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| Residentes del barrio de Na Nang, en el distrito de Bac Kan, interpretan el laúd Tinh y cantan Then durante la celebración del Día de la Unidad Nacional. (Foto cortesía de los organizadores) |
Al observar la vida cotidiana en pueblos y aldeas, podemos apreciar fácilmente que las tradiciones culturales se mantienen a través de formas familiares y accesibles. Al caer la tarde, el patio del centro cultural resuena con los sonidos del voleibol, la música de los ensayos de baile y los cánticos de los grupos de salud y bienestar.
En el entorno rural, las canciones folclóricas y los instrumentos musicales tradicionales se cantan de forma natural, sin guion ni puesta en escena, sino que surgen de las legítimas necesidades espirituales de la gente.
A partir de estas sencillas actividades cotidianas, el patrimonio cultural inmaterial se nutre mediante la participación natural de la gente, creando una vitalidad que ninguna forma de exhibición puede reemplazar.
Gracias a la práctica constante, la preservación del patrimonio a nivel comunitario es más sólida, demostrando que el arte tradicional sobrevive no a través de grandes programas, sino a través de los recuerdos, las voces, los ritmos y el cariño de la gente común. Esta es también la prueba más fiable de que el patrimonio sigue vivo en la vida cotidiana, y no solo durante las festividades estacionales.
Sin embargo, en realidad, muchos clubes aún enfrentan numerosas dificultades, como la falta de equipamiento, fondos insuficientes para comprar instrumentos musicales y vestuario, escasez de instructores cualificados y horarios de actividades irregulares o interrumpidos. Esta es una situación bastante común en muchas localidades.
Sin embargo, la mayoría de los clubes siguen esforzándose por mantener sus actividades, creando espacios para la interacción, preservando el ritmo de la vida cultural y transmitiendo las expresiones artísticas populares a las nuevas generaciones. Por supuesto, con recursos de apoyo más adecuados, la calidad de las actividades mejorará y los valores culturales se difundirán más ampliamente.
Una vibrante vida cultural de base ayuda a las comunidades a mantener la cohesión y proporciona apoyo espiritual en un contexto social en constante cambio. Los pueblos y aldeas no son solo lugares de residencia, sino también espacios para conectar a las personas, preservar recuerdos y dar forma a las formas de vida.
Por lo tanto, el desarrollo de clubes artísticos y deportivos va más allá de las meras actividades de entretenimiento, convirtiéndose en una forma para que las comunidades preserven su identidad y cultiven su vida espiritual.
Los 744 clubes de arte y cultura en pueblos y aldeas representan 744 corrientes culturales presentes en la vida cotidiana. Cada lugar tiene su propio carácter y organización, pero todos contribuyen a mantener viva la identidad tradicional de la comunidad, evitando que se desvanezca con el paso del tiempo.
Preservar el patrimonio no requiere grandes proyectos. El patrimonio florece cuando las comunidades lo valoran, lo mantienen y lo practican a diario. Una comunidad con una sólida base cultural siempre sienta las bases para un desarrollo a largo plazo.
Fuente: https://baothainguyen.vn/van-hoa/202511/suc-song-tu-thon-xom-9f97822/












