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¿Hacia dónde se dirige el fútbol italiano?

Tras no clasificarse para el Mundial por tercera vez consecutiva, todo el sistema del fútbol italiano, desde el presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Gabriele Gravina, el director técnico Gianluigi Buffon y el entrenador Gennaro Gattuso, dimitieron.

Báo Tuổi TrẻBáo Tuổi Trẻ05/04/2026

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El fútbol italiano se enfrenta a serias dudas sobre su futuro - Foto: AFP

Ahora la pregunta es: "¿Dónde reside el futuro del fútbol italiano? ¿Habrá una reforma radical o seguirá hundiéndose en la decepción?"

A estos "niños" no se les permite ser creativos.

Desde aquella noche mágica en el Mundial de Berlín de 2006, el fútbol italiano lleva dos décadas sumido en un "delirio". Lo que en su día se consideró casualidad en 2018 contra Suecia, o la pesadilla de 2022 contra Macedonia del Norte, se ha convertido ahora en una dura realidad.

El exjugador legendario Alessandro Del Piero exclamó con amargura: "Ya no somos lo que creíamos ser". Una de las principales razones del declive de la selección italiana radica en su sistema de formación de jóvenes talentos, que en su día fue una cantera de genios.

Según Del Piero, los jugadores jóvenes están demasiado condicionados por esquemas tácticos e instrucciones rígidas. Se convierten en máquinas que siguen órdenes en lugar de los artistas que alguna vez fueron. Cuando se salen del sistema habitual, revelan de inmediato su torpeza y son descartados.

Esto explica por qué la Serie A cuenta actualmente con hasta un 70% de jugadores extranjeros. Los equipos, presionados por obtener resultados inmediatos, prefieren optar por un jugador extranjero de nivel medio antes que arriesgarse con un talento nacional que aún no ha demostrado su valía. Además, la brecha entre las categorías inferiores y la selección nacional se está ampliando.

Si bien la FIGC ha intentado introducir incentivos económicos para los clubes que utilizan jugadores italianos menores de 23 años, esto solo soluciona el problema. Sin una revolución en la filosofía de entrenamiento —una que priorice el instinto y la creatividad en lugar de la mera disciplina defensiva— el fútbol italiano seguirá produciendo generaciones de jugadores mediocres que carecen de la serenidad necesaria en momentos cruciales como el reciente partido de repesca.

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Los campeones de la Eurocopa 2020 no han logrado clasificarse para la fase final de la Copa Mundial de la FIFA en tres torneos consecutivos.

Desde infraestructuras obsoletas hasta una mentalidad de "aferrarse al poder".

La crisis del fútbol italiano radica en la élite. Los estadios viejos y deteriorados no solo perjudican la experiencia de los aficionados, sino que también merman los ingresos de los clubes.

Mientras que la Premier League inglesa y La Liga han avanzado significativamente con estadios modernos, el fútbol italiano sigue sumido en un laberinto de burocracia e ineficiencia gubernamental . Sin una buena infraestructura, el valor de los derechos televisivos se desploma. Esto provoca que los equipos carezcan de los recursos financieros necesarios para retener o fichar a sus mejores estrellas.

Más grave aún, se trata del problema que Del Piero señaló: "Solo pensamos en proteger nuestros propios puestos". Durante años, quienes dirigen el fútbol italiano optaron por culpar a individuos en lugar de reconocer la podredumbre del sistema.

Desde Ventura hasta Mancini, desde Spalletti hasta Gattuso, la constante rotación de entrenadores evidencia una estructura directiva carente de visión a largo plazo. Las salidas simultáneas de Gravina, Buffon y Gattuso pueden interpretarse como un acto de valentía, pero también como un reconocimiento de que la selección italiana ha perdido completamente el rumbo.

Para resurgir, el fútbol italiano necesita más que un nuevo presidente o un estratega brillante. Necesita una hoja de ruta financiera transparente donde los ingresos se reinviertan directamente en estadios y canteras. La selección italiana debe aprender del modelo alemán posterior al año 2000 o del francés posterior al 2010: demoler y reconstruir desde cero, aceptando el sacrificio a cambio de la sostenibilidad.

La conclusión de un nuevo viaje.

En septiembre de 2026, Italia debutará en la Liga de Naciones contra rivales formidables como Francia y Bélgica. Este será el comienzo de una nueva era, quizás con un entrenador más joven o un técnico con una mentalidad más moderna. Sin embargo, lo más importante ahora no son las victorias en la Liga de Naciones ni en las eliminatorias para la Eurocopa, sino la humildad y la voluntad de aprender.

Italia necesita dejar atrás la gloria del pasado, desprenderse de su "gran nombre" y empezar de cero. Como comentó La Stampa: "El fútbol italiano es una historia triste sin final feliz. Pero transmite el mensaje de que, si las cosas no cambian, todo se derrumbará por completo".

Es hora de que los italianos dejen de mirarse al espejo y admirar su belleza pasada, y en cambio miren por la ventana para ver lo mucho que el mundo del fútbol los ha dejado atrás.

Volvamos al tema.
THANH DINH

Fuente: https://tuoitre.vn/bong-da-y-se-ve-dau-20260405101027538.htm


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