
Trabajadores de Dien Quang High-Tech Co., Ltd. en la zona de alta tecnología de Ciudad Ho Chi Minh - Foto: QUANG DINH
Pero en un mundo que cambia rápidamente, la cuestión crucial ya no es solo cuánto trabajamos, sino si el modelo operativo del país es capaz de permitir que los recursos sociales se desbloqueen y se utilicen de manera efectiva.
Esa es también la historia de las instituciones.
Al hablar de instituciones, muchos piensan inmediatamente en debates sobre modelos políticos o ideologías. Sin embargo, desde la perspectiva del desarrollo nacional, las instituciones deben entenderse primero de una manera más práctica: son la forma en que una sociedad organiza el poder, las leyes y los mecanismos operativos para impulsar el desarrollo.
En ese sentido, la esencia de una institución no reside en su nombre, sino en su capacidad para organizar la sociedad y en su habilidad para asignar recursos de manera efectiva para la nación.
Si comparamos la economía con un gran campo, las instituciones son como el sistema de riego. Puede haber agua en abundancia, pero si los canales se obstruyen, se desvían en la dirección equivocada o se pierden por el camino, el campo seguirá sufriendo sequía.
Lo mismo ocurre con los recursos nacionales. Un país puede tener mucho potencial, capital y talento, pero si el sistema no funciona correctamente, esos recursos no se destinarán a donde generan mayor valor.
En definitiva, la historia del desarrollo de muchas naciones es la historia de su capacidad para canalizar los recursos sociales.
Aquí, los recursos no son solo capital o recursos naturales, sino también inteligencia, talento, tiempo, confianza social, oportunidades de inversión y energía creativa humana.
Una nación puede tener gente inteligente, trabajadora y ambiciosa. Pero si las personas con talento carecen de oportunidades para prosperar, las empresas tienen dificultades para acceder a los recursos, se desalienta la innovación o el capital no fluye hacia las áreas que generan mayor valor, entonces el impulso de desarrollo de la sociedad se verá frenado.
Por el contrario, cuando el sistema funciona de manera eficiente y genera confianza, la sociedad movilizará naturalmente vastos recursos. Las personas aportarán sus habilidades, capital, creatividad y aspiraciones allí donde se genere el mayor valor.
En este proceso, el sector privado desempeña un papel especialmente importante porque suele ser el más flexible, el más sensible a las señales del mercado y el más capaz de ajustar los recursos con mayor rapidez a las necesidades reales.
Este dinamismo ayuda a la economía a adaptarse mejor a los cambios en la tecnología, los mercados y las necesidades sociales.
Por lo tanto, una institución eficaz no es aquella que busca reemplazar al mercado, sino más bien aquella que crea las condiciones para que el sector privado, la innovación y la sana competencia se conviertan en motores vitales del crecimiento y la innovación.
En otras palabras, un gobierno constructivo no es una máquina que reemplaza al mercado, sino más bien un sistema capaz de diseñar "reglas del juego" razonables para que los recursos puedan moverse de manera eficiente dentro de la sociedad.
El Estado desempeña un papel crucial para garantizar la estabilidad, la justicia social, la seguridad, el estado de derecho y para fomentar la confianza en el funcionamiento del sistema.
Si una institución está diseñada eficazmente, el sistema en sí se convierte en un poderoso motor de crecimiento rápido y sostenible. Este es también el fundamento que ha permitido a muchos países del este de Asia mantener tasas de crecimiento de dos dígitos durante largos periodos.
Durante una reciente sesión de trabajo con la Junta de Política y Estrategia del Comité Central y los organismos relacionados para evaluar los recursos de desarrollo del país, el Secretario General y Presidente To Lam demostró una clara determinación de buscar y establecer un nuevo modelo de crecimiento para lograr un crecimiento económico de dos dígitos en el próximo período.
No se trata solo de aumentar el PIB, sino esencialmente de reorganizar los recursos nacionales para que el país pueda entrar en una nueva fase de desarrollo con mayor productividad, mayor eficiencia y mayor sostenibilidad.
Ante la firme determinación política demostrada por los líderes, lo más importante será encontrar la manera de utilizar y asignar los recursos de forma racional para el desarrollo, de acuerdo con las condiciones reales de Vietnam y las tendencias mundiales.
Saber qué es lo correcto no es difícil. Lo que realmente distingue a las naciones en cuanto a su posición es la determinación para hacer lo que se debe hacer.
Y la ventana de oportunidad no permanecerá abierta esperándonos para siempre.
Fuente: https://tuoitre.vn/to-chuc-nguon-luc-cho-phat-trien-20260527082408549.htm






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