
Japón ha implementado oficialmente una nueva contribución social, también conocida como el "impuesto para solteros".
En esencia, se trata de una contribución adicional al seguro médico para financiar una póliza de manutención infantil, aplicable a todos los trabajadores, no solo a familias con niños pequeños. Quienes ganan 4 millones de yenes al año pagan aproximadamente 450 yenes al mes, mientras que quienes ganan 10 millones de yenes pagan hasta 1000 yenes. Surgió la polémica cuando las personas solteras —que actualmente representan un tercio de los hogares japoneses— argumentaron que estaban pagando por un servicio que no utilizaban.
El gobierno japonés justifica esta contribución como necesaria para la sostenibilidad del sistema de seguridad social. Argumenta que una sociedad con una tasa de natalidad decreciente amenaza el futuro de todo el sistema de pensiones y los servicios públicos. Los niños que reciben apoyo hoy serán los contribuyentes del mañana, quienes pagarán directamente las pensiones de las personas solteras actuales cuando envejezcan. Por lo tanto, desde la perspectiva de los responsables políticos, esto no es simplemente una cuota de servicio, sino una inversión general en el futuro de la nación.
Sin embargo, quienes se oponen a esta tasa la consideran una especie de "impuesto punitivo" que atenta contra los estilos de vida individuales. Argumentan que el gobierno presiona a las personas solteras debido a las dificultades económicas , el estancamiento salarial y el aumento del costo de vida. Cobrar a las personas sin hijos para financiar a quienes sí los tienen, sin abordar las causas profundas de la reticencia a tenerlos, se percibe como una solución paliativa en lugar de una cura.
La aparición de un impuesto único pone de manifiesto el estancamiento de las políticas demográficas centradas exclusivamente en beneficios económicos a corto plazo. Los expertos sostienen que la natalidad está más estrechamente vinculada a las oportunidades profesionales y educativas de las mujeres que a pequeñas subvenciones. Si el gobierno se centra demasiado en recaudar impuestos de jóvenes solteros —quienes ya se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad—, podría, sin querer, empujar a aún más personas a la soltería por temor a las dificultades económicas. Esto crea un círculo vicioso.
El problema demográfico de Japón no se puede resolver con unos pocos cientos de yenes al mes. Requiere cambios estructurales en la cultura empresarial, los salarios y el equilibrio entre la vida laboral y personal. Hasta que no se aborden estas cuestiones fundamentales, el impuesto único seguirá siendo un tema controvertido, una muestra del alto costo del envejecimiento de la población y una carga que parece recaer con mayor peso sobre los jóvenes y las personas más solitarias.
Fuente: https://vtv.vn/y-kien-trai-chieu-ve-thue-doc-than-tai-nhat-ban-100260505163429063.htm











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