Partiendo de esta realidad, la historia del desarrollo sostenible del fútbol plantea una cuestión más fundamental: ¿cómo transformar el potencial humano en verdadera fortaleza y por qué el fútbol escolar se está convirtiendo en un punto de partida importante para el sueño de la Copa del Mundo en muchos países?

Ocho de los diez países más poblados no participaron en la Copa del Mundo.
En los Días FIFA de finales de marzo se definieron los últimos clasificados para el Mundial de 2026. La mayor sorpresa fue Italia, tetracampeona del mundo, que se quedó fuera por tercera vez consecutiva. Sin embargo, una sorpresa aún mayor provino de… la División de Población de las Naciones Unidas (UNPD).
A principios de este año, el PNUD publicó una lista de los 10 países más poblados del mundo: India (1.476 millones), China (1.412 millones), Estados Unidos (349,03 millones), Indonesia (287,88 millones), Pakistán (259,29 millones), Nigeria (242,43 millones), Brasil (213,56 millones), Bangladesh (177,81 millones), Rusia (143,39 millones) y Etiopía (138,9 millones). De estos, solo Brasil y Estados Unidos se clasificarán para la Copa Mundial de 2026.
En el desarrollo del fútbol mundial, el tamaño de la población suele considerarse uno de los factores fundamentales que determinan el potencial de una nación. Sin embargo, en la práctica, una población numerosa no siempre equivale al éxito, y, a la inversa, muchos países con poblaciones modestas han logrado construir bases futbolísticas sólidas. Por lo tanto, la relación entre población y fútbol debe analizarse desde múltiples perspectivas, donde los recursos humanos son una condición necesaria, mientras que la mentalidad de desarrollo, el sistema organizativo y la cultura deportiva son factores decisivos.
Sin duda, una gran población constituye una fuente inagotable de jugadores potenciales. Con una población numerosa, la probabilidad de que surja talento es mayor, y además facilita a los países la organización de movimientos futbolísticos a gran escala, desde las escuelas hasta las comunidades.
Potencias futbolísticas como Brasil, Alemania, Francia e Inglaterra cuentan con poblaciones grandes o medianas, suficientes para mantener sistemas de entrenamiento de varios niveles, seleccionando y renovando constantemente a los jugadores de sus selecciones nacionales. Además, las grandes poblaciones facilitan la formación de un amplio mercado futbolístico que abarca jugadores, espectadores e industrias de apoyo como los medios de comunicación, el patrocinio y los derechos de transmisión. Desde esta perspectiva, la población se considera la base fundamental que proporciona al fútbol un terreno fértil para su desarrollo.
Sin embargo, muchos países con gran población presentan resultados desproporcionadamente bajos. Esto se debe a que la población solo aporta cantidad, mientras que la calidad depende del sistema. La falta de planificación para la formación de jóvenes, una infraestructura deficiente, ligas de baja calidad o una gestión futbolística poco profesional pueden hacer que la ventaja de una gran población se desperdicie. Cuando el talento no se descubre a tiempo, no se entrena adecuadamente y no se le proporciona un entorno competitivo propicio, ni siquiera una gran población puede traducirse en una verdadera fortaleza futbolística.
Plataforma de lanzamiento para el fútbol escolar
Japón es un ejemplo paradigmático de cómo transformar el potencial de su población en una auténtica potencia futbolística, con el fútbol escolar como pilar fundamental. En lugar de depender de selectivas "academias de entrenamiento de élite", Japón construyó su base futbolística dentro del sistema escolar, donde el fútbol se considera parte integral de una educación holística.
Los sistemas de ligas de secundaria, bachillerato y universidad en Japón son altamente competitivos, están bien organizados y son continuos, lo que atrae una gran atención social. Los torneos nacionales de secundaria no son meros eventos recreativos; son, de hecho, plataformas de lanzamiento profesional donde los jugadores perfeccionan sus habilidades, disciplina, trabajo en equipo y espíritu competitivo.
Lo fundamental es que el fútbol escolar japonés no está separado del fútbol profesional, sino que está estrechamente vinculado a los clubes de la J.League. Muchos jugadores de la selección nacional se han formado directamente en este entorno, lo que demuestra que Japón no depende de una "generación dorada", sino que mantiene un flujo constante de sucesores.
Al priorizar el fútbol escolar, Japón ha resuelto un problema fundamental que afecta a muchas naciones populosas: transformar la cantidad en calidad. Esta calidad quedó demostrada una vez más cuando la selección japonesa derrotó a Inglaterra en el estadio de Wembley. La participación constante en la Copa del Mundo y la competencia gradual en igualdad de condiciones con los mejores equipos europeos son el resultado inevitable de una estrategia de desarrollo sostenible, en la que las escuelas constituyen la base, y no solo un elemento secundario, del fútbol nacional.
Con una población de más de 100 millones de habitantes, Vietnam es considerado un país con un gran potencial futbolístico en la región asiática. Los éxitos de la última década demuestran que, con la dirección adecuada, el fútbol vietnamita puede alcanzar nuevas cotas.
Sin embargo, el desafío actual ya no radica en aumentar la cantidad, sino en mejorar la calidad. El desarrollo del fútbol vietnamita en esta nueva etapa requiere una transición del amateurismo al profesionalismo, del entrenamiento masivo al de élite y de los logros a corto plazo a las estrategias a largo plazo. Una gran población ofrece a Vietnam muchas opciones, pero solo si se combina con un sistema de competición científico, una formación sistemática de entrenadores e inversión en infraestructura se podrán aprovechar eficazmente estas ventajas.
La relación entre población y desarrollo del fútbol es de apoyo, no absolutamente decisiva. La población genera potencial, pero es la mentalidad de desarrollo, la calidad de la formación y la cultura futbolística las que transforman ese potencial en éxito. En el contexto de la creciente globalización y profesionalización, el reto para el fútbol ya no radica en la cantidad de personas, sino en la siguiente pregunta: ¿Con qué eficacia utiliza una nación sus recursos humanos?
Fuente: https://baovanhoa.vn/the-thao/nghich-ly-dan-so-va-world-cup-217115.html








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