
Comer entre comidas sin control
Los niños que consumen dulces o bebidas azucaradas con frecuencia a lo largo del día tienden a sentirse llenos antes de las comidas principales. Si este hábito persiste, puede afectar la digestión e impedir que el cuerpo reciba suficientes nutrientes esenciales.
Los padres deben priorizar los refrigerios saludables para sus hijos, como fruta fresca, papas o maíz hervido. Estos alimentos ayudan a controlar mejor el hambre, estimulan el apetito de los niños durante las comidas principales y mantienen niveles de energía adecuados, según Parents.
Mantener una dieta de alimentos triturados durante un período prolongado.
Muchos padres alimentan erróneamente a sus hijos con purés durante demasiado tiempo por miedo a que se atraganten o vomiten. Alimentarlos solo con puré de papilla puede provocar que sean quisquillosos con la comida, que desarrollen dificultades para masticar y que se adapten a los alimentos sólidos. Los padres deben ajustar la textura de la comida según la etapa de desarrollo de cada niño. Los bebés de seis meses pueden empezar con sopa, alrededor de los nueve meses se les puede introducir una papilla más espesa y, al año de edad, deben acostumbrarse gradualmente al arroz machacado.
Falta de diversidad alimentaria
Según la Clínica Mayo, los niños que consumen repetidamente los mismos alimentos pueden carecer de muchos nutrientes esenciales para su desarrollo. Sin suficiente hierro, zinc, vitamina D u omega-3, los niños tienen más probabilidades de sufrir retraso en el crecimiento, lo que afecta sus capacidades de aprendizaje y su desarrollo físico.
Para garantizar una nutrición equilibrada, los padres deben variar el menú, incluyendo todos los grupos de alimentos como carbohidratos, proteínas, grasas, verduras y frutas. Variar los platos cada día y rotarlos semanalmente también ayudará a que los niños coman con más apetito.
Alimentación forzada
Cuando se les obliga a comer, los niños pueden fácilmente desarrollar miedo a las comidas, estrés, volverse quisquillosos con la comida o adoptar una actitud rebelde. Con el tiempo, esto puede derivar en que sean selectivos con la comida y pierdan el apetito. Algunos niños incluso pueden experimentar vómitos, hinchazón o trastornos digestivos debido a la sobrealimentación.
En lugar de obligar a los niños a comer, los padres deberían inculcarles hábitos alimenticios adecuados para su edad. Las porciones deben ser manejables y los platos variados para que la nutrición resulte más interesante para ellos. Un ambiente alegre durante las comidas y fomentar la actividad física diaria también contribuyen a que los niños coman bien. En casos de inapetencia prolongada, aumento de peso lento o signos de desnutrición, se debe llevar al niño al médico para que le asesore adecuadamente.
Según vnexpress.net
Fuente: https://baophutho.vn/4-kieu-an-uong-khien-tre-kho-tang-chieu-cao-va-can-nang-254688.htm







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