Edinson Cavani soñó alguna vez con culminar su carrera en un escenario digno de él: la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2025™. Una conclusión digna, con la camiseta de Boca Juniors, donde podría consolidar aún más su legado tras años brillantes en el Nápoles, el PSG y la selección uruguaya.
Pero solo quedaron... 54 minutos de silencio en medio de la tormenta de Nashville. Un partido inconcluso. Un sueño incumplido. Y un empate 1-1. Un resultado que dejó a Boca Juniors decepcionado al salir del torneo.
Debido a una lesión, Cavani no pudo jugar los dos primeros partidos. El partido contra el Auckland City se convirtió en su única oportunidad, y también su última aparición en el torneo.
Utilizado como delantero centro por el entrenador Miguel Ángel Russo, Cavani era la esperanza de rescatar el honor de Boca. Pero en lugar de explotar de energía, Cavani parecía perdido en medio de una defensa semiprofesional neozelandesa: jugadores que trabajaban de día y jugaban al fútbol de noche.
Boca no tenía a nadie que le pasara el balón con precisión a Cavani. Se movía constantemente, intentando crear espacios, y lanzó una chilena hermosa pero imprecisa. Otro control en el área también fue frustrado por un defensa del Auckland. El sistema de ataque de Boca fue ineficaz, y Cavani era como un cazador en el desierto: sabía dónde estaba la presa, pero nunca la alcanzaba.
Al llegar el minuto 54 del partido, una tormenta repentina lo interrumpió todo. Fuertes lluvias y relámpagos lo interrumpieron todo. Mientras los espectadores esperaban la reanudación, se confirmó el resultado de otro encuentro: el Benfica venció al Bayern Múnich por 1-0, lo que significó la eliminación oficial de Boca Juniors. Un desenlace cruel que no se decidió por un solo disparo, sino por… el clima y el resultado de otros partidos.
En ese contexto, Russo no quiso correr ningún riesgo. Cavani —a sus 38 años, su cuerpo ya no era un arma— fue sustituido antes de que se reanudara el partido. Sin aplausos ni vítores. Abandonó el campo como si nunca hubiera estado allí. Un héroe saltó a la fama, solo para regresar en silencio.
Cavani se mostró indefenso ante la defensa del Auckland City. |
Tras el partido, Cavani mantuvo su habitual compostura. Dijo: «Un empate no es un mal resultado. Se defendieron con mucha fuerza; por momentos, había hasta 10 jugadores dentro del área de 16,5 metros. Intentamos presionar, pero no pudimos romper su defensa».
Tampoco olvidó destacar la disciplina y el espíritu de lucha del Auckland City, un equipo semiprofesional que juega como verdaderos guerreros. "No se rinden. Defienden como si fuera el último partido de sus vidas", dijo Cavani.
Y luego la ex estrella del PSG mencionó el factor climático: tormentas, temperaturas que alcanzaron los 35,5°C, el partido interrumpido durante casi 50 minutos, todo lo cual agotó la fuerza física y creó una tensión mental sofocante.
Tras aquella noche en Nashville, solo quedó un nombre en la alineación titular, una chilena fallada y una mirada distante al abandonar la cancha en medio de la tormenta. Para Cavani, no fue solo la despedida de un torneo. Podría ser la despedida de la máxima categoría.
Sin bengalas, sin gradas deslumbrantes. Solo lluvia, truenos y un silencio prolongado en la carrera de un delantero alguna vez llamado "el gran depredador".
Fuente: https://znews.vn/tam-biet-cavani-post1563474.html






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