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| Los exámenes de graduación de bachillerato y de ingreso a la universidad de 2026 se organizarán de manera que se mantenga la estabilidad, se reduzca la presión y se disminuyan los costos. (Imagen ilustrativa). |
En realidad, con el paso de los años, la presión sobre los estudiantes que se gradúan de la escuela secundaria no proviene únicamente del examen de graduación. Un estudiante puede, al mismo tiempo, estudiar para dicho examen, preparar su expediente académico para la admisión universitaria, participar en exámenes de aptitud y habilidades de razonamiento, e incluso competir por certificados de idiomas extranjeros.
Si bien la diversidad en los métodos de admisión tiene un aspecto positivo, al ampliar las opciones, también lleva a muchas familias a un ciclo de preparación prolongado y costoso, tanto en tiempo como en dinero. Mientras tanto, muchas universidades están realizando cambios en las combinaciones de asignaturas, los métodos de conversión de calificaciones o los procedimientos de admisión cerca de la fecha límite.
Por lo tanto, la demanda de reducir la presión y los costos solo será realmente significativa si se concreta mediante soluciones más integrales en el proceso de admisión. Esto incluye organizar exámenes seguros, simplificar los procedimientos administrativos, limitar los cambios en los métodos de admisión cerca de la fecha límite de inscripción, garantizar la transparencia en la conversión de puntajes y reducir la complejidad de las combinaciones de admisión.
Otro punto importante es la necesidad de elaborar preguntas de examen con la diferenciación adecuada, que evalúen con precisión las habilidades de los estudiantes. Esta es una tarea difícil en el contexto del sistema de exámenes actual, que cumple simultáneamente múltiples propósitos: la evaluación para la graduación y la recopilación de datos para la admisión universitaria. Si el examen es demasiado fácil, su eficacia para seleccionar candidatos será limitada; pero si la diferenciación es excesiva, la presión para recibir tutorías adicionales y preparación para el examen aumentará de inmediato.
La sociedad espera un sistema de evaluación más fiable, que se refleje en la calidad de las preguntas, la calificación, la transparencia de los datos y la capacidad de reflejar con relativa precisión las habilidades de los estudiantes tras 12 años de educación secundaria. La Directiva n.º 20/CT-TTg, que exige acelerar la transformación digital, la inscripción en línea al 100 %, la expedición digital de diplomas y la elaboración de una hoja de ruta para las pruebas informatizadas, también demuestra que el sector educativo se está adaptando gradualmente a las exigencias de la gobernanza moderna. Sin embargo, junto con los beneficios de la eficiencia y la transparencia, este proceso también plantea numerosos retos en materia de infraestructura técnica, seguridad de los datos y la brecha en el acceso a la tecnología entre las distintas regiones.
Se observa que la Directiva n.º 20/CT-TTg no introduce cambios radicales, sino que se centra en reforzar la disciplina y estabilizar el sistema educativo, que ha experimentado muchos años de reforma continua. Dado que un examen nacional afecta a millones de estudiantes y sus familias, la estabilidad es, en ocasiones, la condición más importante para generar confianza social. Los estudiantes necesitan un examen seguro y riguroso, en un entorno menos estresante, transparente y justo, donde se reconozcan debidamente todos sus esfuerzos académicos.
Fuente: https://baothainguyen.vn/giao-duc/202605/giam-ap-luc-mua-thi-a5f130e/







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