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Una medida de la cultura de la profesión docente.

GD&TĐ - Circular 03/2026/TT-BGDĐT, que estipula el código de conducta para los docentes en las instituciones educativas dentro del sistema educativo nacional, no solo completa el marco legal sino que también enfatiza el papel central de la cultura pedagógica en el proceso de reforma educativa.

Báo Giáo dục và Thời đạiBáo Giáo dục và Thời đại06/02/2026

Esta circular sustituye las normas emitidas hace muchos años, en el contexto de un entorno educativo en profunda transformación. El desarrollo de las redes sociales, la presión por el éxito, las expectativas cada vez más altas de los padres y la sociedad, y los cambios psicológicos del alumnado plantean nuevos retos a los educadores. Por lo tanto, un código de conducta sistemático, actualizado y específico es un requisito esencial.

Un punto destacable de la Circular es el cambio de enfoque, pasando de las normas éticas generales a requisitos de comportamiento específicos, observables y evaluables. Los docentes deben respetar y evaluar con precisión las capacidades de los estudiantes; brindar retroalimentación, comentarios, elogios y críticas adecuados; y escucharlos, asesorarlos y apoyarlos con prontitud. Esto no es solo una habilidad pedagógica, sino también una manifestación concreta de la filosofía educativa centrada en el estudiante.

En realidad, muchos problemas académicos surgen de comentarios desconsiderados, comparaciones inconscientes o evaluaciones sesgadas. Cuando la Circular enfatiza el requisito de una "evaluación precisa y veraz", también sirve como recordatorio de la responsabilidad profesional en cada calificación, comentario e interacción diaria. Una mirada respetuosa puede inspirar motivación. Un comentario injusto puede quebrantar la confianza de un estudiante.

La circular también establece límites claros: no se permite la discriminación; no se permiten insultos, violencia ni abusos; no se coacciona a los estudiantes para que participen en actividades voluntarias; y no se hacen trampas en las admisiones y evaluaciones. Las normas específicas sobre "lo que no está permitido" demuestran un enfoque directo a las deficiencias y limitaciones existentes en el entorno educativo. Esto representa un cambio de la ética hacia el establecimiento de normas de comportamiento, sentando las bases para la supervisión y la rendición de cuentas.

La Circular no solo limita al profesorado a marcos disciplinarios, sino que también amplía su rol social. Desde la creación de un entorno de aprendizaje seguro y equitativo hasta el fomento de la participación del alumnado en investigaciones y actividades comunitarias; desde la difusión de valores humanísticos hasta la refutación proactiva de noticias falsas sobre educación. Por lo tanto, la imagen del profesorado no se limita al aula, sino que se vincula con los espacios públicos y la responsabilidad cívica.

El código de conducta está diseñado para todo el ecosistema educativo: estudiantes, colegas, administradores, padres y madres, y la comunidad. Este enfoque refleja una realidad: la calidad de la educación no se construye con el esfuerzo individual de un docente, sino con relaciones interactivas multidimensionales. Cuando se exige a los docentes que cooperen y compartan la responsabilidad con sus colegas; que estén abiertos a la retroalimentación de los administradores; que sean transparentes con los padres y que sean proactivos con la comunidad, así es precisamente como construimos una cultura organizacional dentro de la escuela.

Para que el código de conducta docente sea eficaz, se requiere la participación proactiva del director de la institución educativa en su difusión, orientación y supervisión; la conducta ejemplar del equipo directivo; y un mecanismo transparente para recibir y gestionar la retroalimentación. Al mismo tiempo, unos estándares de conducta más elevados deben ir acompañados de la mejora de las condiciones laborales, la reducción de la carga administrativa y el aumento del apoyo psicológico profesional al profesorado.

Cuando los códigos de conducta se convierten en un indicador de la cultura docente, se espera no solo reducir las infracciones, sino también crear un entorno de aprendizaje humano donde cada estudiante sea reconocido por sus capacidades y cada docente ejerza su profesión con respeto y responsabilidad. Esto también sienta las bases para el desarrollo humano, el objetivo final de todas las políticas educativas.

Fuente: https://giaoducthoidai.vn/thuoc-do-van-hoa-nghe-giao-post766648.html


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