Esta reunión fue un intento de revitalizar la UNASUR tras el regreso de la izquierda al poder en muchos países sudamericanos y marcó el regreso de Venezuela. Lula da Silva fue aún más lejos al apoyar públicamente la participación de Venezuela en el grupo de economías emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).
Presidente Luiz Inácio Lula da Silva
Igualmente destacable en este evento fue la propuesta de Lula da Silva de crear una moneda común para los 12 países sudamericanos. Esta idea es muy oportuna, ya que, como lo ha demostrado la práctica en la UE con el euro hasta la fecha, una moneda común crea un impulso decisivo y útil, así como un prerrequisito para el sólido avance de la cooperación, la integración y la unificación regionales. La UNASUR necesita logros sustanciales en materia de desarrollo, y la izquierda sudamericana necesita resultados concretos y prácticos de gobernanza.
El problema actual radica en que la idea de una moneda común no es fácilmente viable. En esta región, la base de poder y la influencia de la izquierda aún no son verdaderamente estables ni sostenibles. La izquierda en los países sudamericanos carece de una unidad genuina, en particular respecto al futuro rumbo de la UNASUR y su relación con Estados Unidos. No todos los países acogen el regreso de Venezuela al grupo como lo hacen con Brasil. Otras dos razones por las que esta oportuna idea aún no es viable son que el nivel actual de integración entre las partes —legal, económica, financiera y comercial— es insuficiente para evitar el colapso de la moneda común tras su creación, y algunos países aún tienen un interés significativo en utilizar el dólar estadounidense.
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