Mucha gente se pregunta si la Federación de Fútbol de Vietnam debe ejercer una presión significativa ante un incidente que afecta directamente a los intereses de la selección nacional.
Tras las resoluciones de la FIFA y del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), la responsabilidad de gestionar las consecuencias de los partidos de clasificación para la Copa Asiática 2027 recae en la AFC. Sin embargo, hasta la fecha, el organismo rector del fútbol continental aún no ha emitido un fallo definitivo.
Siete jugadores nacidos en el extranjero, presuntamente naturalizados como ciudadanos malasios mediante procedimientos irregulares, han sido sancionados por la FIFA y el TAS, pero la AFC aún no ha anunciado las medidas disciplinarias contra la Asociación de Fútbol de Malasia y la selección nacional de Malasia para las eliminatorias de la Copa Asiática de 2027. (Foto: AF - NST)
Cabe destacar que el secretario general de la AFC, Windsor John, declaró recientemente que el asunto "aún no ha terminado porque la FIFA sigue investigando quién está detrás del escándalo de naturalización de Malasia".
Esta declaración ha suscitado interrogantes entre muchos expertos. En el ámbito jurídico deportivo, investigar la responsabilidad individual y abordar las consecuencias de la competición son dos procesos distintos.
Si la AFC sigue esperando una resolución sobre los implicados en el escándalo, la gestión de los partidos podría prolongarse durante meses, incluso después de que terminen las eliminatorias. En este caso, el equipo que más se beneficiaría sería, sin duda, la selección nacional de Malasia.
Por lo tanto, muchos aficionados de la región están expresando su frustración y preguntándose: ¿Está este retraso creando una ventaja para la Asociación de Fútbol de Malasia (FAM)?
En el fútbol internacional, un principio bien conocido es que la federación afectada debe proteger proactivamente sus intereses. Un claro ejemplo es el escándalo de naturalización que involucró a la selección nacional de fútbol de Timor Oriental.
Entre 2012 y 2015, Timor Oriental utilizó a numerosos jugadores nacidos en Brasil, a quienes se les había otorgado la ciudadanía de forma ilegal, para competir internacionalmente. El asunto salió a la luz después de que la Asociación Palestina de Fútbol presentara una denuncia ante la FIFA.
Posteriormente, la Asociación de Fútbol de Macao (China) también presentó una petición similar. Estas quejas obligaron a la AFC a iniciar una investigación a gran escala. Como resultado, Timor Oriental fue inhabilitado para naturalizar jugadores durante un período prolongado, se suspendieron numerosos partidos y los directivos implicados fueron inhabilitados para participar en actividades futbolísticas.
Sin las quejas formales de las federaciones afectadas, es posible que el caso no se hubiera investigado hasta el final.
En Europa y Sudamérica, la protección de los derechos legales se considera incluso parte de la estrategia competitiva. Un ejemplo notable es lo ocurrido durante las eliminatorias para el Mundial de 2018 en Sudamérica.
Tras descubrir que la selección boliviana había utilizado a Nelson Cabrera, un jugador considerado inelegible para participar en las eliminatorias del Mundial, las federaciones de fútbol de Chile y Paraguay presentaron de inmediato quejas ante la FIFA. Como resultado, Bolivia sufrió una derrota por 0-3 en los partidos en cuestión, lo que alteró significativamente la clasificación del grupo.
Este incidente se cita a menudo como un ejemplo paradigmático que demuestra que, en el fútbol moderno, la batalla no solo se libra en el terreno de juego, sino también en los tribunales de las federaciones.
Con el caso de Malasia aún pendiente de una resolución definitiva, la pregunta no es solo cómo lo gestionará la AFC. Más importante aún, ¿qué preparativos ha realizado la Federación Vietnamita de Fútbol para todos los escenarios posibles?
Si la decisión final se ajusta al reglamento, la disputa puede darse por concluida. Sin embargo, si la sanción no refleja plenamente las consecuencias de utilizar a un jugador no elegible, la VFF tiene derecho a apelar ante la FIFA o continuar el litigio ante el TAS.
Esa es la segunda opción que muchas federaciones de todo el mundo siempre tienen preparada. No para generar conflictos, sino para garantizar que los derechos de la selección nacional no se pasen por alto en un largo proceso legal.
En el fútbol moderno, la equidad no solo proviene de las reglas; ¡también depende de si las federaciones se atreven a ser firmes y proactivas a la hora de proteger sus propios intereses!
Fuente: https://nld.com.vn/phai-gay-suc-ep-len-afc-196260314194648647.htm






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