
El buque de asalto anfibio estadounidense USS Bataan (Foto: Getty).
Según The New York Times, un alto funcionario militar estadounidense afirmó que la 26ª Unidad de Respuesta Rápida del Cuerpo de Marines de Estados Unidos se encuentra actualmente en el Mar Rojo y pronto se trasladará al Mediterráneo.
Este despliegue situará a la unidad del Cuerpo de Marines de EE. UU. más cerca del Líbano e Israel, en medio de la recomendación de Washington a sus ciudadanos de abandonar el Líbano ante la escalada de la situación debido al conflicto entre Israel y Hamás.
Una de las funciones típicas de esta unidad es ayudar en la evacuación de los ciudadanos.
Según fuentes oficiales estadounidenses, la 26.ª Unidad de Respuesta Rápida del Cuerpo de Marines de EE. UU. embarcó en el buque de asalto anfibio USS Bataan y ha estado operando en la región del Mediterráneo durante las últimas semanas.
El Departamento de Defensa de Estados Unidos no ha hecho comentarios al respecto.
La semana pasada, la Casa Blanca afirmó que sería "temerario e irresponsable" no planificar la evacuación de los ciudadanos estadounidenses de Oriente Medio, incluidos Israel y el Líbano.
En aquel momento, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kirby, declaró que Washington aún no había decidido lanzar una operación de evacuación. Sin embargo, la expansión de la campaña terrestre israelí en Gaza llevó a la Embajada de Estados Unidos en el Líbano a instar nuevamente a sus ciudadanos a "abandonar la zona de inmediato" antes de que estallara una crisis.
El Departamento de Estado de Estados Unidos ha elevado su aviso de viaje para el Líbano al nivel 4, lo que significa que se recomienda a los ciudadanos no viajar al país.
Estas advertencias surgen en medio de la escalada del conflicto entre Israel y Hamás en la Franja de Gaza, que corre el riesgo de convertirse en una guerra regional. Además de enfrentarse a Hamás en su frontera sur, Israel también sufre bombardeos desde el norte por parte de las fuerzas de Hezbolá en el Líbano.
Los combates, que se han prolongado durante más de tres semanas, han provocado la muerte de aproximadamente 8.000 personas en Gaza y más de 1.400 en Israel.
El pasado fin de semana, el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, anunció el 28 de octubre que Israel había "entrado en una nueva fase" en la lucha contra Hamás después de que las tropas terrestres israelíes llevaran a cabo incursiones en Gaza.
"Hemos entrado en una nueva fase de la guerra. Anoche tembló la tierra en Gaza. Atacamos tanto en la superficie como bajo tierra", dijo Gallant.
Mientras tanto, el presidente iraní, Ibrahim Raisi, declaró que Israel había "cruzado una línea roja" con acciones que podrían "obligar a la gente a tomar medidas".
El presidente Raisi afirmó que Teherán ignoraría las advertencias de Estados Unidos de no interferir en el conflicto entre Hamás e Israel. Asimismo, acusó a Estados Unidos y a varios países europeos, sin nombrarlos, de obstaculizar el alto el fuego en Gaza.
Anteriormente, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Hossein Amir-Abdollahian, advirtió a Estados Unidos que "se abrirán nuevos frentes" contra Washington si no cambia sus políticas en Oriente Medio, incluido su apoyo a Israel.
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