Un aspecto clave es la Directiva 138/CT-BGDĐT (2019), que aborda el abuso de registros y documentos en las escuelas. La Directiva 138 prohíbe categóricamente la creación o la exigencia a los docentes de mantener registros o documentos adicionales a los estipulados en el reglamento escolar o en las normas emitidas por el Ministerio de Educación y Formación.
En particular, durante el periodo 2021-2025, la normativa relativa a los registros y documentos escolares experimentó un cambio significativo, como lo demuestra una serie de documentos y programas específicos vinculados a la transformación digital. Cabe destacar que el Proyecto para el Fortalecimiento de la Aplicación de las Tecnologías de la Información y la Transformación Digital en la Educación durante el periodo 2021-2025 sienta las bases para la digitalización de la gestión educativa, haciendo hincapié en el desarrollo de una base de datos sectorial y la transición gradual de los procesos de gestión escolar a un entorno digital.
Simultáneamente, el Ministerio de Educación y Formación promueve el uso de registros y calificaciones electrónicas para los estudiantes, sustituyendo gradualmente los registros tradicionales. Se ha creado y puesto en funcionamiento un sistema integral de bases de datos educativas para facilitar la actualización, el análisis y el intercambio de datos en todo el sector. Asimismo, las directivas recientes enfatizan el principio de no crear registros adicionales más allá de lo estipulado en la normativa, al tiempo que fomentan el uso de registros electrónicos para reemplazar los registros en papel, de acuerdo con las circunstancias prácticas.
Recientemente, la Circular N.° 15/2026/TT-BGDĐT, que promulga el Reglamento para escuelas primarias, secundarias, preparatorias y escuelas de educación general de varios niveles (vigente a partir del 10 de mayo de 2026), estipula específicamente el sistema de registro de la gestión de la actividad educativa en las escuelas. Esta define que los registros se gestionan y utilizan principalmente en formato electrónico, tienen el mismo valor legal que los registros en papel y se utilizarán como reemplazo según una hoja de ruta adecuada a las condiciones de infraestructura y las capacidades de implementación. Si legalmente se utilizan registros electrónicos, las escuelas y los docentes no están obligados a crear registros en papel correspondientes.
Es evidente que el objetivo principal del Ministerio de Educación y Formación es vincular la simplificación de los trámites administrativos con la transformación digital. Los registros docentes, los libros de calificaciones, los expedientes académicos de los estudiantes y muchos otros tipos de registros se están transfiriendo gradualmente a un entorno electrónico, lo que permite su almacenamiento, actualización y gestión en sistemas en línea, en lugar del registro y almacenamiento manual que se realizaba anteriormente. Al mismo tiempo, la política de no utilizar simultáneamente registros en papel y electrónicos si se cumplen las condiciones para la digitalización demuestra la determinación de evitar una transformación digital meramente superficial.
La tendencia a la simplificación y digitalización de los registros es inevitable en el contexto de las reformas educativas actuales. La exigencia de desarrollar las cualidades y competencias de los estudiantes requiere que los docentes se centren más en su especialización, lo que implica un cambio respecto a un modelo de gestión que depende en gran medida de la documentación burocrática.
Sin embargo, el principal desafío actual reside en la implementación. La necesidad de mantener registros tanto electrónicos como en papel implica que la carga de trabajo no ha disminuido, sino que ha aumentado. Además, la infraestructura tecnológica y las competencias digitales del profesorado y el personal administrativo son desiguales, lo que afecta a la eficacia de la implementación.
Para garantizar la implementación efectiva de la política, se requiere un conjunto integral de soluciones, que incluyan la mejora de la base de datos del sector, el fortalecimiento de la conectividad y el intercambio de datos, el aumento de la responsabilidad de los directores de las instituciones educativas en su implementación, la promoción de la digitalización y la optimización de los procesos de gestión, y el fomento simultáneo de las competencias digitales del profesorado y el personal administrativo, de acuerdo con las necesidades prácticas. Si se implementa eficazmente, esto constituirá una base fundamental para la mejora sostenible de la calidad educativa.
Fuente: https://giaoducthoidai.vn/tinh-gian-ho-so-post775922.html






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