[anuncio_1]
Mi abuela cumple 85 años este año. Una mañana, se despertó sintiéndose aletargada, con dolor en las piernas y sin poder levantarse de la cama. Un médico vino a examinarla y le diagnosticó compresión nerviosa en la pantorrilla, que requería un tratamiento de acupuntura de dos semanas. Todos se turnaron para cuidarla, llevándole la ropa, el lavabo, la pasta de dientes, etc., a su cama. Pero, desacostumbrada a estar "sin libertad", suspiró: "¡Ay, qué miserable soy!", "¿Cuándo recuperaré la salud?". Todos intentaron consolarla, diciendo que a todas las personas mayores les pasa, pero ella seguía intranquila.
[anuncio_2]
Fuente






Kommentar (0)