
Un sello postal que representa el oficio de la relojería.
El sello mide 185 x 143 mm, tiene un valor nominal de 2,10 euros y fue diseñado por el artista BRAC de la Perriere Thomas. Se emite en una serie de 12 sellos, impresos mediante la técnica tradicional de grabado calcográfico con reverso adhesivo, una técnica de impresión de alta calidad que se utiliza a menudo para sellos de valor artístico y de colección.
El arte de la relojería está intrínsecamente ligado a la larga historia de la humanidad en la medición del tiempo. Los primeros relojes mecánicos aparecieron en Europa en el siglo XIV, sirviendo inicialmente como instrumentos para medir el tiempo y como objetos decorativos, símbolos de riqueza y sofisticación en la sociedad medieval. Durante el Renacimiento, la miniaturización de los relojes impulsó significativamente la creatividad, sentando las bases para el notable desarrollo de la industria relojera que le siguió.
Con la llegada del siglo XX, la invención del reloj de pulsera marcó el comienzo de una nueva era para la industria relojera. Sin embargo, a pesar de los avances tecnológicos, la esencia de la relojería permanece inalterable: precisión absoluta, habilidad excepcional y una búsqueda incansable de la perfección.
Hoy en día, los maestros relojeros no solo diseñan y crean prototipos, sino que también ensamblan directamente cada componente, colaborando con expertos en diversos campos. Este oficio exige experiencia heredada, habilidades técnicas refinadas y una sólida base científica . Cada parte de un reloj —desde la caja, las agujas, la esfera, el muelle, el movimiento y la correa— se fabrica con los estándares más estrictos, mediante un proceso que puede incluir más de 70 pasos diferentes.
La alta maestría artesanal se evidencia también en la reparación del movimiento —el «corazón» del reloj—, así como en la restauración de la caja a su estado original, prolongando así la vida útil del producto. Como figura central en un campo multidisciplinar, los relojeros superan constantemente los límites entre tradición e innovación, creando piezas para coleccionistas, aficionados y quienes aprecian la belleza perdurable.
Mediante este sello, el Servicio Postal francés reafirma una vez más el valor de la artesanía tradicional: preservar el conocimiento, promover la producción local, garantizar la sostenibilidad de los productos y destacar el papel crucial de las personas en la creación artística.
Fuente: https://vietnampost.vn/vi/tem-buu-chinh-/buu-chinh-phap-phat-hanh-con-tem-ve-nghe-thu-cong-tho-dong-ho








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