La directiva del Secretario General Lam en la Conferencia Nacional sobre el Estudio, Comprensión e Implementación de la Resolución del 14º Congreso Nacional el 7 de febrero expresó claramente el problema crucial que enfrenta la economía de Vietnam: no nos faltan objetivos ni resoluciones, pero nos falta la capacidad de traducir lo que se ha dicho en resultados concretos en la vida real.
A medida que Vietnam entra en una nueva era con la aspiración de un crecimiento de dos dígitos, este mensaje cobra aún más relevancia. El alto crecimiento no espera a sistemas lentos; las oportunidades son impacientes y las decisiones se retrasan por temor a la responsabilidad.

El Secretario General To Lam pronuncia un discurso en la Conferencia Nacional sobre el estudio, aprendizaje y comprensión de la Resolución del XIV Congreso Nacional. Foto: Thong Nhat/TTXVN.
Cuando simplemente tener "razón" no es suficiente
Al recordar los 40 años de Doi Moi (Renovación), el Secretario General mencionó algo que parece obvio: todos los grandes logros del país están vinculados a períodos de políticas correctas que se implementaron de manera decisiva, sincrónica y efectiva.
Las reformas de 1986 constituyeron un auténtico cambio de pensamiento y de acción: se eliminaron barreras, se dio iniciativa a quienes las implementaron y los resultados se midieron en crecimiento, empleo y nivel de vida.
En comparación con aquella época, Vietnam se encuentra hoy en una situación muy diferente. La economía es más grande, más abierta y hay menos margen de error.
Hemos tenido muchas resoluciones correctas y estrategias bien estructuradas, pero también debemos reconocer francamente que la calidad del crecimiento está mejorando lentamente, la productividad y la competitividad endógena no son proporcionales y todavía hay una brecha en la eficacia de la gobernanza y la disciplina en su aplicación.
Las evaluaciones del Comité Central de Política y Estrategia sobre los primeros cinco años de implementación de la estrategia de desarrollo socioeconómico 2021-2030 lo demuestran claramente.
Desde un crecimiento que no alcanza los objetivos, cuellos de botella institucionales y una ciencia y tecnología que aún no se convierten en una fuerza impulsora, hasta deficiencias en la capacidad de coordinación regional, la gestión de recursos y la calidad de la gobernanza.
Mirar directamente esas limitaciones no significa ser pesimista, sino identificar las áreas adecuadas para lograr avances.
La "dirección" de la reforma
Por lo tanto, el énfasis principal del discurso del Secretario General no fue establecer nuevas metas, sino la necesidad de renovar con firmeza la capacidad organizativa para su implementación. Esto implica pasar del discurso a la acción, de los lemas a la acción y de los informes formales a los resultados mensurables.
El año clave señalado por el Secretario General es esencialmente un plan de acción para todo el sistema.
Las instituciones deben transformarse con rapidez, sincronía y eficacia para que se conviertan en motores del desarrollo, no en obstáculos. La disciplina en la aplicación de las leyes debe ser lo suficientemente estricta como para acabar con la elusión y la evasión de responsabilidades. La eficacia del desarrollo debe medirse por la satisfacción de la población, no por las impresionantes cifras de los informes.
Por encima de todo, necesitamos un equipo de funcionarios que se atrevan a pensar, a actuar y a asumir la responsabilidad por el bien común: personas que estén dispuestas a tomar la iniciativa en lugar de elegir la opción segura para sí mismas.
Aquí, el mensaje alentador es muy claro: la innovación no es una orden administrativa, sino un espacio donde las personas capaces pueden actuar y estar protegidas cuando actúan correctamente.
El crecimiento de dos dígitos no puede provenir de la postergación.
Al contextualizar estas exigencias con objetivos de crecimiento de dos dígitos, algo queda claro: un crecimiento elevado no puede provenir de estímulos a corto plazo ni de una expansión de la inversión a cualquier precio. Solo es sostenible cuando las instituciones funcionan con fluidez, el sistema responde con rapidez y la disciplina de aplicación es lo suficientemente firme como para evitar distorsiones en las políticas.
Las empresas, especialmente las del sector privado, son quienes mejor perciben la capacidad de cumplimiento del gobierno. Cuando las políticas son claras, los costos de cumplimiento se reducen y los riesgos legales están controlados, las empresas se atreven a invertir a largo plazo.
Por el contrario, si las decisiones se retrasan por temor a equivocarse o por temor a la responsabilidad, esos costos recaerán sobre el sector productivo y empresarial, y el impulso al crecimiento se debilitará desde el principio.
Cuando la responsabilidad recae en el lugar correcto
Otro punto destacable del discurso fue cómo el Secretario General redefinió el papel de cada eslabón del sistema.
El gobierno central proporciona dirección y controla la implementación; la Asamblea Nacional promulga leyes para allanar el camino hacia el desarrollo y las supervisa minuciosamente; el gobierno pasa firmemente de la promulgación a la implementación; y los gobiernos locales se convierten en la primera línea, donde las resoluciones se transforman en crecimiento concreto, empleos y una mejor calidad de vida.
El mensaje aquí es claro: no esperes demasiado, no copies ciegamente y no endulces los logros.
Las localidades que tardan en reformarse, desperdician recursos y pierden oportunidades serán, ante todo, responsabilizadas por sus líderes. El tiempo es un recurso irremplazable; los retrasos no solo obstaculizan el desarrollo, sino que también hacen que toda la economía pierda oportunidades.
Un impulso innovador
Por lo tanto, la declaración del Secretario General transmite un espíritu de aliento y visión de futuro. Cuando la ciudadanía y las empresas participan en la supervisión, cuando los datos y la tecnología se integran en la gobernanza, y cuando la responsabilidad se individualiza a todos los niveles, la confianza social se transforma en un motor de desarrollo.
El XIV Congreso del Partido ha dado al sistema un plan para una nueva fase. La tarea pendiente es actuar con mayor rapidez, autenticidad y rigor.
En una era de crecimiento de dos dígitos, la medida de la capacidad no está en las promesas, sino en los resultados concretos producidos hoy.
Fuente: https://vietnamnet.vn/tu-noi-sang-lam-2489139.html







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