An temblaba de rabia mientras salía furioso de la casa sin saber adónde iba. Su madre siempre le había dado las mejores condiciones, pero no lo que él deseaba. Para ella, su música era una tontería, pero ignoraba que, tras años trabajando discretamente en la industria, había ganado suficiente dinero como para comprarse un equipo musical considerable, que no era nada barato.
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