Desde sus humildes comienzos como un movimiento de base, el deporte vietnamita se ha convertido en un sistema que ha logrado numerosos éxitos en competiciones regionales y continentales.
Las medallas en los Juegos del Sudeste Asiático, los grandes avances en la ASIAD o los logros olímpicos no son solo el resultado de la competición, sino también evidencia del cambio de un deporte, que pasa de satisfacer necesidades básicas a afirmar su posición.

Pero a medida que la construcción de una nación fuerte y próspera se convierte gradualmente en realidad, las exigencias sobre el deporte vietnamita ya no se limitan al desarrollo del movimiento o al mantenimiento de los logros. En un contexto social que aspira a una mayor calidad de vida, el deporte vietnamita, con su rica tradición y su talentosa generación de atletas, se enfrenta a un nuevo reto, centrado en valores más sustanciales: la economía , la tecnología y la valentía para incursionar internacionalmente.
La necesidad más acuciante en este momento es la autosuficiencia a través de la economía deportiva. Un sistema deportivo sólido no puede construirse de forma sostenible sobre gradas deterioradas o instalaciones de entrenamiento que carecen de equipamiento médico moderno.
El panorama deportivo nacional necesita instalaciones emblemáticas, como estadios inteligentes y academias de formación de talentos modeladas a partir de empresas, donde cada atleta sea un activo valioso que reciba una inversión sistemática tanto en habilidades profesionales como en imagen de marca.
En muchos países, el deporte se ha convertido en un sector económico capaz de generar valor real a través de un ecosistema que abarca la competición profesional, los derechos televisivos, los patrocinios, la publicidad y los servicios relacionados.
Vietnam aún no ha alcanzado esa escala, pero ya se vislumbran indicios, desde el desarrollo de ligas nacionales hasta el creciente interés de las empresas y el público. El problema radica en que estos recursos aún no se han organizado en una estructura sostenible.
Paralelamente al desarrollo de la infraestructura, se requiere una transformación de los recursos humanos, centrada en los atletas y entrenadores. Es necesario dar continuidad a los 80 años de historia del desarrollo deportivo vietnamita, modernizando el modelo de entrenamiento y formando una nueva generación de atletas: físicamente fuertes, intelectualmente brillantes, con dominio de idiomas extranjeros e independientes económicamente gracias a la competición profesional.
Participar en experiencias internacionales, competir en el extranjero y acceder a mercados laborales deportivos de alta calidad en el extranjero a través de la competición profesional es el camino más corto para que los atletas vietnamitas asimilen las tecnologías de entrenamiento modernas del mundo del deporte.
La trayectoria de 80 años del deporte vietnamita, desde el llamamiento del presidente Ho Chi Minh a la práctica de la actividad física en 1946 hasta su progreso en el ámbito internacional, es un testimonio de su adaptabilidad y desarrollo.
Pero en este nuevo contexto, donde la economía tiene una base más sólida, el deporte debe convertirse en una fuerza motriz, un ámbito capaz de crear valor y liderar el cambio para hacer que el país sea cada vez más poderoso.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/tu-dan-cuong-den-nuoc-manh-post843941.html






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