El 2 de septiembre, día en que el presidente Ho Chi Minh leyó la Declaración de Independencia en la plaza Ba Dinh, no solo es un hito histórico que marca el nacimiento de la República Democrática de Vietnam, sino también una poderosa afirmación de la voluntad y las aspiraciones de una nación.
Para alcanzar ese momento y defender la independencia, millones de vietnamitas no dudaron en responder al llamado de su patria. Fueron soldados resilientes, dispuestos a sacrificar su juventud y felicidad personal para tomar las armas e ir a la guerra. Fueron madres, hermanas y esposas en el frente interno, soportando en silencio la pérdida y el sufrimiento.
Hoy, viviendo en una tierra libre de bombas y balas, caminamos por caminos amplios y abiertos, respiramos el aire de la libertad y vislumbramos un futuro brillante. Este es un legado invaluable de nuestros heroicos mártires. Agradecemos los sacrificios de nuestros padres y hermanos, y a las heroicas madres vietnamitas que soportaron tanto sufrimiento y pérdidas. Cada página gloriosa de la historia, cada ejemplo de valentía, nos recuerda la responsabilidad de la generación actual.
Nuestro agradecimiento no solo se expresa con palabras, sino que también debe demostrarse con acciones. Nos esforzaremos por estudiar, trabajar y contribuir a la construcción de nuestro país.
El inmortal Día Nacional del 2 de septiembre no es solo un día festivo, sino también una promesa de la generación actual a los caídos: que seguiremos manteniendo viva la llama de la independencia y la libertad, para que nuestra Patria perdure para siempre.
Bao Nghi
Fuente: https://baolongan.vn/tu-hao-nhung-ngay-thang-9-a201070.html








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