La precaria situación que enfrentan los agricultores refleja una deficiencia crítica: la producción prioriza la cantidad sobre las fluctuaciones del mercado. Los agricultores están dispuestos a expandir sus áreas de cultivo a pesar de las advertencias sobre los riesgos para la producción y el posible agotamiento de los recursos hídricos subterráneos debido a la perforación generalizada de pozos para el cultivo de anguilas. Mientras tanto, la estandarización de los procesos de producción según las buenas prácticas agrícolas para cumplir con los requisitos de exportación no ha recibido la atención necesaria. Sin contratos de compra garantizados por parte de las empresas, todos los esfuerzos por aumentar la producción solo exacerban el exceso de oferta y la saturación del mercado, convirtiendo los estanques de anguilas desbordados en una carga de deuda en lugar de una fuente de ingresos.
Este panorama desolador no se limita a las anguilas. El estancamiento económico en la agricultura también se evidencia en la historia de más de una docena de familias en la aldea de Lao Ven, comuna de Lieu Tu, ciudad de Can Tho, donde más de 600 toneladas de pez cabeza de serpiente, listas para la cosecha, aún no encuentran compradores. La imposibilidad de vender peces de gran tamaño expone a los agricultores al riesgo de sufrir grandes pérdidas, similar a la situación con las anguilas de gran tamaño, lo que incrementa los costos de alimento, electricidad y agua, mientras que la calidad de la carne disminuye gradualmente. Esto muestra un escenario común que se repite en muchas especies acuícolas del delta del Mekong: los agricultores mantienen una mentalidad de producción impulsiva: siembran cuando los precios son altos e ignoran las áreas de cultivo planificadas en busca de ganancias inmediatas.
La falta de conexión entre productores y consumidores ha hecho que los productos agrícolas del delta del Mekong sean insostenibles incluso ante las fluctuaciones más pequeñas. Cuando la producción no se integra con el procesamiento y la conservación, los productos agrícolas se limitan al mercado interno, con un poder adquisitivo reducido, lo que los hace vulnerables a la manipulación de precios durante las temporadas de mayor cosecha. Para abordar este problema fundamental, se necesita una reforma profunda del pensamiento económico agrícola. La recomendación más urgente es que todos los niveles de gobierno y los organismos pertinentes implementen seriamente la planificación, la gestión de las zonas agrícolas y el control científico de la producción, basados en pronósticos precisos de la demanda del mercado, en lugar de depender únicamente de informes estadísticos.
Además, la creación de una cadena de suministro sostenible entre agricultores, cooperativas y empresas procesadoras debe convertirse en un requisito indispensable. Los agricultores necesitan apoyo para acceder a estándares internacionales, ampliando así las oportunidades de exportación a numerosos mercados potenciales y aportando mayor valor añadido a sus productos agrícolas. En particular, es necesaria una inversión proactiva en infraestructura para la conservación y el procesamiento avanzado, con el fin de evitar la presión del consumo de productos frescos y prevenir el ciclo perjudicial de cosechas abundantes y precios desplomados. Solo cuando la producción proactiva se establezca sobre la base de vínculos sólidos y una calidad estandarizada podremos ayudar realmente a los agricultores a tomar el control de su propio sustento.
KHANH TRUNG
Fuente: https://baocantho.com.vn/dung-cho-giai-cuu-a203337.html








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