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Elige a la persona adecuada para delegarle la tarea.

En cualquier modelo de gobernanza, desde las empresas hasta las naciones, la pregunta crucial no es «qué hacer», sino «a quién delegar la tarea». Porque incluso las mejores políticas deben pasar por personas; incluso las mejores instituciones necesitan personas para implementarlas. Cuando las personas carecen de la competencia necesaria, todas las políticas corren el riesgo de debilitarse en el proceso.

Báo An GiangBáo An Giang07/01/2026

El Comité Permanente del Comité Popular Provincial presenta las decisiones de nombramiento y traslado a los funcionarios. Foto: TRONG TIN

Durante décadas, los criterios de "virtud y talento" fueron los pilares de la gestión de personal. Sin embargo, la incorporación de la "fortaleza" representa un cambio significativo en la mentalidad actual. No se trata de un cambio de eslogan, sino de una adaptación de los estándares a la nueva realidad, donde la presión laboral es mayor, el ritmo de las operaciones es más acelerado y las exigencias de responsabilidad son más elevadas. La "virtud" sigue siendo el fundamento. Sin ella, el talento puede fácilmente derivar en oportunismo, intereses grupales o abuso de poder. El "talento" continúa siendo una condición necesaria para el funcionamiento eficaz de una organización. Pero la "fortaleza" —tanto física como mental— se ha convertido en una condición indispensable para asumir responsabilidades y llevar las cosas hasta el final.

Los expertos han analizado con claridad los dos niveles de significado de "fortaleza". En su sentido directo, se refiere a la salud y la fuerza física, el requisito mínimo para el trabajo. En su sentido más amplio, se refiere a la fortaleza mental, la capacidad de acción y la salud mental. Un funcionario que carece de salud mental flaqueará fácilmente ante las dificultades, eludirá responsabilidades con facilidad o elegirá soluciones seguras en lugar de las correctas. En el contexto de una reforma profunda, el "miedo a cometer errores, el miedo a la responsabilidad" es una manifestación de la falta de "fortaleza" a nivel mental.

Incluir la «fortaleza» en los criterios para los funcionarios establece un requisito muy claro y estricto: la salud sirve para desempeñar tareas y servir, no para ostentar poder, oprimir a personas decentes ni destruir la naturaleza y la sociedad para beneficio personal. La verdadera salud no reside en la fuerza física ni en la resistencia, sino en la resiliencia moral y espiritual, en la energía positiva para trabajar hasta el final, defender lo que es justo, posicionarse del lado de los buenos valores y atreverse a proteger a los más débiles y vulnerables. Por el contrario, utilizar la «fortaleza» como pretexto para imponer el poder, confabularse con grupos de interés y reprimir lo que es justo no es una muestra de competencia, sino una peligrosa desviación que frena el talento y daña los cimientos morales de la sociedad.

En realidad, el abuso de poder por parte de facciones y fuerzas clandestinas distorsiona la gestión del personal y socava la disciplina social. Por ello, el Secretario General To Lam hizo hincapié en la imperiosa necesidad de impedir que quienes buscan cargos y poder por medios ilícitos, los oportunistas y los miembros de facciones se infiltren en las organizaciones del Partido. Estas personas, tarde o temprano, encontrarán la manera de recuperar su inversión, y el precio final que pagará la sociedad será la corrupción, el despilfarro y la pérdida de confianza.

En el nuevo conjunto de normas, la integridad se ha convertido en un requisito fundamental. Esto se evidencia claramente en los requisitos para el personal de la Comisión Central de Inspección : deben ser «tan puros como un espejo, tan afilados como una espada», conocedores de la ley, competentes en su profesión y, en definitiva, una «espada afilada» que salvaguarde la disciplina del Partido. Esta imagen es sumamente simbólica, pues afirma que la disciplina no es para castigar, sino para proteger a la organización y a quienes obran correctamente.

Junto con la mejora de los recursos humanos, la mentalidad respecto a la gestión del poder también ha experimentado un cambio significativo. La designación de personal clave en puestos locales es una medida destinada a limitar el localismo y desmantelar la compleja red de poder e intereses creados. Esta reforma no es fácil, pero es necesaria para garantizar la objetividad, la integridad y la eficacia del sistema.

Elegir a quién confiar tareas importantes ya no es un asunto interno de la organización, sino una cuestión ligada al destino de la nación. Cada decisión de personal que se tome hoy determinará la capacidad operativa del sistema mañana. En última instancia, todas las reformas institucionales giran en torno a un punto clave: las personas. Si los criterios de "virtud, fortaleza y talento" se implementan con rigor, sin concesiones ni concesiones, se marcará un punto de inflexión en la formación de un equipo de funcionarios donde el poder vaya acompañado de responsabilidad, el cargo esté vinculado a los resultados y el prestigio se mida por la dedicación.

Elegir a las personas idóneas para encomendarles tareas clave es la prueba definitiva de la integridad reformista. La medida final de estas decisiones no reside en documentos escritos, sino en la confianza del pueblo y en los cambios concretos que experimenta el país.

PHAN THANH
(Comisión de Inspección del Comité Provincial del Partido)

Fuente: https://baoangiang.com.vn/chon-nguoi-de-giao-viec-a472870.html


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