
Cada año, en la víspera de Año Nuevo, los habitantes de la aldea de Dong Bong (comuna de Tong Son, provincia de Thanh Hoa ) se reúnen frente a la antigua casa comunal para participar en la ceremonia de llevar el fuego y pedir bendiciones para el nuevo año. La costumbre de pedir fuego, también conocida como "quemar la casa comunal", no solo es una tradición arraigada, sino que se ha convertido en un ritmo espiritual indispensable en la vida de la comunidad.

Según los ancianos, la costumbre de pedir fuego existe desde tiempos ancestrales, transmitida de generación en generación como recordatorio de sus orígenes. Antes del Tet (Año Nuevo Lunar), los jóvenes del pueblo se reúnen para construir una efigie de dragón de casi 9 metros de largo con ramas secas, paja y otros materiales inflamables. El dragón, símbolo de espiritualidad y prosperidad, se alza majestuosamente en el patio del pueblo, esperando el momento de transformarse en luz.

Antes de la cuenta regresiva de Nochevieja, la procesión realiza una solemne ceremonia, llevando el fuego desde el templo en las montañas hasta la casa comunal del pueblo. La llama es venerada como un tesoro, mientras recorre las calles familiares entre la reverencia de la gente.

Al dar las doce campanadas, en el momento más sagrado del año nuevo, se encendió fuego sobre el cuerpo del dragón. En un instante, todo el patio del templo se iluminó. El dragón ardía, retorciéndose entre las llamas rojo anaranjadas, como si despertara a toda la campiña a la llegada de la primavera.

Cientos de aldeanos se congregaron en círculo alrededor de la hoguera. En sus manos sostenían pequeñas antorchas y ramas de bambú secas que habían preparado. Todos esperaban el momento de tocar el fuego sagrado y llevar algo de calor a sus hogares.

Esa llama se usará para encender el fuego de la cocina al comienzo del año, para quemar incienso en el altar ancestral o simplemente se conservará como símbolo de un comienzo próspero. Para la gente de Dong Bong, las "bendiciones de fuego" no son solo brasas rojas, sino también un deseo de un año pacífico y armonioso, y una cosecha abundante.

Bajo la luz parpadeante, el rostro de todos irradiaba alegría. Sin importar la edad, desde ancianos con canas hasta niños que acompañaban a sus padres a pedir fuego, todos compartían el mismo deseo: un año nuevo lleno de buena fortuna y una familia cálida y armoniosa.

En medio del ajetreo de la vida moderna, donde muchas costumbres se desvanecen gradualmente, el ritual de búsqueda del fuego en la cueva de Bong se conserva intacto. Sin alardes, ostentación ni elaborada teatralidad, la ceremonia se desarrolla con sencillez y solemnidad, permitiendo sentir claramente la conexión entre el pasado y el presente.

En el momento en que el dragón estalla en llamas en la plaza del pueblo, no se trata solo de un ritual de Año Nuevo. Es una forma que tiene la comunidad de preservar su identidad, transmitiendo a las futuras generaciones su creencia en la luz, en los nuevos comienzos y en la llama que nunca se extingue en los corazones de los aldeanos.
Hoang Dong
Fuente: https://baothanhhoa.vn/nguoi-lang-dong-bong-xin-lua-don-nam-moi-278757.htm






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