Además de provocar despilfarro económico , los hábitos de consumo descontrolado de alimentos también generan graves consecuencias medioambientales.

Según un informe de la Red de Bancos de Alimentos de Vietnam, este país ocupa el segundo lugar en la región de Asia- Pacífico en desperdicio de alimentos, con más de 8 millones de toneladas desechadas anualmente, lo que representa una pérdida aproximada de 3900 millones de dólares estadounidenses, casi el 2 % de su Producto Interno Bruto (PIB). El estudio también reveló que una gran proporción de los alimentos desechados consiste en arroz, fideos, fideos y pho (68 %), seguidos de carne y pescado procesados (53 %) y verduras (44 %). Estas cifras reflejan claramente las deficiencias relacionadas con los hábitos de cocina y consumo en muchas familias vietnamitas.
La Sra. Nguyen Thanh Ha (del barrio de Bo De) comentó: “En mi familia solemos cocinar mucho porque tememos quedarnos sin comida o para guardar algo para quienes llegan tarde a casa. Algunos días no podemos terminarlo todo, sobra muchísima comida, nos cansamos de comerla otra vez, pero tirarla nos parece un desperdicio”. Este hábito de “preparación”, como el de la familia de la Sra. Ha, es bastante común y contribuye a la enorme cantidad de desperdicio de alimentos que se genera a diario.
Si bien el desperdicio de alimentos debido a los hábitos culinarios es significativo en los hogares, la situación es aún más grave en restaurantes y hoteles, especialmente en los establecimientos tipo bufé. La Sra. Nguyen Huyen Le (del barrio de Dai Mo) declaró: “Al entrar en los restaurantes tipo bufé, es frecuente ver a los comensales recogiendo toda la carne, el pescado y los camarones de las bandejas y poniéndolos en sus platos, dejando una enorme pila de comida sin consumir cuando no pueden terminarla toda…”.
El problema del desperdicio de alimentos no solo se debe a los hábitos de consumo, sino también a las deficiencias en los sistemas de producción y conservación agrícola. Muchos agricultores aún cultivan con métodos tradicionales y no han accedido a técnicas modernas de conservación. Como resultado, las verduras y los productos frescos se estropean fácilmente durante el transporte y el almacenamiento, lo que ocasiona pérdidas significativas para los productores y un desperdicio de recursos como tierra, agua y mano de obra.
El Dr. Nguyen Duy Thinh, profesor asociado y antiguo miembro del personal del Instituto de Biotecnología Alimentaria de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hanoi , afirmó que los residuos alimentarios no solo generan pérdidas económicas, sino que también representan una amenaza para el medio ambiente. Los residuos orgánicos crean las condiciones propicias para el crecimiento de microorganismos, que producen sustancias tóxicas, y el lixiviado negro se filtra al suelo, contaminando las aguas subterráneas. La descomposición de los alimentos también produce metano, un gas de efecto invernadero mucho más peligroso que el monóxido de carbono (CO).
Según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el mundo desperdicia aproximadamente 1300 millones de toneladas de alimentos al año, lo que equivale a un tercio de la producción mundial de alimentos. Mientras tanto, casi 800 millones de personas aún viven en la pobreza. Aún más preocupante es que el desperdicio de alimentos representa hasta el 8 % de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, contribuyendo significativamente al cambio climático y a la disminución de la biodiversidad mundial.
Ante esta situación, los expertos consideran que reducir el desperdicio de alimentos es una forma práctica de ahorrar dinero, proteger el medio ambiente y avanzar hacia el desarrollo sostenible. Lograrlo requiere el esfuerzo conjunto de todos los sectores de la sociedad. Cada persona debe modificar sus hábitos de consumo, como planificar las comidas de forma racional, comprar solo lo necesario, priorizar el uso de productos próximos a caducar, reutilizar las sobras y comportarse de manera responsable al comer en fiestas y restaurantes. Los restaurantes y hoteles deberían implementar sistemas de control de porciones, utilizar tecnología de gestión de alimentos o colaborar con organizaciones benéficas para donar alimentos en buen estado a quienes los necesitan. El gobierno y las empresas también deben invertir en la conservación y el transporte de productos agrícolas, apoyando a los agricultores para que accedan a nuevas tecnologías que reduzcan las pérdidas en la etapa de producción.
Cada grano de arroz, cada verdura… representa sudor, esfuerzo y recursos valiosos. En un mundo cada vez más vulnerable a los desastres naturales, la pobreza y el cambio climático, prevenir el desperdicio de alimentos ya no es una opción, sino una obligación moral y una responsabilidad cívica. La concienciación de hoy es la base para la supervivencia del mañana.
Fuente: https://hanoimoi.vn/can-thay-doi-thoi-quen-su-dung-thuc-pham-707976.html






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