Afuera, resonaba el rítmico sonido de los pasos preparándose para un nuevo turno. En ese espacio tranquilo, la tetera acababa de hervir y el aroma a café caliente comenzaba a extenderse suavemente por la habitación.
El policía sirvió café lentamente en su taza habitual. El vapor que ascendía desprendía un aroma intenso, disipando parte del cansancio tras su turno de noche. El café de la mañana en la unidad no era tan sofisticado como el de una cafetería; solo unas cucharadas de café mezcladas con agua caliente. Pero era precisamente esta simplicidad lo que lo hacía especial.

Máquina de café en la unidad
Para los policías vietnamitas, una taza de café no es solo una bebida familiar, sino también un breve momento de calma antes de comenzar la jornada. Un sorbo de café ligeramente amargo, con su calor que se extiende por la garganta, ayuda a despertar la mente.
Algunas mañanas, los miembros de la unidad se reunían unos minutos, cada uno con una taza de café. Charlaban sobre su turno de noche y la situación en la zona. El aroma del café impregnaba silenciosamente la sala de guardia, fortaleciendo aún más su camaradería.

Disfrute de una taza de café en la oficina.
Con frecuencia, el soldado acababa de servirse el café, pero ni siquiera había tenido tiempo de beberlo, cuando sonaba el teléfono del oficial de guardia. Rápidamente lo dejaba, se ponía la chaqueta y se iba a su turno. El café podía enfriarse, pero su sentido de la responsabilidad nunca se enfriaba.
Por eso, en el ritmo de vida de la unidad, la imagen de un policía con una taza de café por la mañana se ha convertido en un momento simple pero significativo, un momento de preparación para otro día de mantenimiento de la paz para el pueblo.
(Entrada para el concurso "Impresiones sobre el café y el té vietnamitas" 2026, parte del 4º programa "Celebrando el café y el té vietnamitas" organizado por el periódico Nguoi Lao Dong).

Fuente: https://nld.com.vn/ly-ca-phe-truc-gio-lam-nhiem-vu-196260309210232243.htm






Kommentar (0)