En la vida vietnamita, estas actividades tradicionales nunca han desaparecido; simplemente, a veces, han sido relegadas a un segundo plano por el ritmo acelerado de vida. Pero en el contexto moderno, donde todo se puede comprar, pedir y recibir, elegir prepararse para el Tet (Año Nuevo Lunar) uno mismo no es solo un hábito, sino una forma de vida. Es un deseo de volver a un Tet de cosas sencillas, tranquilas e íntimas, donde el valor no reside en la abundancia material, sino en el proceso de crear juntos. Cuando el Tet deja de ser una lista de tareas o de cosas por comprar, para convertirse en una serie de días dedicados a trabajar juntos, esperar juntos y compartir juntos, entonces el Tet se convierte realmente en Tet.
La gente suele quejarse de que el Tet (Año Nuevo vietnamita) resulta "aburrido" estos días, a pesar de que las fiestas son más abundantes y las condiciones de vida más cómodas. En realidad, esta sensación de aburrimiento no se debe a la escasez, sino a la ausencia de reuniones familiares verdaderamente significativas. Cuando la vida cotidiana está dominada por la velocidad y la eficiencia, el Tet se convierte en una rara oportunidad para hacer una pausa. Prepararse para el Tet con las propias manos también es una forma de aprovechar el tiempo, creando un momento de tranquilidad necesario para que los miembros de la familia estén verdaderamente presentes.
La esencia del Tet (Año Nuevo vietnamita) se expresa con mayor claridad a través de sus aromas. El penetrante aroma del jengibre impregna la pequeña cocina, el fragante aroma de los pasteles de arroz glutinoso de la casa del vecino, el burbujeante aroma del cerdo estofado cocinándose a fuego lento... Estos aromas no son ostentosos, no necesitan nombre, pero son lo suficientemente potentes como para despertar recuerdos durante muchas generaciones. Para muchas familias, el Tet se recuerda más por el olfato que por la imagen, porque el olfato es lo más arraigado en la memoria cultural. El olor a hojas maduras de plátano mezclado con humo de cocina, el aroma a carne grasosa y frijoles mungo... todo entrelazado en el vapor crea una especie de "aroma de recuerdos" que, incluso con una fugaz bocanada, es suficiente para hacer sentir nostalgia a quienes están lejos de casa. Junto a la olla de pasteles de arroz glutinoso cocinándose a fuego lento toda la noche, a veces sin muchas palabras, se fortalece el vínculo invisible entre los miembros de la familia.
En internet, el espíritu del Tet (Año Nuevo Lunar vietnamita) se está redefiniendo de una manera más auténtica. Vídeos que capturan escenas de limpieza de la casa, preparación de mermelada, moler frijoles, observar ollas de pasteles tradicionales... están atrayendo mucha atención. Sin efectos especiales elaborados, estas imágenes cotidianas conmueven a los espectadores con su honestidad y la sensación de formar parte de la experiencia. En un mundo rebosante de conexiones virtuales, experiencias sensoriales como el calor de una chimenea, la dulzura de una mermelada casera y el bullicio de una cocina familiar se convierten en una fuente de apoyo espiritual, ayudando a las personas a redescubrir lo verdaderamente perdurable.
Sin embargo, es fácil ver que la esencia del Tet no reside en la recreación exacta del pasado. Está presente en cómo cada familia elige prepararse para el Tet hoy. Un banh chung casero (pastel de arroz tradicional) puede no ser perfectamente cuadrado, una tanda de fruta confitada puede no ser uniforme, pero son precisamente estas imperfecciones las que crean una identidad única, algo que los productos de producción en masa difícilmente pueden reemplazar. Mientras la gente siga queriendo volver a las cocinas de sus hogares, recordar y apreciar los sabores familiares, el Tet conservará su vitalidad.
En medio de las preocupaciones de la vida diaria y la creciente ola de digitalización, redescubrir la esencia del Tet (Año Nuevo Lunar vietnamita) a partir de cosas sencillas no se trata de nostalgia, sino de preservar recuerdos compartidos y evitar que la vida cultural se vuelva monótona. Para que cada primavera no solo tengamos unas vacaciones, sino también un aroma para recordar y un lugar al que pertenecer.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/tet-tu-nhung-dieu-gian-di-post837679.html







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