
Los padres no sólo son compañeros sino también los primeros “sembradores de semillas” en el proceso de fomentar la gratitud en los hijos (Imagen ilustrativa de AI).
La gratitud no es algo natural.
Desde la perspectiva de la psicología del desarrollo, la gratitud no es algo natural, sino una habilidad y actitud que debe cultivarse y mantenerse mediante la interacción social diaria. La educación liberal, fuertemente influenciada por la filosofía de la educación humanística y liberal del filósofo Rousseau y la educadora Montessori, enfatiza que los niños experimenten, observen y sientan por sí mismos.
En Vietnam, la gratitud se ha cultivado durante generaciones mediante profundos valores tradicionales como "beber agua, recordar la fuente" y "comer fruta, recordar al que plantó el árbol", convirtiéndose en principios rectores del comportamiento diario. Al combinar estos dos enfoques, los niños desarrollan un espíritu de pensamiento independiente y conservan sus raíces culturales nacionales.
Estudios internacionales también han demostrado que la gratitud no es una emoción aleatoria en los niños, sino que se desarrolla mediante la socialización sistemática de los padres. Se ha comprobado que dar buen ejemplo, participar en conversaciones y crear oportunidades para que sus hijos experimenten tiene un gran impacto, no solo inmediato, sino también a largo plazo. En particular, un entorno familiar positivo, junto con el apoyo parental adecuado, constituye una base sólida para cultivar y fomentar la gratitud en los niños.
Por lo tanto, la gratitud no es algo natural, sino que se forma mediante la práctica sistemática. La gratitud es una cualidad socioemocional, no algo que surge espontáneamente, sino que se forma mediante la educación y la interacción con un propósito. En estudios sobre el desarrollo infantil, la gratitud comprende cuatro componentes: observar, pensar, sentir y actuar, mediante los cuales los niños no solo "agradecen", sino que también comprenden la razón, el origen y la practican con sinceridad.
Evidencia empírica global
Datos empíricos recientes confirman el papel crucial que desempeñan los padres a la hora de fomentar la gratitud en los niños.
Una investigación realizada con el método del diario (Hussong et al., 2018) demostró que los días en que los padres mostraban más gratitud (dar las gracias, hablar sobre el significado de recibir ayuda, crear oportunidades para que los niños practicaran la gratitud, etc.), los niños expresaban más gratitud ese día. Sin embargo, este efecto no era duradero a menos que se mantuviera de forma constante.
Los estilos de vida familiar positivos aumentan la gratitud y reducen la depresión en padres e hijos (China) (Yeung, 2025): Un estudio realizado con 310 parejas de padres e hijos en China, mediante un modelo de análisis de interacción, concluyó que un entorno familiar positivo promueve la gratitud y reduce la depresión tanto en padres como en hijos. La gratitud y la depresión interactúan de forma bidireccional, influyéndose mutuamente entre padres e hijos.
Alentar a los padres a aprender a expresar la gratitud de manera eficaz, mejorando así la gratitud en los niños (Hussong et al., 2020): un experimento con un programa en línea para ayudar a los padres a mejorar sus habilidades de comunicación con respecto a la gratitud mostró que los padres que participaron en el programa informaron mejoras en sus comportamientos de agradecimiento, lo que llevó a que sus hijos también expresaran más gratitud.
La evidencia empírica de EE. UU. y China confirma que la gratitud no es una emoción innata en los niños, sino una capacidad que se desarrolla mediante conductas de socialización sistemáticas por parte de los padres. Se ha demostrado que conductas como dar buen ejemplo, participar en conversaciones y facilitar experiencias tienen efectos inmediatos y a largo plazo en el desarrollo de la gratitud en los niños.
En particular, un entorno familiar positivo y las herramientas de apoyo para los padres desempeñan un papel crucial en este proceso. En general, la evidencia sugiere que fomentar la gratitud no es una actividad improvisada, sino un proceso pedagógico deliberado: los padres mantienen conductas modelo (el diálogo) y crean experiencias en la vida diaria, a la vez que construyen un entorno familiar positivo para consolidar el valor de la gratitud como una forma de vida duradera para los niños.
¿Cuál es entonces el papel de los padres en esta situación?
Los padres son los "primeros maestros", ejerciendo una profunda y trascendental influencia en la formación del estilo de vida de un niño. Tres aspectos destacados incluyen: Dar buen ejemplo: Los niños aprenden la gratitud no solo a través de las enseñanzas, sino también a través de los comportamientos y gestos que los padres demuestran a diario: agradecimiento sincero, una actitud de respeto hacia quienes ayudan o gratitud hacia los abuelos y maestros.
Creando espacios experienciales: Los padres pueden animar a sus hijos a participar en actividades comunitarias, visitar a sus abuelos, hacer voluntariado, etc., para que puedan sentir la alegría de la gratitud y ser agradecidos. Diálogo y reflexión: Después de cada experiencia, los padres deben dedicar tiempo a hablar y escuchar los sentimientos de sus hijos, ayudándolos así a identificar la experiencia y comprender profundamente su valor.
Combinando enfoques liberales y tradicionales en la educación de la gratitud.
La educación liberal fomenta las decisiones individuales, pero sin una guía cultural, los niños pueden experimentar solo emociones fugaces. La tradición vietnamita, con sus valores de Verdad, Bondad y Belleza, aporta profundidad, convirtiendo la gratitud en parte integral de la identidad.
Verdad: Los padres ayudan a sus hijos a reconocer la verdad sobre la conexión entre el individuo y la comunidad: que el éxito de cada persona siempre está ligado al apoyo de muchas manos. Bondad: La gratitud inspira amabilidad y compasión, difundiendo así buenas obras en la vida. Belleza: Expresar gratitud no es solo un acto moral, sino también una belleza cultural que enriquece la vida espiritual.
de niños.
En el camino de un niño hacia la edad adulta, los padres son factores clave para cultivar y fomentar la gratitud. La combinación de un enfoque educativo liberal que respeta la individualidad y los valores tradicionales vietnamitas, con énfasis en los lazos y las raíces familiares, es el camino hacia el desarrollo integral del carácter. Cuando la gratitud se convierte en una forma de vida, los niños no solo son ciudadanos libres del mundo moderno, sino también vietnamitas con una identidad rica, que aprecian la verdad, la bondad y la belleza.
Asociación. Prof. Dra. Dang Thi Phuong Phi
Fuente: https://baolongan.vn/vai-role-of-parents-in-the-education-of-gratitude-a206191.html






Kommentar (0)