El playback no es nada nuevo. Durante años, las autoridades han emitido regulaciones al respecto, pero el problema persiste. En muchos escenarios, el playback o el uso de voces superpuestas sigue siendo una especie de salvavidas para algunos artistas. Cuando se priorizan la imagen, la coreografía y la interacción con el público, las voces parecen quedar relegadas a las máquinas y la tecnología de procesamiento de sonido.
Con el desarrollo de la tecnología moderna, los cantantes pueden mejorar fácilmente sus habilidades vocales, pasando de un nivel promedio a uno bueno, o incluso excelente. Esta facilidad de uso se ha convertido en un hábito, y muchos cantantes se estancan, recurriendo al playback. Poco a poco, pierden su creatividad y esfuerzo. Como consecuencia, la confianza y el disfrute del público se ven mermados.
Toda profesión exige profesionalismo y responsabilidad. La del canto es aún más exigente. Una vez que un artista decide actuar en un escenario, debe ganarse el respeto del público con su talento genuino, en lugar de recurrir a una fachada glamorosa o a un excesivo apoyo tecnológico. El público acude al arte no solo para ver, sino también para oír y sentir.
En definitiva, ser cantante no se trata solo de ser guapo/a; ante todo, necesitas cantar bien y tener un timbre de voz único. Este es un requisito bastante obvio, pero aun así, un pequeño número de "cantantes" no lo cumple. No es de extrañar que muchos espectadores se quejen de que los cantantes de hoy en día recurren a demasiados trucos en el escenario, o, como dirían los jóvenes, ¡a demasiado "contenido"!
Sin embargo, solucionar esta situación no es sencillo. Algunos argumentan que es necesario fortalecer el papel de los consejos artísticos en la evaluación y el asesoramiento a las agencias de representación. Para operar con eficacia, estos consejos deben reunir a expertos con conocimientos especializados y experiencia práctica en el ámbito artístico profesional. Además, la gestión de artistas independientes, que no están contratados por ninguna agencia, también presenta numerosos desafíos, dado que sus medios de vida y perspectivas profesionales son diferentes.
«Prohibir el mal uso» no significa «prohibición absoluta». La clave está en los límites y en cómo se utiliza, es decir, en la profesionalidad y la ética de cada artista. El escenario no es solo un lugar para mirar, sino también un espacio para escuchar y sentir el verdadero valor del arte.
DANG HUYNH
Fuente: https://baocantho.com.vn/dau-dau-nan-hat-nhep--a201365.html






Kommentar (0)