Mi padre siempre estaba ocupado con el trabajo en la oficina. A veces le guardaba rencor porque estaba tan absorto en el trabajo que no pasaba suficiente tiempo conmigo. Al crecer, comprendí que esas largas horas en la oficina, esos turnos de horas extras, eran para mantenernos a mí y a nuestra pequeña familia, para asegurar que estuviéramos bien atendidos y fuéramos felices. Como estaba tan ocupado con el trabajo y no pasaba suficiente tiempo con la familia, siempre hubo un muro que nos separaba, una distancia difícil de explicar con palabras. Siempre pensé que no me quería y que no reconocía mis esfuerzos. Pero estaba equivocada…
No tenía ni idea de que mi padre siempre estaba pendiente de mis esfuerzos y se sentía orgulloso de mí. Un día, oí una conversación entre él y unos amigos, donde hablaba con entusiasmo de mis logros. No eran nada extraordinario, pero a través de su mirada y su tono de voz, percibí su orgullo y admiración por su hija. Fue entonces cuando comprendí y sentí de verdad el amor de mi padre por mí.
Desde la infancia hasta la edad adulta, jamás le dije "Te quiero, papá", nunca expresé mis sentimientos, nunca me atreví a mirarlo y hablarle con naturalidad. Mi padre y yo nunca nos sentamos a conversar sobre las dificultades de nuestras vidas. Una vez, le confié mis pensamientos a mi madre, y ella me aconsejó que intentara abrirme y comprender mejor a mi padre.
Últimamente he notado que mi padre tose mucho, y me he emocionado hasta las lágrimas al mirarlo a la cara. ¿Cuándo le salieron las arrugas y se le puso el pelo tan gris? Me pregunto si he sido demasiado desconsiderada y si realmente he estado a la altura de todos los sacrificios que ha hecho por mí.
Te diré "Te quiero, papá" antes de que sea demasiado tarde...
A la reina
Fuente: https://baocamau.vn/bao-lau-roi-ban-chua-noi-con-thuong-cha--a48237.html










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