En cuanto se pronunciaron esas palabras, todo el vecindario estalló en carcajadas. Pero cuanto más escuchaban, más profundo resultaba: no era solo una broma, sino una vívida metáfora de un encuentro simbólico entre tradición y modernidad, entre elementos populares y espíritu innovador.

Ilustración: To Minh Tan

Ilustración: To Minh Tan

Un cuentacuentos - Un cuentacuentos

El tío Ba Phi, símbolo del campesino del sur de Vietnam, era imaginativo, vivía en armonía con la naturaleza y amaba la vida con risas e historias que eran "verdaderas pero genuinas". Detrás de ese humor sencillo se escondían la creatividad y la adaptabilidad, cualidades fundamentales para sobrevivir en el paisaje de manglares, pantanoso y en constante cambio.

A menudo se recuerda al Príncipe de Bac Lieu por su apariencia extravagante, pero tras esa fachada se escondía un espíritu audaz, que se atrevía a pensar, a actuar y a invertir en grandes proyectos. En la era moderna, esa imagen puede interpretarse de otra manera: aspiración al progreso, mentalidad económica del sector privado y una actitud proactiva ante los tiempos.

Cuando el tío Ba Phi conoció al príncipe de Bac Lieu, se produjo un encuentro entre el conocimiento local y el espíritu emprendedor. Uno preservó el alma de la tierra del sur, mientras que el otro abrió las puertas al desarrollo de una economía verde y una economía cultural.

Un apretón de manos en tierra salada