Tras la ceremonia de clausura del curso escolar, muchos centros aprovechan para limpiar las aulas, trasladar archivos, equipos y pupitres a plantas superiores para prevenir el riesgo de inundaciones en caso de lluvias intensas y prolongadas.
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| La robusta casa con estructura de acero de la familia de la Sra. Tran Thi Hai Ly (Grupo 7, Barrio Quan Trieu) fue construida para ofrecer una vivienda resistente a las inundaciones. (Foto cortesía del propietario) |
Estas acciones, aparentemente sencillas, reflejan un cambio positivo en la concienciación y la respuesta ante los desastres naturales. En los últimos años, los patrones climáticos se han vuelto cada vez más extremos e impredecibles.
Muchas zonas a lo largo de los ríos Cau y Cong, así como las zonas bajas, han sufrido repetidamente inundaciones localizadas tras fuertes lluvias.
El recuerdo de aquellos días en que el agua subió rápidamente y no hubo tiempo suficiente para trasladar las pertenencias sigue vivo en la memoria de muchas familias. A raíz de esas experiencias, la actitud pasiva de esperar y ver qué sucede ha sido reemplazada gradualmente por una preparación proactiva.
Elevar un armario antes de que lleguen las inundaciones puede ahorrarle a una familia decenas de millones de dongs en daños. Trasladar el equipo de un aula al segundo piso puede reducir significativamente el tiempo y el costo de la recuperación posterior a la inundación.
Y lo que es más importante, la gente ya no considera los desastres naturales como sucesos totalmente inesperados, sino que está desarrollando gradualmente el hábito de prepararse para posibles situaciones.
En algunas comunas y barrios frecuentemente afectados por inundaciones, muchas familias han renovado sus viviendas de forma proactiva. En casas de una sola planta, se han elevado los cimientos, se han añadido altillos o se han construido segundos pisos.
Para muchas familias, el segundo piso no es solo un espacio habitable, sino también un refugio seguro durante inundaciones inesperadas. Cada modificación se basa en la experiencia práctica y en los daños ocurridos en el pasado.
Cabe destacar que este espíritu proactivo no solo se manifiesta en las familias, sino que también se extiende a las escuelas, agencias y organizaciones de la zona. Muchas localidades han evaluado las áreas con riesgo de inundación, desarrollado planes para proteger la infraestructura y preparado personal y recursos para responder a la temporada de lluvias.
En la prevención y el control de desastres, la eficacia no depende únicamente de proyectos a gran escala o de los recursos proporcionados tras un incidente. Otro factor crucial es la capacidad de autoprotección de cada individuo y comunidad.
A medida que el cambio climático intensifica los fenómenos meteorológicos extremos, la capacidad de adaptación y de prevención proactiva se convierte en una necesidad cada vez más práctica.
Por lo tanto, la preparación temprana por parte del gobierno, las agencias, las unidades y la población constituye la defensa más inmediata y eficaz contra los desastres naturales. Al mantener una conciencia proactiva como hábito, cada familia estará más segura y cada localidad sufrirá menos daños. Esto también es fundamental para proteger la vida y los bienes de las personas y mantener la estabilidad en la vida y la producción durante la temporada de lluvias y tormentas.
Fuente: https://baothainguyen.vn/xa-hoi/202606/chu-dong-tu-som-de-giam-thieu-thiet-hai-c4404c7/








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