Mi padre, un hombre profundamente cariñoso y que amaba incondicionalmente, consideraba que nada era más importante que la familia. Sin embargo, era bastante reservado y rara vez expresaba sus sentimientos, a pesar de su profundo amor. Demostraba su amor con acciones, y así yo, al igual que él, me volví reservado, sin decirle jamás "Te quiero, papá" desde la infancia hasta la edad adulta.

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