• Hospital Provincial Militar y Civil: Mejorar la experiencia, las habilidades profesionales y la ética médica para garantizar la salud de los soldados y los civiles.
  • Excelente ética médica, sólida experiencia profesional.
  • Jóvenes médicos de la ciudad de Can Tho trabajan como voluntarios en Dat Mui durante la primavera.

Mantener la vida con vida en la primera línea.

Cada año, el Departamento de Cuidados Intensivos y Toxicología ingresa y trata a aproximadamente 2800 pacientes en estado crítico. Entre ellos se incluyen casos de choque séptico, insuficiencia respiratoria que requiere ventilación mecánica, fallo multiorgánico, pancreatitis aguda, hemorragia aguda por diversas causas, intoxicación por drogas, intoxicación alimentaria, picaduras de serpientes y picaduras de abejas. Muchos pacientes son trasladados desde hospitales de menor complejidad al Hospital General Ca Mau en estado crítico y con un pronóstico desfavorable.

Las luces de la unidad de cuidados intensivos, donde los médicos cuidan en silencio la vida de los pacientes, brillan intensamente día y noche. (Foto: Truc Linh)

La carga de trabajo en la unidad de cuidados intensivos no solo es elevada, sino que también exige una precisión absoluta. Incluso un pequeño error puede tener graves consecuencias. Por lo tanto, todos los miembros del departamento, desde médicos y enfermeros hasta auxiliares de enfermería, deben trabajar en estrecha colaboración como un equipo coordinado.

Se realizan de forma rutinaria técnicas avanzadas como la ventilación mecánica invasiva, la ventilación mecánica no invasiva mediante mascarilla, la terapia de reemplazo renal continua (TRRC) para pacientes con choque séptico e insuficiencia multiorgánica, la colocación de catéter venoso central para la medición de la presión, la monitorización invasiva de la presión arterial y la pericardiocentesis (drenaje de líquido del pericardio, la pleura y el peritoneo). Gracias a estas técnicas, se han salvado muchos casos que parecían perdidos.

Sin embargo, según los médicos, la atención intensiva no se limita a máquinas y técnicas avanzadas; también implica un proceso continuo de monitorización constante de las constantes vitales, ajuste de las dosis de medicación y atención a la alimentación y el sueño del paciente. Algunos casos se prolongan durante meses, incluso años. Por ejemplo, la paciente Dang Huyen Nhi, que padece miastenia gravis grave, ha recibido tratamiento continuo durante los últimos cuatro años. Desde sus inicios, cuando dependía casi por completo de un respirador, su salud se ha estabilizado y ahora come con normalidad, aunque todavía necesita asistencia respiratoria. Detrás de este progreso se encuentran la monitorización constante, el ajuste de los protocolos de tratamiento y el apoyo continuo del equipo médico.

La Sra. Do Ngoc Anh, madre de la paciente Dang Huyen Nhi, de la comuna de Tan Thuan, compartió conmovida: “Hubo momentos en que mi familia casi perdió la esperanza debido a la gravedad de la enfermedad de mi hija. Pero gracias a la dedicación y la estrecha vigilancia de los médicos y enfermeras de la Unidad de Cuidados Intensivos y Toxicología, la salud de mi hija se ha estabilizado. Mi familia está profundamente agradecida”.