Los observadores señalan que el debate en Estados Unidos sobre cómo tratar con Irán a menudo se centra en las tácticas.

El Partido Demócrata tiende a priorizar la diplomacia y considera que el acuerdo nuclear JCPOA de 2015 entre la administración Obama y Teherán es el mejor mecanismo disponible para frenar las ambiciones nucleares de Irán y evitar un conflicto. Por su parte, el Partido Republicano generalmente apoya las campañas de "máxima presión" y la disuasión militar , argumentando que Irán se aprovecha de los acuerdos diplomáticos mientras continúa su agresión en la región.

Ambos argumentos contienen puntos válidos. Sin embargo, ninguno explica completamente la persistencia del problema. Según el analista de CNN, Brett McGurk, la clave no reside en las convulsiones políticas en Washington, sino en la perdurabilidad del régimen iraní y los objetivos establecidos por la República Islámica desde la Revolución Islámica de 1979.

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El conflicto entre Estados Unidos e Irán continúa sin cesar. (Ilustración: Fair Observer)

Ideología de la República Islámica de Irán

La constitución iraní asigna al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) no solo una función de defensa militar, sino también una "misión ideológica de yihad en el camino de Dios". Durante décadas, la dirigencia revolucionaria islámica de Irán ha interpretado esa misión como la expansión de la influencia del país en todo Oriente Medio, la exclusión de Estados Unidos de la región y el apoyo a movimientos armados comprometidos con la destrucción de Israel.

Estos objetivos han abarcado las presidencias de Estados Unidos e Irán, crisis económicas, campañas de sanciones y aperturas diplomáticas . Explican los patrones de ataques, toma de rehenes y guerras subsidiarias que han marcado la relación entre Irán y Estados Unidos desde la toma de la embajada estadounidense en Teherán en 1979. También arrojan luz sobre la inversión constante de Irán en organizaciones militantes en toda la región, como Hezbolá en el Líbano, Hamás en Gaza, la Yihad Islámica Palestina, las milicias iraquíes y los rebeldes hutíes en Yemen.

La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) se creó específicamente para proteger la revolución islámica dentro de Irán y promoverla en el extranjero. La Fuerza Quds, su brazo expedicionario, lleva décadas construyendo una red de aliados armados capaces de extender la influencia de Teherán mucho más allá de las fronteras iraníes.

En diversas ocasiones, los responsables políticos estadounidenses han albergado la esperanza de que el fervor revolucionario islámico de Irán pudiera atenuarse a cambio de oportunidades económicas y su reintegración en el sistema internacional. Esta esperanza formaba parte de la lógica estratégica que sustentaba el acuerdo nuclear de la administración Obama.

El acuerdo JCPOA impuso restricciones significativas al programa nuclear iraní durante un tiempo, y en ese sentido, fue un logro. Sin embargo, el JCPOA no modificó el comportamiento de Irán en la región ni sus objetivos revolucionarios. En cierto modo, con sus nuevos recursos económicos, Teherán pareció ganar mayor confianza posteriormente.