Según una investigación publicada en la revista Nature Communications, un equipo de investigación conjunto de China y los Países Bajos ha desarrollado con éxito un nuevo tipo de bioplástico a partir de maíz, utilizando una tecnología inspirada en la seda de araña. Consideran que este bioplástico podría ser una alternativa más sostenible a los plásticos derivados de combustibles fósiles.
La mayoría de los plásticos actuales se producen a partir de petróleo y gas natural, lo que genera numerosos problemas ambientales, como emisiones de carbono y otros contaminantes. Además, los residuos plásticos son muy difíciles de descomponer de forma natural, lo que da lugar a la formación de microplásticos.
Por lo tanto, en los últimos tiempos, los científicos han estado investigando y desarrollando bioplásticos de origen vegetal para reemplazar los plásticos tradicionales. Sin embargo, la mayoría de estos materiales suelen ser frágiles, se rompen con facilidad o son ineficaces para resistir la humedad o impedir la entrada de oxígeno. Esto los hace inadecuados para industrias como la del envasado de alimentos, las fibras o los materiales duraderos.
Según una investigación recientemente publicada, los científicos afirman haber resuelto el problema. Se centraron en la zeína, una proteína natural presente en el maíz y que suele ser un subproducto de su procesamiento o de la producción de etanol. Este biopolímero destaca por su durabilidad, flexibilidad y capacidad de descomponerse en el suelo en tan solo unas semanas. Además, el equipo también estudió cómo las arañas producen seda para desarrollar este nuevo material.

La seda de araña se ha considerado durante mucho tiempo uno de los materiales naturales más resistentes del mundo en cuanto a resistencia a la tracción. Además, es ligera, flexible y biodegradable. Al crear la seda, las arañas controlan meticulosamente la acidez, el contenido de agua y la disposición de las proteínas dentro de sus glándulas de seda para formar una estructura molecular excepcionalmente duradera.
Inspirándose en el mecanismo de producción de seda de las arañas, el equipo de investigación no fundió ni procesó la proteína de maíz como en la producción convencional de plástico, sino que reorganizó las moléculas de proteína de forma similar a como se produce la seda de araña. Este método ayuda a que las proteínas de zeína se alineen y se unan con mayor firmeza, lo que da como resultado un material de resistencia superior.
A partir del nuevo polímero, el equipo de investigación fabricó fibras, películas y láminas delgadas, denominando al material "plantymer". Los expertos afirman que el "plantymer" es altamente resistente al agua y al oxígeno, lo que lo hace idóneo para numerosas aplicaciones industriales potenciales. Cabe destacar que aproximadamente el 80 % del material se descompone en el suelo en tan solo un mes.
Sin embargo, los científicos señalan que la nueva tecnología se encuentra actualmente en fase de investigación y presenta numerosos desafíos que superar antes de su comercialización a gran escala. Entre ellos, se incluye considerar si el suministro de zeína para la producción a gran escala del "plantymer" afectará la seguridad alimentaria, así como la durabilidad del material al exponerse a temperaturas y luz durante periodos prolongados.
Fuente: https://khoahocdoisong.vn/cong-nghe-dot-pha-tao-nhua-sinh-hoc-tu-ngo-phan-huy-nhanh-post2149101700.html







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