A continuación, se presenta la perspectiva de la educadora Nguyen Thuy Uyen Phuong, directora nacional en Vietnam del movimiento infantil global Design for Change, sobre la historia de cómo criar a los niños para que se conviertan en personas excepcionales.
Muchos padres ahora temen la palabra "excelente". La mera mención de criar un hijo exitoso se tacha de "ambición", "obsesión por el éxito" o "obligación a los niños". Como resultado, los padres bajan sus expectativas y se consuelan pensando: "Está bien, que mi hijo sea promedio".
Seamos sinceros: querer que tu hijo sobresalga no es ambición, es una necesidad legítima. Toda sociedad necesita personas excepcionales, y tu hijo merece ser educado para ser la mejor versión de sí mismo, si tiene la oportunidad.
La cuestión no radica en si se deben tener expectativas o no. La cuestión es que los padres deben ser lo suficientemente perspicaces para discernir si su hijo es capaz de seguir ese camino y tener la perseverancia necesaria para llevarlo a cabo a largo plazo.
Condiciones para un niño: 3 cosas esenciales
1. Cualidades innatas
Se trata de tener un talento especial en un área específica: lógica, lenguaje, música , movimiento o la capacidad de comprender las emociones de los demás. Esta aptitud no se limita a un coeficiente intelectual alto en general, sino que es un talento distintivo que los padres pueden reconocer si prestan atención.
2. Resiliencia ante las dificultades y los fracasos
Aprender, sea lo que sea, nunca es fácil. Un niño que se rinde ante un problema difícil, llora cuando pierde y se desanima tras su primer fracaso no llegará muy lejos.
Y existe una paradoja: cuanto más talentoso es un niño, menos acostumbrado está a perder. Cuando se enfrenta a su primer gran revés —perder una beca, suspender un examen, ser rechazado— muchos se derrumban.
Los padres deben exponer a sus hijos a pequeños fracasos desde temprana edad y enseñarles a levantarse. Esta resiliencia es más importante que el talento innato.

3. Y lo más importante: el niño debe desearlo.
Muchos padres ignoran esto deliberadamente. He conocido a niños muy talentosos que simplemente desean una vida sencilla: un trabajo decente, tiempo para la familia y sin presiones. Es una decisión respetable.
Obligar a un niño que carece de ambición a sobresalir solo crea un adulto cansado y resentido con sus padres.
Condiciones ambientales: 3 cosas en las que los padres deben invertir.
1. Un verdadero maestro
Un niño excepcional casi siempre tiene al menos un verdadero mentor: alguien que reconoce sus fortalezas, lo guía en la dirección correcta y, a veces, es incluso más estricto que sus padres.
Encontrar al profesor adecuado es más importante que encontrar la escuela adecuada. Esta es la inversión más valiosa, mucho más que inscribirse en multitud de cursos caros.
2. Formación seria y estratégica.
Salvo un número muy reducido de genios innatos, el 99% son el resultado de un esfuerzo sistemático. Las personas que admiramos —ajedrecistas, atletas, científicos, emprendedores— cuentan con miles de horas de práctica a sus espaldas.
Los padres también deben ser sinceros en materia financiera: criar hijos excelentes cuesta dinero, pero no clases particulares extravagantes, sino dinero invertido sabiamente: buenos profesores, buenos libros, viajes educativos, exámenes que valgan la pena.
3. Una comunidad para la interacción.
Un niño que estudia solo sobresaldrá en la medida en que se lo proponga. Estudiar con compañeros talentosos lo impulsará continuamente.
Además, permita que su hijo participe en competiciones, pruebas y experiencias del mundo real, ya que este es el entorno práctico donde puede perfeccionar tanto sus habilidades profesionales como su capacidad para afrontar el fracaso, como se mencionó anteriormente.
Pero debes dejarle claro a tu hijo: la competencia es para aprender, no para ganar. Un niño que compite para aprender mejorará después de cada derrota. Un niño que compite para ganar se desanimará tras su primera derrota.
Cosas de las que rara vez se habla: 3 cosas que determinan quién llega lejos.
1. Salud física y mental
Sin esta base, todo se desmoronará. He visto a demasiados estudiantes brillantes fracasar en su último año de instituto o universidad debido al agotamiento, la ansiedad y la depresión.
Dormir lo suficiente, hacer ejercicio y tener una vida emocional sana no son lujos, sino condiciones esenciales para la supervivencia.

2. Raíces morales
La excelencia sin bondad es peligrosa. Las personas talentosas sin una base de valores pueden fácilmente volverse perjudiciales para la sociedad.
El talento está para servir, no para superar a los demás; esto debe enseñarse desde una edad temprana a través del ejemplo de los padres.
3. Firmeza parental
Este camino dura entre 15 y 20 años. Los padres indecisos, que cambian constantemente de rumbo, que presionan mucho un día y al siguiente se relajan, lo arruinarán todo.
Todas las personas excepcionales a las que he enseñado tienen padres muy "tercos", no en un sentido rígido, sino tercos en su filosofía de crianza.
No escribo esto para fomentar una competencia por el éxito. Escribo porque, tras muchos años de docencia, estoy convencida de que trabajar con alumnos excepcionales —niños con talento, ambición y disciplina— es una de las mayores alegrías de ser educadora. No sufren. Viven con propósito, sus ojos brillan de curiosidad y disfrutan al máximo de su juventud.
Pero, sinceramente, la excelencia tiene un precio, tanto para los hijos como para los padres.
Antes de elegir este camino, pregúntate directamente: ¿De verdad quieres esto? ¿Está tu familia preparada para pagar el precio? Si es así, sigue adelante. Si no, déjalo ir por completo. ¡No dejes que tu hijo crezca en la incertidumbre!
Fuente: https://vietnamnet.vn/day-con-thanh-nguoi-xuat-sac-3-dieu-khong-the-thieu-2514866.html








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