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Acuña enloquece y River Plate queda mal parado.

Más amarga aún que la derrota 0-2 de River Plate ante el Inter de Milán en la mañana del 26 de junio fue la imagen del arrebato de furia de Marcos Acuña, que provocó que el último partido de la selección sudamericana terminara en caos y decepción.

ZNewsZNews26/06/2025

River Plate sufre una amarga eliminación del Mundial de Clubes. En la mañana del 26 de junio, el Inter derrotó a River Plate y aseguró su pase a los octavos de final del Mundial de Clubes de la FIFA 2025™.

La derrota por 0-2 ante el Inter de Milán en el último partido de la fase de grupos de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2025™ no solo puso fin a la trayectoria de River Plate en el torneo, sino que también dejó una imagen decepcionante. Marcos Acuña, furioso, atacó a Denzel Dumfries como si buscara venganza personal en lugar de actuar como un jugador de uno de los clubes más grandes de Sudamérica.

En una noche en la que River debería haber despedido a sus anchas, Acuña se convirtió en blanco de un impulsivo ataque imperdonable. Esto llevó a que todo el equipo perdiera prestigio en su despedida.

A lo largo de los 90 minutos de juego, Acuña no jugó mal. Al contrario, este lateral izquierdo fue quizás uno de los pocos jugadores de River Plate que rindió a un alto nivel.

Disputó con agresividad, bloqueando a Dumfries, la estrella clave del Inter en la banda derecha, y demostró precisión en cada pase. Fue una actuación enérgica, que personificó a la perfección el espíritu guerrero que le valió el apodo de "Huevo". Pero ese mismo fuego, al no controlarse, se convirtió en la causa de un desenlace desastroso.

River Plate anh 1

Se desarrolló una escena desagradable y Acuña recibió muchas críticas.

Al sonar el pitido final, River Plate quedó oficialmente eliminado de la fase de grupos. Un resultado doloroso, pero no inesperado.

En lugar de ayudar a sus compañeros a mantener una imagen positiva, Acuña decidió descargar su ira contra su oponente. Atacó directamente a Dumfries en medio de caóticos intentos de sus compañeros, jugadores rivales e incluso el personal de seguridad por detenerlo.

Esa imagen –un jugador de la selección nacional, campeón del Mundial 2022, derribado al suelo por un compañero para separar una pelea– es una mancha difícil de borrar para un jugador que debería ser un modelo de carácter y disciplina.

Irónicamente, la multitud seguía coreando "Olé, olé, Huevo, Huevo" como si fuera un héroe inquebrantable en la derrota. Pero en realidad, fue una ovación desacertada, que convirtió un acto vergonzoso en algo celebrado.

Es comprensible que Acuña juegue con emoción, que no esté dispuesto a dejar el partido en silencio. Pero el fútbol profesional no permite acciones que traspasen los límites, sobre todo en el escenario mundial , donde todas las miradas están puestas.

River Plate anh 2

Los compañeros de Acuña tuvieron que abrazarlo y sujetarlo.

Podríamos preguntarnos: ¿Por qué un jugador veterano como Acuña, que compitió en La Liga y ganó el Mundial con Argentina, perdió el control con tanta facilidad? La respuesta probablemente resida en la presión de vestir la camiseta de River Plate y las expectativas excesivas de la afición.

Pero la presión no puede ser excusa para convertir el campo de fútbol en un ring de boxeo. Acuña fracasó, no como jugador, sino como líder, como icono.

El final de River en el Mundial de Clubes no se limitó a la eliminación en la fase de grupos, algo habitual para los clubes sudamericanos al enfrentarse a gigantes europeos. Lo verdaderamente lamentable fue la forma en que abandonaron el torneo: falta de control, falta de espíritu y, sobre todo, la pérdida de su identidad intrínseca: el noble espíritu de un equipo que una vez cautivó a todo el continente.

En algún lugar, la gente todavía intenta elogiar a Acuña por su espíritu de lucha, por negarse a aceptar la derrota. Pero la verdadera lucha no consiste en enojarse después de un partido, sino en la capacidad de mantener la calma y seguir adelante, de seguir ganando en los siguientes. Y Acuña, por desgracia, no lo demostró.

El Mundial de Clubes 2025 terminó con una derrota para River Plate, y la imagen que perduró fue la de un jugador irascible en lugar de un equipo con la frente en alto. Marcos Acuña, a pesar de su buen desempeño, desfiguró esa despedida. Y ese fue el mayor fracaso de todos.

Fuente: https://znews.vn/acuna-noi-dien-river-plate-mat-mat-post1563800.html


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