En una ocasión, nos asignaron un trabajo por sorpresa, sin previo aviso, esperando que nos rechazaran. Inesperadamente, a pesar de estar ocupado en una reunión, el líder local se encargó de que alguien nos recibiera atentamente, incluso diciéndonos con alegría: «No se preocupen, nos alegra no tener mucho trabajo hoy y poder reunirnos con ustedes». Escuchar eso nos conmovió y nos motivó a continuar con nuestro trabajo periodístico.
En casi 15 años de profesión, he experimentado tanto alegrías como tristezas. Sobre todo, a veces surgen dificultades para acceder a información oficial de las autoridades pertinentes para fines informativos, o hay que buscar asesoramiento, lidiar con líderes difíciles y que los periodistas tengan que "rogar, esperar, esperar", pasando por varias etapas. Para cuando la información se verifica, se redacta, se aprueba, se imprime y se publica... la noticia ya se ha enfriado. Por ejemplo, recientemente, cuando la opinión pública estaba muy conmocionada por el tema de la trata de personas en Camboya, mis colegas y yo preparamos un plan, listo para ponerlo en marcha tras la verificación de las autoridades. Sin embargo, tuvimos que abandonar el plan porque no recibimos respuesta.
Trabajar es divertido.
Además, existe otro hecho desalentador: en esta era donde la verdad y la falsedad se entrelazan, y las redes sociales están inundadas de "noticias no verificadas", incluso los periodistas de los medios tradicionales como nosotros nos vemos atrapados en el fuego cruzado.
La historia de nuestra profesión también tiene un componente espiritual, del que muchos se reirían, considerándolo una tontería, pero para nosotros es totalmente cierto. Mi amigo trabaja en el programa de televisión "Amigos de los agricultores". La televisión requiere imágenes, pero ha habido muchos casos de "ir allí y luego tener que marcharse". El propietario estaba inicialmente muy entusiasmado por compartir, pero cuando levantábamos la cámara, decía: "Lo siento, no podemos filmar, ¡se echarán a perder todas las verduras!".
Sin embargo, ninguno de estos desafíos pudo desanimar a estos jóvenes apasionados por su profesión. ¡Afrontan los problemas a medida que surgen! A veces, si no pueden resolverlos, los dejan de lado temporalmente y trabajan en otro tema para llenar el vacío y cumplir con los plazos establecidos por la redacción. Para nosotros, el objetivo principal sigue siendo brindar a nuestros lectores y espectadores información veraz sobre la vida, historias de bondad y momentos hermosos del día a día.
El periodismo es así: una profesión de dedicación, de trabajo duro, incluso de peligro, pero también una profesión que te permite viajar, ver y escuchar los sentimientos más profundos de la gente, el lado oscuro de la vida. Por eso, incluso cuando estamos cansados, seguimos viajando, seguimos escribiendo y seguimos manteniendo nuestra pasión a pesar de todas las dificultades.
Diamante
Fuente: https://baocamau.vn/buon-vui-chuyen-nghe--a39763.html







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