
Estos son cambios "revolucionarios".
El cambio más significativo y notorio en la Copa Mundial de 2026 es el aumento del número de equipos participantes, de 32 a 48, por parte de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA). Esta es la mayor expansión desde que la Copa Mundial contó con 32 equipos en 1998 (la anterior, en 1994, tuvo 24). Además, el torneo dará la bienvenida a muchas caras nuevas al mayor evento futbolístico del planeta, como Jordania, Uzbekistán, Cabo Verde y Curazao, equipos que anteriormente prácticamente no tenían posibilidades de clasificarse para la Copa Mundial.
El aumento en el número de equipos ha conllevado una serie de ajustes en la estructura del torneo. El número total de partidos pasará de 64 a 104, el número de grupos aumentará de 8 a 12, y la duración del torneo se extenderá a 5 semanas en lugar de las 4 anteriores. Esto representa un reto importante para los organizadores, pero al mismo tiempo ofrece más oportunidades para que los equipos demuestren su talento y permite a los aficionados disfrutar de partidos de mayor nivel.
El formato para avanzar de la fase de grupos también se ha vuelto más complejo. Además de los dos primeros equipos de cada grupo, los mejores terceros también se clasificarán. Con 12 grupos, 24 equipos (de arriba y de abajo), junto con los 8 mejores terceros, avanzarán a la ronda eliminatoria de 32 equipos. Según los expertos, existen hasta 495 posibles cuadros diferentes para los terceros, lo que significa que la determinación del cuadro solo se puede hacer una vez concluida la fase de grupos. Esto promete generar más emoción y obligar a los equipos a mantener un alto nivel de concentración hasta los partidos finales.
No solo la fase final, sino también las eliminatorias para el Mundial de 2026 experimentaron un cambio notable con la ronda de repesca intercontinental. En lugar de jugar partidos de ida y vuelta como antes, los equipos concentrarán sus encuentros en México, en los mismos estadios que albergarán el Mundial de 2026. Esto se considera una oportunidad para que los equipos más pequeños se familiaricen con el Mundial con antelación, a la vez que se crea un ambiente especial para la fase final de clasificación.
La Copa del Mundo siempre ha sido el máximo referente del fútbol mundial, y es probable que los cambios introducidos en el Mundial de 2026 se conviertan en un modelo para muchos otros torneos. Esto sucedió tras el Mundial de 2018, cuando se implementó por primera vez la tecnología del videoarbitraje (VAR) y rápidamente se volvió indispensable en los grandes torneos.
Incluso antes de la Copa Mundial de 2026, la FIFA ya ha comenzado a replicar este modelo. La Copa Mundial de 2030 se celebrará en tres países: España, Portugal y Marruecos. La UEFA también ha designado a cuatro federaciones de fútbol —Inglaterra, la República de Irlanda, Escocia y Gales— para coorganizar la Eurocopa 2028. La tendencia de que varios países coorganicen un gran torneo es cada vez más popular, ya que reduce la carga financiera y de infraestructura, al tiempo que amplía el acceso al fútbol de alto nivel.
Además, la FIFA planea ampliar el número de equipos participantes en otros torneos, como la Copa Mundial Femenina de 2031 y 2035, o la Copa Mundial Sub-20 de 2027, con dos países anfitriones: Uzbekistán y Azerbaiyán. Todo esto demuestra que la Copa Mundial de 2026 no es solo un torneo aislado, sino un hito que marca el inicio de una nueva etapa de desarrollo para el fútbol mundial.
¿Qué oportunidades existen para el fútbol vietnamita?
La ampliación del Mundial a 48 equipos abre mayores oportunidades para las naciones futbolísticas en desarrollo, como Vietnam. En la región asiática, el número de plazas de clasificación para el Mundial ha aumentado significativamente, de 4 directas a 8, más una plaza en la repesca intercontinental. Esto significa que la puerta a la fase final del Mundial está ahora más abierta y ya no tan lejos como antes.
Sin embargo, las oportunidades solo se materializarán si el fútbol vietnamita continúa desarrollándose de forma sistemática y a largo plazo. Esto requiere una inversión sólida y constante en el fútbol base, considerándolo su pilar fundamental. Los éxitos en las categorías sub-23 y sub-20 en los últimos años demuestran el potencial de Vietnam, pero para mantenerlo y potenciarlo, es necesario estandarizar el sistema de formación juvenil y vincularlo más estrechamente con los clubes profesionales. Es evidente que no podemos depender únicamente del equipo sub-23 que participó en el Campeonato Asiático Sub-23 de 2026; debemos confiar en varias generaciones, que se desarrollen continuamente unas sobre otras para crear una plantilla suficientemente amplia y experimentada.
Además, es necesario mejorar la calidad de las ligas nacionales, especialmente la V.League, tanto en profesionalismo como en competitividad. Una liga atractiva y altamente profesional será la mejor plataforma de lanzamiento para los jugadores de la selección nacional. Paralelamente, se debería impulsar la iniciativa de enviar jugadores al extranjero para competir, lo que les permitirá adquirir experiencia y desarrollar sus habilidades en un entorno de alto nivel.
Al mismo tiempo, es necesario prestar mayor atención al entrenamiento moderno de fútbol, la ciencia del deporte y la gestión deportiva. El Mundial de 2026 demuestra que el fútbol mundial avanza hacia una dirección cada vez más profesional, detallada y científica. Si no mantenemos esta tendencia, las oportunidades que ofrece la ampliación del número de equipos se quedarán en meras teorías.
Por lo tanto, el Mundial de 2026 no es solo un torneo muy esperado por los aficionados de todo el mundo, sino también una oportunidad para que el fútbol vietnamita reflexione sobre su trayectoria pasada y establezca directrices de inversión para la siguiente fase, convirtiendo así las oportunidades en realidad.
Fuente: https://hanoimoi.vn/world-cup-2026-ky-world-cup-mang-tinh-buoc-ngoat-734017.html






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