Desde muy pequeña, cada noche antes de dormir, mi madre se sentaba a mi lado y me leía cuentos de hadas. Su voz cálida y dulce, como una brisa que susurra entre las hojas, sembró las primeras semillas de mi amor por los libros. Al crecer y aprender a leer por mi cuenta, sentí como si me hubieran dado la llave para abrir miles de puertas. Cada libro era un viaje. Algunos me llevaban a un mundo de fantasía, otros me conducían a páginas de la vida que eran sencillas pero profundas.
A partir de entonces, la lectura se convirtió en un hábito diario. Tan solo 30 minutos, pero para mí, era el momento más hermoso: tranquilo, apacible y mágico. Gracias a las páginas de los libros, aprendí a escuchar, a comprender y a apreciar las cosas cotidianas que me rodeaban, desde la sonrisa de mi madre y el canto de las cigarras en verano hasta la hoja que cae frente al patio de la escuela.
Quizás gracias a ese amor genuino por los libros tuve la fortuna de ser honrada dos veces como Embajadora de la Cultura de la Lectura de la provincia de Dong Nai y ganar el tercer premio a nivel nacional en este concurso. Esos premios me llenaron de orgullo, pero lo que más me alegró fue cuando una amiga me dijo: "¡Gracias a ti, disfruto aún más leyendo!". Tan solo una frase iluminó mi corazón. Resulta que la felicidad no es algo que uno deba guardar para sí mismo; es más hermosa cuando se comparte.
Para mí, compartir el amor por los libros es una gran felicidad. Disfruto recomendando buenos libros a mis compañeros, contando historias que me emocionan y viendo la sonrisa en el rostro de alguien al sostener un libro que aprecio. Cada vez, siento que siembro una pequeña semilla: una semilla de conocimiento, bondad y amor.
El concurso "Adiós, mi amor - Temporada 5", con el tema "Felicidad", me hizo reflexionar sobre muchas cosas que he vivido. De repente me di cuenta de que la felicidad no siempre es ruidosa; es silenciosa, como un libro que acaba de cerrarse, pero que deja un cálido eco en mi corazón. Y decir "adiós" a un libro que he terminado de leer no es el final, sino el comienzo de un nuevo viaje, una nueva historia que me espera para ser descubierta .
Mi felicidad es muy sencilla: crecer en el mundo de las palabras, compartir lo que amo y ver cómo se iluminan los ojos cuando alguien más empieza a amar los libros igual que yo.
Creo que la felicidad, cuando se expresa con el corazón, siempre encontrará la manera de conmover a los demás. Y mi pequeño viaje con los libros es el regalo que quiero aportar a este concurso: una historia de amor, gratitud y de las páginas de los libros que me han inculcado la creencia de que las cosas buenas siempre empiezan con pequeñas cosas.
Mai Nha Phuong
Fuente: https://baodongnai.com.vn/van-hoa/chao-nhe-yeu-thuong/202511/hanh-phuc-nay-mam-tu-nhung-trang-sach-2300170/






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