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Confiado en llegar a la meta.

En el vibrante escenario de Bangkok, la delegación deportiva vietnamita se embarca en un viaje no solo para competir por medallas de oro, sino también para redefinirse en una nueva era.

Báo Sài Gòn Giải phóngBáo Sài Gòn Giải phóng19/12/2025

Los XXXIII Juegos del Sudeste Asiático están llegando a su fin, y el deporte vietnamita se enfrenta a un desafío conocido: la presión de alcanzar los objetivos de medallas. Sin embargo, a diferencia de muchos Juegos anteriores, la historia en Bangkok ya no se reduce simplemente a "suficientes o muy pocas medallas de oro". Las cifras publicadas, junto con la percepción de los líderes de las delegaciones sobre los resultados, demuestran que el deporte vietnamita está entrando en una fase de evaluación basada en la calidad, no en las emociones.

Según la evaluación preliminar de los líderes de la delegación deportiva vietnamita, hemos "cumplido prácticamente nuestra misión". En los XXXIII Juegos del Sudeste Asiático, cuando Tailandia obtuvo casi el triple de medallas de oro que el segundo clasificado, la competencia entre las delegaciones deportivas se intensificó aún más, volviéndose más impredecible a medida que disminuía el número de medallas en juego y aumentaba el nivel de la competencia. En la clasificación, mientras Vietnam e Indonesia luchaban por el segundo puesto, Malasia, Singapur y Filipinas les seguían de cerca, codo con codo por cada medalla de oro.

La esencia de los 33.º Juegos del Sudeste Asiático para Vietnam no radicaba en alcanzar los máximos honores a cualquier precio, sino en el número de medallas de oro en los deportes olímpicos. La cifra de cerca de 60 medallas de oro en este grupo de deportes, que representan casi el 70 % del total de logros, es un indicio de un cambio de estrategia. Un detalle destacable es que nuestros deportes clave cumplieron con sus objetivos. Doce medallas de oro en atletismo, seis en natación, siete en tiro, remo y karate, junto con un desempeño constante en muchas artes marciales olímpicas, son cifras reveladoras. Reflejan la eficacia de priorizar la profundidad en lugar de acumular mecánicamente una gran variedad de disciplinas.

Una vez más, el espíritu de lucha de los atletas quedó demostrado de manera oportuna al enfrentar grandes desafíos tras liderar el medallero general durante dos Juegos del Sudeste Asiático consecutivos. El momento más emocionante fue la final de fútbol masculino, tras la espectacular remontada del equipo del entrenador Kim Sang-sik contra el país anfitrión. El hecho de que los equipos masculino sub-22 de fútbol, ​​femenino de fútbol sala y femenino de fútbol llegaran a la final, obteniendo dos prestigiosas medallas de oro, creó un apoyo psicológico fundamental.

En el fútbol, ​​la victoria no se trata solo de puntos, sino también de un catalizador que sacia la sed de éxito de todo el equipo. Si no fuera por los errores arbitrales en el partido del equipo femenino, el dominio de Vietnam en este torneo podría haber sido absoluto.

Hay que reconocer que los XXXIII Juegos del Sudeste Asiático ya no son la competición "fácil" que solían ser. La presencia de antiguos campeones olímpicos y la marcada tendencia a la naturalización en atletismo y otros deportes han elevado considerablemente el nivel de la competición. Los cambios de última hora en las sedes, las condiciones meteorológicas, un calendario apretado y los problemas arbitrales son factores que influyen considerablemente.

Sin embargo, precisamente por el mayor nivel de competencia, la presión por alcanzar los objetivos debe manejarse con una mentalidad de gestión, no mediante órdenes. Los XXXIII Juegos del Sudeste Asiático lo demostraron claramente: cuando los atletas mantienen un estado mental estable, tienen el potencial de lograr grandes avances. La victoria del equipo masculino de sepak takraw contra Tailandia en las semifinales o la final de fútbol masculino son ejemplos perfectos. Estas no fueron victorias inesperadas, sino el resultado de atreverse a jugar a su máximo potencial, sin dejarse abrumar por su "rival histórico" ni por las expectativas de obtener grandes resultados.

Los 33º Juegos del Sudeste Asiático están a punto de concluir, pero la delegación deportiva vietnamita ha proyectado una nueva imagen: más profesional, más centrada y con una identidad más sólida. Alcanzar la meta de 90 medallas de oro es posible, pero, aún más importante, se trata de cómo llegamos a la meta. Debe ser una carrera frenética de verdaderos guerreros, aquellos que saben prosperar incluso en la adversidad. El deporte vietnamita no necesita milagros, sino personas que se atrevan a mantenerse firmes ante la presión para reafirmar su posición como potencia deportiva regional con proyección internacional. La meta está al alcance, y ahora es el momento de que la resiliencia vietnamita se manifieste con la mayor franqueza y orgullo.

Fuente: https://www.sggp.org.vn/tu-tin-ve-dich-post829714.html


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