Tet entra en el espacio digital.
Nunca antes el Tet (Año Nuevo Lunar vietnamita) había estado tan presente en las redes sociales como hoy. Comienza con anuncios de descuentos y carreras promocionales. Llega con actualizaciones de estado con cuenta regresiva, fotos meticulosamente editadas y saludos enviados en segundos. Y el Tet termina cuando las redes sociales cambian a otras historias. La tecnología ha cambiado radicalmente la forma en que la gente se acerca al Tet. Sin esperas ni preparativos extensos; todo se puede "ordenar con antelación", "comprar rápidamente" y "enviar al instante". La comodidad es innegable. Pero precisamente en esta comodidad, el Tet parece estar perdiendo su inherente lentitud. Antes, el Tet se trataba de esperar. Esperar a que se cocinara la olla de pasteles de arroz, esperar a que llegara la Nochevieja, esperar a que llegaran los invitados. Hoy, el Tet llega rapidísimo y se va con la misma rapidez, como una notificación que aparece y luego se pierde en un mar de información.

Las redes sociales y la sensación de "haber celebrado ya el Tet" (Año Nuevo Lunar vietnamita).
Las redes sociales dan a la gente la sensación de estar viviendo plenamente el Tet (Año Nuevo vietnamita): viendo fotos, leyendo historias y enviando saludos. Pero a veces, es solo la sensación de "haber vivido" el Tet, no de "vivirlo" de verdad. Mucha gente se acerca al Tet con la mentalidad de celebrar, actualizar sus redes sociales y responder a sus tareas. La cena familiar ha terminado, pero todos tienen la vista fija en la pantalla. Las conversaciones se interrumpen con nuevas notificaciones. El momento de Nochevieja se captura a toda prisa para "publicarlo a tiempo" y luego se desvanece en silencio.
El Tet, tradicionalmente un tiempo de unión total, se enfrenta al riesgo de fragmentación. Las personas pueden conectar con muchas otras, pero carecen de vínculos profundos con sus seres queridos cercanos.

El riesgo de “perder el Tet” no proviene de reducir los rituales.
Perder el Tet no se trata de que la gente ya no prepare pasteles tradicionales, celebre festines elaborados ni realice todos los rituales. La cultura evoluciona constantemente, al igual que el Tet. El riesgo de perder el Tet reside en otro aspecto: cuando el Tet se convierte en una simple serie de comodidades para consumir, en lugar de una experiencia cultural vivida. Cuando todo se puede comprar, preparar o enviar ya hecho, la gente pierde fácilmente su sentido de participación. Mientras tanto, el profundo valor del Tet no reside en el resultado, sino en el proceso: limpiar la casa juntos, cocinar juntos, preparar juntos y esperar juntos. Es esta "ocupación significativa" la que crea los recuerdos del Tet. Cuando el proceso se reduce al mínimo, los recuerdos también se diluyen.
Tet necesita un momento de tranquilidad para estar realmente presente.
En la era digital actual, quizás lo que más necesita el Tet no sean más actividades, sino menos ruido. Un momento de tranquilidad para desconectarse temporalmente del bullicio informativo y volver a escuchar las voces de la familia, los recuerdos y a sí mismos. Ese momento de tranquilidad puede ser breve: una comida sin pantallas, una tarde sin notificaciones, una conversación sin interrupciones. Pero son estos momentos los que ayudan al Tet a recuperar su verdadero significado como tiempo de reencuentro y reflexión. El Tet no exige mucho. Solo necesita que la gente esté realmente presente.

Fuente: https://baolangson.vn/tet-can-mot-khoang-lang-5077881.html







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