 10 de mayo, toda la temporada de la Premier League pareció condensarse en unos pocos metros cuadrados frente al área técnica. Ya no había tácticas, ni presión, ni secuencias de pases complejas. Lo único que decidía la lucha por el título en ese momento era una mano sobre el hombro del portero David Raya.
El fútbol moderno a veces puede ser cruel de maneras muy extrañas. El West Ham creyó haber conseguido un valioso punto al final del partido tras el gol de Callum Wilson a bocajarro. El London Stadium estalló de júbilo. Pero entonces intervino el VAR. Chris Kavanagh permaneció inmóvil frente a la pantalla durante más de dos minutos y medio, revisando repetidamente la colisión entre Pablo y Raya antes de anular el gol.
El Arsenal sobrevivió. Y en una lucha por el título, a veces la supervivencia es lo más importante.
Arteta se está complicando la vida.
Si solo nos fijamos en el resultado final, podríamos pensar que el Arsenal consiguió otra victoria digna de un campeón. Es cierto, pero esa no es toda la historia. El equipo de Mikel Arteta no debería haber tenido que vivir un final tan angustioso.
Durante los primeros 20 minutos del partido, el Arsenal neutralizó por completo al West Ham. Realizaron ocho disparos, dominaron la posesión y prácticamente imposibilitaron que el equipo local superara su propio campo. Declan Rice tuvo una actuación sobresaliente en el mediocampo, mientras que Martin Odegaard encontró espacios constantemente entre líneas.
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El Arsenal tuvo suerte de evitar la derrota contra el West Ham. |
Todo se desarrolló según el guion habitual del Arsenal esta temporada: control, asfixia del rival y, finalmente, una presión implacable al final del partido. Pero el punto de inflexión llegó tras la lesión de Ben White.
Arteta trasladó a Rice al lateral derecho y mantuvo a Myles Lewis-Skelly en el centro del campo. Esta decisión desequilibró de inmediato la estructura del Arsenal. Rice ya no estaba presente en zonas clave del mediocampo, mientras que el West Ham comenzó a controlar la posesión con mayor facilidad. El Arsenal pasó de una posición dominante a un estado de confusión.
El West Ham no creó muchas ocasiones claras, pero el peligro radicaba en la sensación de que el partido estaba cambiando. La afición local empezó a animarse de nuevo. Las entradas se volvieron más intensas. El Arsenal fue perdiendo gradualmente el control del ritmo. Ese es el mayor problema del equipo de Arteta en momentos de alta presión: a veces caen en el caos.
Por suerte para el Arsenal, Arteta logró corregir sus errores tras el descanso. Cristhian Mosquera entró al campo y Rice volvió al centro del mediocampo. El Arsenal recuperó la estabilidad de inmediato. Retomaron la iniciativa y volvieron a presionar.
Cuando Leandro Trossard marcó en el minuto 83 tras una combinación entre Rice y Odegaard, Arteta lo celebró como si liberara toda la presión acumulada durante los últimos 80 minutos. No era solo la alegría del gol, sino también la liberación de un partido que él mismo había complicado.
Un título de campeonato siempre necesita momentos como ese.
Lo que hizo especial a este partido fue la ironía. El Arsenal suele ser criticado por sus entradas duras en las jugadas a balón parado. Son conocidos por su estilo de juego físicamente exigente en el área. Pero esta vez, el Arsenal se salvó gracias a una decisión arbitral que consideró ese tipo de entrada como falta. Al fútbol siempre le gustan estas paradojas.
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El Arsenal de Mikel Arteta tiene prácticamente asegurado el título de la Premier League. |
La polémica en torno al incidente de Pablo con Raya sin duda continuará. Algunos argumentan que fue solo un choque normal. Otros creen que el brazo del jugador del West Ham impidió que el portero del Arsenal realizara un disparo legítimo.
Pero lo que resulta aún más llamativo es cómo funciona actualmente la Premier League. Toda la lucha por el título, valorada en cientos de millones de libras, se decide en última instancia mediante tomas a cámara lenta, secuencias a cámara lenta y apenas unos centímetros de contacto cercano.
El VAR se creó para reducir la polémica. Pero a medida que avanzaba la temporada, convirtió el fútbol en algo más parecido a un tribunal que a un partido. Sin embargo, al Arsenal ya no le importa eso.
Tras la derrota ante el Manchester City, el equipo de Arteta experimentó un cambio significativo. Se volvieron más pragmáticos, más resistentes y aprendieron a ganar incluso cuando no jugaban excepcionalmente bien. Estas son cualidades que deben poseer los verdaderos campeones.
La temporada pasada, el Arsenal perdió puntos en momentos cruciales debido a su inexperiencia. Jugaron de maravilla, pero les faltó la fortaleza mental para superar partidos complicados. Ahora, sin embargo, el equipo está empezando a aprender a manejar la presión.
Declan Rice es un claro ejemplo de esa transformación. Fue abucheado por la afición del West Ham durante todo el partido, obligado a jugar en tres posiciones diferentes y sometido a una enorme presión en un encuentro que podía definir toda la temporada. Pero al final, fue Rice quien dio la asistencia para el único gol. Por eso el Arsenal pagó más de 100 millones de libras por él.
Ahora, el campeonato está muy cerca del Emirates Stadium. El Arsenal está a solo unos pasos de la meta. Pero la victoria contra el West Ham también demostró que el camino nunca será fácil.
Los equipos de Championship siempre necesitan un momento de evasión como ese. Y el Arsenal lo tuvo justo en el momento más crucial de la temporada.
Fuente: https://znews.vn/su-tro-treu-cuu-arsenal-post1650415.html









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