
Se espera que el festival de 2026 sea seguro, civilizado y económico. Foto: N.LINH
Muchas localidades han desarrollado planes proactivos para la organización de festivales, incorporando la inspección y la supervisión desde la fase de preparación, considerándola una parte obligatoria del proceso organizativo, no una tarea adicional. El aumento de la inspección y la supervisión se ha convertido en un proceso continuo antes, durante y después del Tet, en lugar de ser una actividad circunstancial como en muchas temporadas de festivales anteriores.
"Gestionar adecuadamente"
Una novedad notable de la temporada de festivales de este año es que las localidades están diseñando de forma proactiva planes de inspección en un proceso de circuito cerrado, que abarca todo el ciclo de vida del festival, desde la preparación hasta el resumen posterior a su conclusión.
Antes del Tet (Año Nuevo Lunar), las inspecciones se intensificaron desde cero. Las autoridades locales se centraron en revisar exhaustivamente las condiciones para la organización de festivales, los espacios para actividades religiosas y culturales, los planes para la gestión de multitudes y en asignar claramente las responsabilidades entre departamentos, agencias y gobiernos locales.
Simultáneamente, se están desarrollando planes para garantizar la seguridad y el orden, la seguridad vial, la prevención de incendios y la estricta aplicación del Decreto Gubernamental n.º 110/2018/ND-CP sobre la gestión y organización de festivales, junto con el conjunto de criterios para un entorno cultural en festivales tradicionales. Este enfoque demuestra un cambio de mentalidad: de "gestionar los problemas a medida que surgen" a "prevenir riesgos", reduciendo así la presión durante las horas punta y limitando los errores sistémicos.
Durante el Tet (Año Nuevo Lunar) y las temporadas altas de festividades, las actividades de inspección ya no se limitan a la simple observación y registro, sino que se centran en un monitoreo exhaustivo y una respuesta rápida. Las inspecciones se centran en la implementación de una conducta civilizada durante las festividades; la pronta detección y corrección de manifestaciones de comercialización, superstición y distorsión de las festividades; y el control estricto de las actividades de servicio que se aprovechan de las festividades.
De hecho, en algunos festivales importantes como el Templo Le Thai To, la Pagoda Huong, Yen Tu, etc., ha habido una clara transformación en la organización espacial, la regulación del flujo de visitantes y la transparencia de la información, lo que contribuye a crear una atmósfera solemne y ordenada al mismo tiempo que se garantiza la comodidad para los locales y los turistas.
Tras el Año Nuevo Lunar, el proceso de inspección no se limita a la idea de que "el trabajo está hecho una vez finalizado el festival". Mantener la supervisión y resumir los resultados tras el festival se considera un paso obligatorio de la gestión. Las autoridades locales deben informar con prontitud y puntualidad; identificar claramente las deficiencias y limitaciones en la organización y la gestión; y proponer soluciones para los ajustes en festivales posteriores. Este enfoque ayuda a acumular experiencia sistemáticamente en la gestión de festivales, sentando las bases para mejorar la calidad organizativa a largo plazo, en lugar de repetir las deficiencias identificadas en temporadas anteriores.
La delegación de autoridad está vinculada a la responsabilidad.
La delegación de autoridad para organizar espectáculos pirotécnicos a los presidentes de los Comités Populares Provinciales, según lo estipulado en el Decreto Gubernamental 138/2025/ND-CP, también constituye una prueba importante para la gestión moderna de festivales. En realidad, al contar con mayor autonomía, muchas localidades han considerado con mayor cuidado la eficacia cultural, de seguridad y social, evitando un enfoque puramente formalista. Las provincias y ciudades que organizan espectáculos pirotécnicos durante el Año Nuevo Lunar del Caballo 2026 demuestran una gran demanda de disfrute cultural entre la población, pero esto va acompañado de mayores exigencias en materia de gestión de riesgos y rendición de cuentas pública.
Para los festivales tradicionales, preservar y promover su verdadero valor no depende de la escala ni de la frecuencia, sino de la atención, la coordinación y el apoyo genuinos de todos los niveles y sectores relevantes. Los festivales solo pueden celebrarse de forma solemne, segura, económica y eficaz cuando se integran en un mecanismo de gestión unificado, donde las responsabilidades de cada entidad —desde los organismos estatales y las autoridades locales hasta los comités organizadores y la comunidad— están claramente definidas y se implementan de forma sincronizada. La participación temprana, constante y responsable de todos los niveles de la gestión es fundamental para que los festivales mantengan su espacio sagrado, sus normas culturales y su orden social, en lugar de verse arrastrados por la presión de las grandes multitudes y las ganancias a corto plazo.
En el contexto de la transformación digital, la aplicación de la tecnología se está convirtiendo en un requisito esencial para mejorar la profesionalidad y la eficiencia en la organización y gestión de festivales. Desde la digitalización de la información del festival, la divulgación pública de los procedimientos organizativos, la regulación del flujo de público con herramientas inteligentes, hasta la monitorización de las actividades de servicio y la generación de informes in situ en tiempo real, la tecnología no solo ayuda a reducir la carga del sistema de gestión, sino que también contribuye a crear un entorno festivalero más civilizado, transparente y acogedor para los residentes y los turistas. Si se aplica adecuadamente, la tecnología apoyará la gestión sin paralizar el espacio cultural; al contrario, ayudará a proteger los valores fundamentales del festival del riesgo de distorsión.
Junto con la gestión y la tecnología, el papel de los medios de comunicación y el periodismo es especialmente importante. Además de informar sobre la asistencia a los festivales, los medios de comunicación deben profundizar en la presentación de los orígenes, la historia, la importancia cultural y las creencias de los festivales, ayudando al público a reconocer su verdadero valor y a comportarse adecuadamente en el espacio festivo. Unos medios responsables, oportunos y estandarizados contribuirán a moldear la opinión pública y a generar presión social positiva para combatir comportamientos negativos como los empujones, las peleas, la explotación de los festivales para negocios ilegales, la organización de juegos de azar encubiertos o el lucro con prácticas espirituales.
Por el contrario, cuando la prensa participa en la reflexión franca y objetiva sobre las conductas desviadas en los festivales, también sirve como un canal eficaz para la vigilancia social, obligando a la administración a realizar ajustes oportunos. La combinación armoniosa de gestión estatal, aplicación de tecnología y comunicación responsable determinará si los festivales se conservan como espacios culturales vivos o se reducen a meras formalidades, se comercializan excesivamente y son propensos a consecuencias negativas.
En general, el Festival de Primavera del Año del Caballo 2026 no estará repleto de eslóganes vanos de innovación, sino de cambios de enfoque: una gestión más temprana, inspecciones más exhaustivas y evaluaciones más rigurosas. Esto indica un cambio de mentalidad en la organización de festivales, que los considera espacios culturales que requieren una gestión profesional, en lugar de meras actividades estacionales.
El Festival de Primavera del Año del Caballo 2026 demuestra que los festivales se consideran una prueba de capacidad de gestión cultural, más que una simple actividad religiosa estacional. Con una gestión adecuada, los festivales pueden preservar sus valores tradicionales y convertirse en un espacio cultural seguro, civilizado y sostenible para la comunidad.
Fuente: https://baovanhoa.vn/van-hoa/khong-con-chuyen-den-hen-lai-lo-204104.html







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