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| Imagen ilustrativa. |
Vietnam se encuentra entre los pocos países que aún mantienen una jornada laboral normal de 48 horas semanales. Mientras tanto, la mayoría de los países del sudeste asiático se han acercado o han adoptado una jornada de entre 40 y 44 horas.
Esta disparidad crea una paradoja: los trabajadores vietnamitas trabajan a gran intensidad y durante largas horas frente a las máquinas, pero su capacidad para recuperar energías y lograr un equilibrio entre la vida laboral y personal es menor que la de muchos países con niveles de desarrollo similares.
La semana laboral de 48 horas ha cumplido su función histórica durante un período de amplio crecimiento económico , que dependía en gran medida de la mano de obra barata.
A medida que Vietnam aspira a convertirse en un país de altos ingresos, este modelo comienza a revelar sus claras limitaciones. El trabajo prolongado e intenso impacta directamente la salud física y mental, a la vez que disminuye la creatividad y la productividad a largo plazo de la fuerza laboral.
La reducción de la jornada laboral genera un valor añadido que resulta difícil de reflejar íntegramente en los informes financieros a corto plazo.
Con más tiempo para el descanso y el cuidado de la familia, los empleados mejorarán su salud, reducirán las bajas por enfermedad y aumentarán su compromiso con la empresa.
La reducción de la jornada laboral también presiona a las empresas para que innoven en tecnología, optimicen los procesos de gestión y mejoren la eficiencia.
Simultáneamente, la demanda de los consumidores en los sectores de servicios, turismo y entretenimiento tiene potencial para expandirse, contribuyendo a la formación de un nuevo ciclo económico y promoviendo un crecimiento interno más sostenible.
Sin embargo, la propuesta de reducir la jornada laboral inevitablemente encuentra resistencia. La principal preocupación de las empresas es el reto de mantener los niveles de producción cuando se reducen las horas de trabajo pero los salarios básicos permanecen inalterados.
Es posible que aumenten los costes laborales por unidad de producto, lo que menoscabaría la competitividad de precios de los productos vietnamitas en el mercado internacional.
Para algunos trabajadores de bajos ingresos, la reducción de la jornada laboral también conlleva el riesgo de una disminución de los ingresos por horas extras, que son cruciales para cubrir los gastos diarios.
La reducción de la jornada laboral es una tendencia inevitable del progreso social, pero su implementación requiere una cuidadosa planificación. El gobierno necesita políticas que apoyen a las empresas en su transformación digital e inviertan en maquinaria y tecnología modernas para compensar la reducción de la jornada laboral.
Al mismo tiempo, el consenso y el intercambio entre empleadores y empleados desempeñan un papel crucial.
La investigación sobre la reducción de la jornada laboral no solo busca brindar a los trabajadores más descanso, sino también capacitarlos para trabajar de manera más inteligente y eficiente. Esta es, además, una de las condiciones cruciales para que Vietnam supere la trampa de los ingresos medios y avance hacia una sociedad desarrollada, progresista y sostenible.
Fuente: https://baothainguyen.vn/xa-hoi/202602/tu-lam-nhieu-sang-lam-hieu-qua-46c0510/







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