A medida que el mundo entra en un período de profunda convulsión, desde la geopolítica y las estructuras económicas hasta las cadenas de suministro y los estándares de desarrollo verde y sostenible, Vietnam se enfrenta a una oportunidad única para reafirmar su imagen nacional: un país autosuficiente, innovador y próspero que se esfuerza por la felicidad de todos sus ciudadanos.
Un momento crucial
El mundo en 2025 no es el mismo que hace tan solo unos años. Se proyecta que el crecimiento económico mundial se sitúe en torno al 2,5-2,7%, un nivel bajo que se ha mantenido desde la pandemia. Estados Unidos y la Unión Europea impulsan políticas y estándares industriales ecológicos. China está adaptando su modelo de crecimiento hacia el consumo y la alta tecnología. En los últimos dos años se han implementado cerca de 3.000 restricciones comerciales. Las cadenas de suministro globales están experimentando una importante reestructuración; las corporaciones multinacionales están acelerando sus estrategias para alejarse de China.
En este cambio geopolítico, las naciones compiten no solo por su PIB, sino también por su imagen, capacidades tecnológicas, calidad institucional, entorno vital y valores nacionales. Se trata de una nueva carrera por el posicionamiento, más intensa, profunda y a largo plazo.
Para Vietnam, un país de 100 millones de habitantes con una ubicación geoestratégica estratégica en el corazón del sudeste asiático y un crecimiento superior al del resto del mundo , esto no es solo un desafío. Es también una oportunidad de transformación si Vietnam elige el enfoque adecuado, aprovecha sus fortalezas internas y saca partido de las oportunidades que se presenten.
Plataforma existente
Tras más de cuatro décadas de reformas, Vietnam se ha consolidado como una de las economías de mayor crecimiento a nivel mundial. El PIB per cápita se ha multiplicado por más de 6,6 desde 1985. Actualmente, la economía asciende a 485.000 millones de dólares (FMI), ocupando el puesto 34 a nivel global. Las exportaciones han superado los 450.000 millones de dólares, situándose en el puesto 23 a nivel mundial. Se prevé que la inversión extranjera directa desembolsada en 2025 alcance la cifra récord de 25.000 millones de dólares, lo que refleja el gran atractivo de la economía.

La imagen que Vietnam necesita cultivar no es solo la de una "fábrica", sino una que lo eleve a la categoría de centro de I+D, diseño e innovación dentro de la cadena tecnológica. Foto: Nguyen Thao
Las industrias de alta tecnología tienen el potencial de convertirse en nuevos motores de crecimiento. Vietnam ya es una base estratégica para Samsung, LG, Intel, Apple Supply Chain, Amkor y otras empresas. Su fuerza laboral joven y numerosa, que se adapta rápidamente a las nuevas tecnologías, le otorga una importante ventaja competitiva.
La economía digital continúa en auge. Según Google y Temasek, la economía digital de Vietnam alcanzó los 30.000 millones de dólares en 2023 y podría llegar a los 55.000 millones de dólares en 2025, lo que la sitúa entre las de mayor crecimiento del sudeste asiático.
Un Vietnam dinámico, integrado e innovador está tomando forma.
Aprovechamiento de recursos clave
El documento preparado para el XIV Congreso del Partido establece como objetivo un crecimiento del PIB de dos dígitos y un PIB per cápita de 8.500 dólares estadounidenses para 2030, lo que situaría a Vietnam en el grupo de países de renta media-alta.
Este objetivo refleja la aspiración de alcanzar una posición destacada a nivel nacional, y para lograrlo, se deben aprovechar los siguientes pilares.
En primer lugar, se observa el mayor cambio en la inversión extranjera directa (IED) en tres décadas. La UNCTAD señala que más del 50 % de las grandes multinacionales están trasladando parte de su producción fuera de China. Vietnam se encuentra entre los tres destinos más atractivos, junto con India y México. Si Vietnam atrae entre 35.000 y 40.000 millones de dólares en IED anual durante el período 2026-2030, el sector manufacturero podría alcanzar un crecimiento potencial del 12 % al 14 % anual.
En segundo lugar, Vietnam necesita acelerar significativamente su transformación digital. El acceso a internet ha alcanzado el 78%, y el comercio electrónico crece a un ritmo del 25-30% anual. Con la estrategia y las medidas adecuadas, Vietnam tiene la oportunidad de convertirse en un centro económico digital de la ASEAN.
En tercer lugar, la infraestructura nacional está generando un nuevo impulso. Más de 2,87 billones de VND en inversión pública para el período 2021-2025 (la mayor cantidad jamás invertida) están conformando gradualmente una nueva red de conectividad: la autopista Norte-Sur, el aeropuerto de Long Thanh, las circunvalaciones Hanoi-Ciudad Ho Chi Minh y la infraestructura digital nacional. Estos son los pilares que permiten a Vietnam alcanzar altas tasas de crecimiento si innova su modelo de desarrollo.
Estos desafíos exigen un replanteamiento de la forma de pensar.
El nuevo contexto y los desafíos exigen un replanteamiento de la mentalidad y un enfoque estratégico. A continuación, se presentan algunos puntos clave a considerar.
En primer lugar, la competencia para atraer inversión extranjera directa es cada vez más feroz. India, Indonesia y Malasia ofrecen incentivos fiscales e infraestructura superiores para atraer a las industrias de semiconductores y electrónica. Vietnam no puede depender únicamente de los bajos costos laborales.
En segundo lugar, los estándares ecológicos se están convirtiendo en un "pasaporte" comercial. La UE está implementando el CBAM; Estados Unidos, Japón y Corea del Sur están estableciendo hojas de ruta sobre el carbono. Las industrias siderúrgica, cementera, textil y química de Vietnam se enfrentan a una presión considerable si no adoptan prácticas sostenibles.
En tercer lugar, la productividad laboral sigue siendo un obstáculo. La productividad laboral de Vietnam es significativamente inferior a la de sus competidores. Sin un aumento de la productividad, un crecimiento elevado no será sostenible.
En cuarto lugar, los riesgos ambientales y de urbanización. Según un análisis del Banco Asiático de Desarrollo (BAD), el cambio climático podría provocar pérdidas del 12 al 14 % del PIB para 2050. La calidad del aire en las principales ciudades es un tema estratégico directamente relacionado con la imagen nacional.
Imágenes de la nueva década
Para posicionar a Vietnam en el mapa mundial, es necesario construir una imagen nacional coherente, moderna y contemporánea. A continuación, se presenta la imagen que Vietnam necesita cultivar.
Como nación autosuficiente y estable, la estabilidad política, la capacidad de respuesta ante crisis y la habilidad para mantener un crecimiento a largo plazo constituyen la base de nuestra imagen nacional.
Como centro de fabricación de alta tecnología en Asia, Vietnam no solo debe ser una "fábrica", sino también convertirse en un centro de I+D, diseño e innovación dentro de la cadena tecnológica.
Como nación innovadora y en rápida digitalización, aprovecha su población joven y su dinámico ecosistema de empresas emergentes para formar una vasta economía digital.
Ser un país verde y habitable. La ecologización de la producción, la mejora de la calidad urbana y la protección del medio ambiente son los pilares para atraer talento e inversores y construir una imagen positiva.
Como nación de 100 millones de personas, tenemos aspiraciones. Las aspiraciones crean identidad. Una nación que se atreve a pensar en grande, a actuar con rapidez y a innovar se convertirá en la fuerza de atracción más poderosa.
Soluciones estratégicas
Innovar el modelo de crecimiento basado en la productividad y la tecnología. Vietnam necesita aumentar la productividad total de los factores (PTF) a un 2-2,5% anual; construir un ecosistema para semiconductores, inteligencia artificial y biotecnología; y desarrollar con fuerza las grandes empresas privadas.
Desarrollar recursos humanos de alta calidad. Capacitar a 50 000 ingenieros de semiconductores e inteligencia artificial para 2030; estandarizar la formación profesional según los estándares de la OCDE; y establecer mecanismos específicos para atraer a expertos internacionales.
Construir una economía verde y circular. Desarrollar un mercado nacional de carbono; aumentar la proporción de energías renovables y apoyar a las empresas para que alcancen los estándares CBAM.
Se necesitan reformas institucionales para liderar la región. El tiempo de tramitación de las licencias de inversión debe reducirse a entre 6 y 9 meses; todos los trámites administrativos deben digitalizarse y la inversión pública debe ser transparente.
Aprovechar al máximo las ventajas de un mercado de 100 millones de personas. Desarrollar servicios innovadores, la economía nocturna y el comercio moderno.
Viaje de aspiración
Con la llegada del nuevo año, al reflexionar sobre el pasado y mirar hacia el futuro, resulta evidente que Vietnam se encuentra en un punto de convergencia entre oportunidades y aspiraciones. Un nuevo modelo de crecimiento está tomando forma; un «sistema de valores vietnamita» —autosuficiencia, prosperidad y felicidad— se está convirtiendo gradualmente en el principio rector del desarrollo.
El posicionamiento de Vietnam no es solo una cuestión estratégica, sino también una historia de convicción basada en la realidad y las lecciones aprendidas en el camino hacia el futuro. Convicción de que un país de 100 millones de habitantes puede alcanzar nuevas cotas, reafirmando su importante papel en la región y en el mundo. Convicción de que cada ciudadano disfrutará de los frutos del desarrollo. Convicción de que un Vietnam moderno, verde, próspero y feliz es un objetivo totalmente alcanzable. Esta convicción debe fundamentarse en una comprensión profunda de las oportunidades, así como de los desafíos y los riesgos potenciales que conlleva.
Fuente: https://vietnamnet.vn/dinh-vi-viet-nam-2489332.html






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