
El Comité Permanente del Comité Popular Provincial presenta las decisiones de nombramiento y traslado a los funcionarios. Foto: TRONG TIN
Durante décadas, los criterios de "virtud y talento" fueron los pilares de la gestión de personal. Sin embargo, la incorporación de la "fortaleza" representa un cambio de mentalidad significativo en la era actual. No se trata de un cambio de eslogan, sino de una adaptación de los estándares a la nueva realidad, donde la presión laboral es mayor, el ritmo de las operaciones es más rápido y las exigencias de responsabilidad son mayores. La "virtud" sigue siendo la base. Sin virtud, el talento puede fácilmente derivar en oportunismo, intereses de grupo o abuso de poder. El "talento" sigue siendo una condición necesaria para el funcionamiento eficaz de una organización. Pero la "fortaleza", tanto física como mental, se ha convertido en una condición indispensable para asumir la responsabilidad y llevar las cosas hasta el final.
Los expertos han analizado claramente los dos niveles de significado de "fuerza". En sentido estricto, se refiere a la salud física y la fuerza, el requisito mínimo para el trabajo. En sentido amplio, se refiere a la fortaleza mental, la capacidad de acción y la salud mental. Un funcionario con falta de salud mental flaqueará fácilmente ante las dificultades, eludirá responsabilidades o elegirá soluciones seguras en lugar de las correctas. En el contexto de una reforma profunda, el "miedo a equivocarse, el miedo a la responsabilidad" es una manifestación de falta de "fuerza" a nivel mental.
Incluir la "fuerza" en los criterios para los funcionarios establece un requisito muy claro y estricto: la salud es para desempeñar tareas y servir, no para ostentar poder, oprimir a personas decentes o destruir la naturaleza y la sociedad para beneficio propio. La verdadera salud no se trata de músculos ni resistencia, sino de resiliencia moral y espiritual, la energía positiva para trabajar hasta el final, defender lo correcto, alinearse con los buenos valores y atreverse a proteger a los "débiles y vulnerables". Por el contrario, usar la "fuerza" como pretexto para imponer el poder, conspirar con grupos de interés y suprimir lo correcto no es una manifestación de competencia, sino una desviación peligrosa que sofoca el talento y daña los cimientos morales de la sociedad.
En realidad, el abuso de poder por parte de facciones y "fuerzas clandestinas" distorsiona la gestión del personal y erosiona la disciplina social. Por ello, el Secretario General To Lam enfatizó la necesidad absoluta de impedir que quienes buscan posiciones y poder por medios ilícitos, oportunistas y faccionalistas se infiltren en las organizaciones del Partido. Estas personas, tarde o temprano, encontrarán la manera de "recuperar su inversión", y el precio final que pagará la sociedad será la corrupción, el despilfarro y la pérdida de confianza.
En el nuevo conjunto de normas, la integridad se ha convertido en un requisito generalizado. Esto se demuestra claramente en los requisitos para el personal de la Comisión Central de Inspección : deben ser "puros como un espejo, afilados como una espada", conocedores del derecho, competentes en su profesión y verdaderamente una "espada afilada" que salvaguarde la disciplina del Partido. Esta imagen es altamente simbólica, y afirma que la disciplina no es para castigar, sino para proteger a la organización y a quienes hacen lo correcto.
Junto con la mejora de los recursos humanos, la mentalidad sobre la gestión del poder también ha experimentado un cambio significativo. La asignación de personal clave a puestos locales es un paso encaminado a limitar el provincianismo y romper la intrincada red de poder e intereses creados. Esta reforma no es fácil, pero es necesaria para garantizar la objetividad, la integridad y la eficacia del sistema.
Elegir a quién confiar tareas importantes ya no es un asunto interno de la organización, sino un asunto vinculado al destino de la nación. Cada decisión de personal de hoy determinará la capacidad operativa del sistema mañana. En última instancia, todas las reformas institucionales giran en torno a un punto: las personas. Si los criterios de "virtud, fuerza y talento" se implementan con seriedad, sin relajamiento ni concesiones, será un punto de inflexión en la construcción de un equipo de funcionarios donde el poder vaya acompañado de responsabilidad, la posición esté vinculada a los resultados y el prestigio se mida por la dedicación.
Elegir a las personas idóneas para encomendar tareas clave es la prueba definitiva de la integridad reformista. La medida definitiva de tales decisiones no reside en documentos escritos, sino en la confianza de la gente y en los cambios concretos que experimenta el país.
PHAN THANH
(Comisión de Inspección del Comité Provincial del Partido)
Fuente: https://baoangiang.com.vn/chon-nguoi-de-giao-viec-a472870.html







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